Supersticiosa

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36. Martirio.

Tres días después...

Scarlett's POV

Me encontraba caminando cabizbaja por los pasillos del instituto, tratando de ignorar las miradas de todos sobre mí, o eso intentaba.

Luego de que Dark y Hulk fueran a charlar me quedé con Clark, por lo que lo obligué a ver un maratón de películas de horror, claro que me sorprendí al ver que él no era un miedoso como su primo, por lo que inmediatamente se ganó una parte de mi corazón.

Cuando mis chicos regresaron ambos parecían dos desconocidos y ninguno me dedicó una sola mirada, hasta hoy, tres días después, solo le hablan a Austin y Clark, dejándome a mí de lado. Gracias amigos.

Deberías darle las gracias a Dark ya que al parecer te está haciendo el trabajo.

Austin logró convencerme de volver al instituto, prometiéndome que todo iba a ir mejor, no acepté claramente pero él me extorsionó con preguntarles a los chicos qué demonios les pasaba, por lo que aquí estoy.

Escuché el sonido de un taconeo muy constante, por lo que levanté la mirada y encontré a Brittany caminar apresurada hacia mí, con una mueca de odio oculta detrás de su cabello oxigenado.

Oh, oh.

-Eh, pero miren quien decidió venir al fin.-Miré a Brittany inexpresiva.-Mi pequeña asesina.

-¿Qué es lo que quieres, Brittany?

-Nada.-Se inclinó y me habló al oído.-Solo quiero hacerte pagar por lo que le hiciste a Myrtle, mi prima, y créeme que ese precio es bastante caro.-Se enderezó y me empujó, trastabillé pero no caí, la miré con desprecio.

-Puedes irte al demonio.-Me enderecé y al pasar por su lado choqué su hombro violentamente con el mío.

Me dirigí hacia el gimnasio, entré y busqué a los chicos con la mirada, ésta era la única clase que compartíamos los cuatro, bueno, cinco, si contamos a Clark.

-Scarlett, aquí.-Austin me hizo señas al otro lado del lugar, me acerqué con mi mochila golpeando mi espalda.

-Hola.-Saludé, Austin y Clark sonrieron, y el rubio besó mi mejilla de manera sonora, no les devolví la sonrisa.

-¿Qué ocurre?-Pregunto Austin con preocupación.

-Me he topado con Brittany hace un momento, nada que no pudiera manejar.

-¡Foster!-Miré al profesor encargado de la clase.- ¡Ve a cambiarte!

Asentí y caminé a paso apresurado a los vestidores, entré y puse mi mochila en mi casillero. Me desvestí con rapidez y volví a vestirme con la ropa que había traído de cambio para la materia, o sea, un short negro, una blusa holgada del mismo color y mis tenis Adidas blancas con rayas negras a los costados. Cerré mi casillero con el candado y fui a reunirme con los chicos mientras me hacía una coleta alta de caballo.

-Lo que harán hoy será correr por la cancha de futbol diez minutos, luego volverán aquí y organizaran equipos de cinco integrantes, puede ser mixto.

Muchos se quejaron y salimos en tropel hacia las canchas de fútbol, donde algunos alumnos  entrenaban dicho deporte o se estaban saltando la clase.

Nos pusimos en parejas y comenzamos a correr cuando el entrenador lo indicó, luego de la segunda vuelta no podía con mi alma.

Observé la cabeza de Lour y Charlie mientras corría, ambos se encontraba a dos personas frente a mí y parecían muy enfrascados en la conversación que estaban teniendo. Mi hermano se encontraba milagrosamente bien, solo que con un parche en el ojo donde Karl le había clavado el lápiz; ninguno de los dos me hablaba, además de que creo que Lour ha comenzado con las drogas también, fabuloso.

Tres minutos después estaba que me arrastraba por el suelo, la blusa se me pegaba al cuerpo gracias al sudor y mis pulmones ardían con cada bocanada de aire que inhalaba.

-No...Puedo...más.-Jadeé hacia mis amigos.

Austin y Hulk me indicaron que estaban igual que yo, casi solté una carcajada, tal vez lo hubiera hecho si tuviera aire en mis pulmones, además de que me sorprendí, Hulk había dado la primera señal de que recordaba mi existencia, excelente.

Miré a Dark, el cual terminó siendo mi pareja porque Clark quería ligar con una pelirroja de buen cuerpo, y éste siguió con la vista al frente, sin mirarme siquiera de reojo, lo cual estaba comenzando a molestarme, y bastante.

-¿Qué intentas?-Pregunté sin mirarlo, él se encogió de hombros.



ElizaKmarena

Editado: 10.09.2018

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