Supersticiosa

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38. El vídeo.

Me tensé y traté de alejarme, Dark no me lo permitió y me besó con más insistencia, esperando a que le devolviera el beso.

No caigas, Odette, no caigas...

Luego de unos segundos me rendí y le seguí el beso, me atrajo más hacia sí, profundizando el beso.

Luego de unos maravillosos minutos, los cuales parecieron horas, reaccioné y lo aparté propinándole una bofetada.

Me miró con los ojos muy abiertos.

-Scarlett, yo...

-Nada.-Dije con un hilo de voz.-Haremos como si esto no hubiera pasado ¿de acuerdo?

-No.-Tensó la mandíbula.-No puedes vivir haciendo como si nada de lo que ocurre a tu alrededor no estuviera pasando.

-Obsérvame.-Di media vuelta y me alejé a paso apresurado de él.

Salí de la casa y una ventisca de aire frío me abofeteó el rostro, temblé y me abracé a mí misma, me senté sobre los escalones del porche de la casa y me perdí en mis pensamientos.

Dark me había besado y yo lo había golpeado, genial.

A este paso te quedarás sola, además de que has destrozado el corazón de otro de tus amigos al decirle que olvidara sus sentimientos hacia ti.

¿De qué lado estas, consciencia?

Solo decía...

Sentí a alguien sentarse a mi lado, suspiré y comencé a maquinar una excusa para uno de mis cuatro idiotas que tengo por amigos.

Me giré y me sorprendí al ver que no se trataba ni de Dark, Hulk, Austin o Clark, sino que se trataba de un chico pelirrojo vestido de Flash, la máscara del traje me impedía ver su rostro, pero algo en el brillo de sus ojos verdes me hizo recordar a cierto pelirrojo fastidioso que había amenazado mi vida en París y en el baile de otoño.

-Humm ¿hola?-Dije dudosa.

-Hola, Scarlett, ¿cierto?

-¿Cómo lo sabes?-Pregunte aún más sorprendida, y desconfiada.

-Estuve contigo en detención hace unos días.-Me sonrió haciendo que sus ojos verdes brillen.-Soy Heath.

-Ya sabes mi nombre.-Dije neutra, sabía que se me hacía conocido.

-Y dime, Scarlett, ¿qué hace una bella chica como tú aquí afuera sin compañía?

-Lo normal, hablar conmigo misma y mi amigo fantasma, el cual, por cierto, está sentado a tu lado.-Dije y le guiñé un ojo a Emett, él tocó el hombro de Heath haciendo que suelte un grito muy, muy agudo para un hombre.

Solté una carcajada para nada disimulada, Heath me asesinó con la mirada y luego sonrió, se abalanzó sobre mí y colocó un pañuelo en mi nariz y boca, éste olía demasiado extraño.

Abrí los ojos asustada al darme cuenta de que posiblemente era Cloroformo.

Mi campo de visión comenzó a volverse negra en los bordes, no logré apartar al pelirrojo de mí y caí en la inconsciencia.

(...)

Desperté y miré a mi alrededor, me encontraba en medio del gran salón donde, hace no sé cuánto tiempo, había adolescentes alborotados bailando y transpirando.

Ahora estos se encontraban inconscientes sobre el suelo de caoba.

Me levanté y me tambaleé, mareada aún por la droga, por el rabillo del ojo capté movimiento, me giré y abrí mucho los ojos al ver a mis amigos amordazados y sentados en un círculo sobre el suelo, corrí hacia ellos y les fui quitando las mordazas uno a uno.    

-¿Qué ocurrió?-Le pregunté a nadie en particular mientras ayudaba a Dark y a Hulk a levantarse.

-Luego de que salieras corriendo de la mansión fui con los chicos a la barra, Amett se encontraba preocupado por ti, así que envió a Emett a buscarte, en cuanto salió las luces se apagaron, muchos gritaron, nosotros solo nos quedamos inmóviles en la barra y luego de unos segundos escuchamos cuerpos caer.

-Las luces volvieron a tiempo para ver como un chico disfrazado de Flash entraba contigo en brazos y te depositaba en el suelo.

-Los cuatro nos acercamos corriendo y terminamos amordazados en el suelo.-Concluyó Austin.

Asentí reflexionando lo que acababa de escuchar y miré a mí alrededor, caminé hasta una puerta cerrada y la toqué con mis ojos cerrados.

El chico Flash, conmigo en brazos, cerró la puerta por dentro y se aseguró de que nadie más lograra abrirla.



ElizaKmarena

Editado: 10.09.2018

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