Supersticiosa

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41. Entrenamiento.

-¡Scarlett, corre!-Gritó Austin luchando contra un pelirrojo, dudé, no podía dejarlo a él y a los demás peleando solos contra estos idiotas.

Por el rabillo del ojo observé que un objeto inanimado se acercaba volando en mi dirección, me agaché a tiempo de esquivar a... ¡mi sofá favorito!

Listo, están muertos.

Concentré toda la furia en mi cuerpo y luego la dejé escapar en ondas oscilantes en tonos violetas y azules, todos los pelirrojos ilusorios que había en la estancia del departamento se replegaron hasta que solo hubo dos.

Koll y Heath.

-Ahora sí, par de idiotas, tienen dos opciones: o me dicen qué hacen aquí y nadie sale herido, o se niegan y terminan en el hospital con un brazo y nariz rota.-Sonreí angelical.

-Me gustan los desafíos.-Dijo Koll con el labio partido gracias a Dark.

-Oh, no, viejo, yo amo mi nariz tal y como está.-Heath me señaló asustado.-Digámosle.

-¿Decirnos qué?

-El porqué de nuestra visita.-Sonrieron a la par, causándome escalofríos.

-Hablen.

(...)

-Definitivamente no.-Sentenció Dark con los ojos grises, casi negros, por el enojo.-No haremos nada que ese idiota de Karl quiera.

Koll dirigió su mirada hacia mí y sonrió macabro, alcé una ceja y mi mundo desapareció.

Me encontraba en mi antigua casa, felicitando a mi hermano con una gran sonrisa, sintiendo  la mirada penetrante y de desdén de mi tía sobre mi persona.

-Sabes que puedes regresar cuando quieras ¿no?-Murmuró Charlie en mi oído, suspiré y asentí, deshaciendo el abrazo.

-Lo sé, pero yo ya no pertenezco a este lugar.

-Claro que perteneces aquí, somos tu familia y...

-Nada, por favor, no comiences y comamos tu pastel.-Sonreí y besé su mejilla, separándome de él, suspiró y asintió.

(...)

Escuchamos un agudo grito abajo, miré alarmada a Charlie antes de levantarnos, correr fuera de mi antigua habitación y bajar las escaleras a toda velocidad.

Nos detuvimos en seco ante la escena.

Mi padre tenía a mi tía en brazos mientras que ésta se desangraba por un corte en el cuello el cual parece profundo, Lour miraba todo con el rostro inexpresivo y con un cuchillo en manos, del cual goteaba sangre.

-¡¿Pero qué has hecho?!-Exclamó Charlie caminando hacia nuestro primo.

Lourdes no respondió, en cambio camino unos cuantos pasos y degolló a mi padre, solté un grito de horror y corrí hacia él.

-¡Papá!

Solté un grito muy agudo y caí al suelo de rodillas, cubriendo mis ojos con mis manos, tratando de bloquear las imágenes de mi premonición.

-¿Cómo has hecho eso?-Jadeé sin levantar la mirada ni descubrir mis ojos.

-Nosotros somos como ustedes.-Comenzó uno de los pelirrojos.-Heath puede correr a la velocidad de la luz y yo tengo habilidades ilusorias, por así decirlo.

-Explícate.-Demandé levantándome con ayuda de Austin, mis piernas temblaron y por poco caí, me rodeó la cintura con un brazo y me mantuvo firme contra él.

-Puedo hacer que ustedes vean lo que yo quiero o doblegarlos a mi voluntad, al igual que pude crear un pequeño parche en tu habilidad profética, es por eso que no pudiste prever lo que iba a suceder con tu familia.

Guardé silencio, procesándolo todo.

-¿Desde cuándo tengo el parche?

-Desde hace una semana.-Miró a su hermano con una sonrisa.-Muchas personas han muerto o sido heridas y no has podido salvarlas.

Abrí los ojos como platos y fruncí el ceño en una mueca de furia, el maldito había estado husmeando en mi mente.

Me solté con violencia del agarre de Austin y caminé a paso decidido a Koll, con mis manos cerradas en un puño, me miró con desdén y luego sonrió, sonreí inocente y le propiné un puñetazo con toda mi fuerza en la nariz, haciendo que caiga hacia atrás por el impacto y su nariz comience a sangrar.

-Eso, idiota, fue por husmear en mi mente.-Le solté y sacudí mi mano, mis nudillos dolían como el infierno.-Ahora, quita el parche.

-Lo quité hace veinte minutos.-Sonrió de lado, asentí y me volví hacia mis amigos.



ElizaKmarena

Editado: 10.09.2018

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