Supersticiosa

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58. El espejo.

15 de Septiembre de 2004

Entramos en el lugar con extraños dibujos en las paredes y hombres intimidantes mirándonos sobre su hombro, temblé en mi lugar y me aferré al brazo de mi hermano mayor, Austin, mientras ambos seguíamos con temor a mamá y papá. Pronto nos fuimos del lugar con los hombres malos y entramos en un túnel muy, muy obscuro, a lo que abracé con más fuerza a su brazo.

-Todo estará bien, hermani.-Besó mi mejilla y pronto llegamos a una especie de sala muy mal iluminada, ya que lo único que apenas y veía eran las sombras de mis papis frente a nosotros.

-¿Qué es lo que desean?-Gruñó una voz muy ronca en el centro de la sala.

-¿No es obvio?-Preguntó mi papá con burla, tomando la mano de mami.-Un tatuaje de pareja.

-Vinieron con el mejor, entonces.-Las luces se encendieron y pude ver a un hombre como de la edad de papi, tenía el cabello de color negro y en su brazo se extendía un tatuaje en forma de dragón por todo su brazos.-Los niños no pueden tocar nada, en especial el espejo del fondo.

Y como si de un imán se tratara mi mirada chocó con mi otra yo del espejo.

Me solté del abrazo de Austin y caminé de manera sigilosa al gran espejo, observé a mis padres, los cuales estaban hablando con el hombre, y luego a Austin, él se encontraba dibujando en el suelo con sus crayones. Sonreí de gran manera y volví a mirar el espejo, acerqué uno de mis regordetes dedos a él y toqué su superficie lisa, esperándola encontrar fría, pero me llevé una gran sorpresa al sentir muy, muy caliente.

Intenté apartar mi dedo del espejo pero no lo logré, pronto sentí el calor recorrer mi cuerpo entera hasta que llegó a mi cabeza y a las puntas de mis dedos, en esas zonas de mi pequeño cuerpecito de cuatro años de edad comenzaron a arder de una manera horrible. Me contuve para no gritar, ya que no quería que mami se enojara conmigo por haber desobedecido, pero el dolor en mis ojos y dedos era insoportable, y al poco tiempo comencé a sentir algo resbalar de ambos.

Me quejé en voz queda y todo acabó, abrí los ojos poco a pocos, alejándome un paso del espejo, y observé asombrada cómo mis ojos azules como el océano comenzaban a obscurecerse hasta terminar siendo cafés, como el color de la miel, el color de los ojos de mi mami.

Me limpié las pequeñas lágrimas de sangre que habían salido de mis ojos con horror y volví a observar el espejo, pero ésta vez no me vi a mí, no, lo que vi fue a una chica muy  parecida a mí, era mayor, como de la edad de mami, y su cabello era azul, como la piel de los pitufos, se encontraba viendo hacia mi hermano mientras tenía la blusa levantada, dejando ver unos triángulos dibujados en su piel.

-¿Scarlett?-Me giré hacia mi mami y encontré a todos viéndome, excepto mi hermano, él seguía dibujando con sus crayones.

-¿Sí, mami?

-¿Tocaste el espejo?

-Tal vez, ¿estoy en problemas?

-No sabes lo que has hecho, niña.-Miré al hombre y me horroricé al verlo viejo y gordo, con el cuerpo lleno de tinta.

-Se ha convertido en un hombre de tinta.-Dije y corrí a tocar su enorme panza, él me miró raro.-Oh, no.-Toqué su mano gigantesca y cerré los ojos.-Pobre de usted.-Mis ojos se llenaron de agua.

-¿Por qué, pequeña?

-Porque va a morir, papi.-Observé a mi papi a los ojos y sus ojos de océano se abrieron de manera muy, muy grande.

20 de Mayo de 2019

Tanto el hombre como yo caímos al suelo de rodillas, mi cuerpo se encontraba empapado de sudor y de mi boca salían jadeos, mientras que el hombre miraba a la nada con sus ojos negros, como la tinta que cubría su cuerpo.

-Pero... mi habilidad despertó a los cinco.-Dije cuando me recuperé, él me miró con los ojos nublados.

-El espejo logra ver el futuro, solo para los que son aptos para saberlo, pero tú eras solo una niña de cuatro años, no había mucho futuro para ti en ese entonces.-Comenzó a explicar, lo miré con atención.-En tu rama familiar, las Quinn, siempre había una generación donde, cada tres generaciones, su primogénita del sexo femenino se salvaba, tú ibas a salvarte, pudiste salvarte de tu don, pero tu curiosidad te ganó y el espejo transfirió casi todo su poder a ti, por lo que ahora tienes esa maldición sobre ti.

-¿Pude, pude salvarme de mi habilidad?-Asintió, me maldije a mi yo pequeña mentalmente.



ElizaKmarena

Editado: 10.09.2018

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