Sweet Garden

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Capítulo 1: ¡Bienvenidos al mundo de Avellana!

Ya eran las 10:36 P. M. Y Abby no llegaba.

Marie caminaba de un lado a otro por toda la casa muy preocupada y cuestionándose donde estaba su hermana mayor.

Marie y Abby eran hermanas. Abby era mayor que Marie por 5 años pero a pesar de ser aún muy joven, trabajaba antes de ir a su escuela en turno vespertino. Ahora ellas dos habitaban en la casa donde una vez también sus padres vivían con ellas, cuando todo era alegría.

Después de la desaparición de ambos provoco no solo la tristeza para las hermanas, si no también que toda las responsabilidades cayeran en manos de la pobre Abby.

Ella siempre regresaba alrededor de las 8:00 P. M. Y si tenía que llegar tarde le avisaba con anticipación a su hermanita para que fuera a acostarse temprano, pero hoy no fue así.

El buzón de llamadas estaba completamente vació, no había ni una Nota de aviso o Percance, no había ningún mensaje de texto sobre ella y el conocimiento de dónde podría estar era Nulo.

Ya había llamado 20 veces a su teléfono celular pero casa vez que lo hacía, cada intento terminaba con la dulce voz de su hermana pidiendo un mensaje después del tono.

El llamar a su trabajo tampoco hizo la diferencia que digamos.

Marie miraba hacia la ventana con la esperanza de ver al menos una señal de ella pero no pasaba nada, solo había oscuridad y un poco de luz proveniente de las casas que aún seguían despiertas incluyendo la suya.

Cansada de mirar al mismo punto después de un tiempo, la pequeña se dispuso a recorrer la casa para procesar lo que estaba pasando.

Caminaba y caminaba. Ella ya conocía cada punto de esa casa, había contado cada puerta, cada ventana, cada cuarto, cada mueble etc. Pero nunca contó nada de un lugar en particular del cual siempre prefería alejarse.

Los pensamientos y dudas la hicieron llegar a la sala de estar. Al estar ahí empezó a escuchar ruidos raros, como voces algo particulares, sonidos que parecerían algo agradables para el oído y una especial caja musical con una melodía que parecía muy curiosa. La niña, algo dudosa intento seguir el ruido, lo siguió pero jamás contó que aquellos sonidos salidos de un maravilloso cuento provenían de aquel lugar "prohibido", un lugar que tanto ella como su hermana siempre evitaban, un lugar que siempre fue prohibido por sus padres a tal nivel de que ellos mismos la bloquearon como pudieron... la puerta hacia el sótano.

Según sus padres, era un lugar peligroso el cual no podían acercarse. Había leyendas de que hace tiempo los anteriores dueños de esa casa perdieron a su hijo ahí mismo, como si algo se lo hubiera tragado ya que no se encontraba su cuerpo por ningún lado y era por esa misma razón la casa se mantuvo abandonada por varios años. También decían que en ese transcurso de tiempo un niño entro ahí por aventurarse y descubrir si la tal leyenda era cierta, y lo comprobó con su repentina desaparición.

La niña se negaba a acercarse ahí, pero al mismo tiempo miraba la puerta con demasiado temor. Tal vez por los recuerdos, las leyendas y las advertencias de esta puerta pero la verdadera razón de esto era que... la puerta ya no estaba bloqueada como siempre Lo había estado.

La niña quería correr lejos de ahí pero su cuerpo se lo impedía. El sonido se hacía más y más fuerte hasta el punto que hipnotizo a Marie. La música llevaba el control ahora y ya nada lo podría detener.

Marie había entrado al sótano.

Ya estando dentro la puerta se cerró repentinamente haciendo que rápidamente ella recuperara la conciencia.

No sabía dónde estaba ahora, estaba totalmente oscuro y no se podía distinguir nada. Cuando volteo hacia atrás era demasiado tarde, la puerta era inexistente. Ya no sabía qué hacer, no quería moverse por miedo a caerse y al no poder distinguir nada era imposible guiarse.

Justo cuando la pobre criatura estaba a punto de llorar la música que la llevo hasta ahí volvió a sonar y un camino empezó a aparecer. Marie no tenía otra alternativa...

Siguió el camino.

El camino llego hasta un lugar fantástico lleno de cosas gigantescas. Marie se sentía muy chiquita al ver como objetos podrían ser así de grandes, estaba muy asombrada e impactada ante tal paisaje.

La noche de su hogar, tan fría y sola, se transformó en un día cálido que emanaba una gran empatía.

El gris del Londres que acostumbraba presenciar de repente desapareció, colores tan brillantes que incluso llegaban a tocar el cielo claro y azul.

Al ver todo sintió una presencia extraña justo más adelante de ella.

Pudo observar a una joven de cabellos negros totalmente desbaratados, con un traje muy llamativo con medias y guantes de arco iris y en su cabeza había un sombrerero con cuadros morados y blancos con plumas hermosas, al verla la señorita pelinegra tomo la palabra rompiendo un silencio casi eterno.

-Bienvenida...- Dijo quitándose el sombrero de una manera cortés- Es bueno tener invitados aquí, Soy Avellana, bienvenida a mi mundo.- Finalizando esta frase con una sonrisa algo inusual y extraña.



Marie G González

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Editado: 16.02.2018

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