Sweet Garden

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Capítulo 3: El acuerdo de la charla y el plan del asesinato.

Parecía que ya todo había pasado.

Avellana ya no se notaba por ningún lugar pero a pesar de eso aquel muchacho seguía vigilando desde aquel arbusto.

-No creo que siga allí, digo, llevamos aquí media hora y a menos que sea muy terca seguiría buscándonos- Marie se sentía segura de su afirmación pero prefirió sólo susurrar.

El joven ojeroso, soltó un suspiro y miro drásticamente a Marie.

- Eres muy ingenua... ¿Enserio crees que esa cosa cumpliría tus caprichos? Y no soló eso, ¿Enserio crees que ella se iría así de fácil? Obviamente no se rendiría ante uno de sus mayores pasatiempos.

-¿Pasatiempos...?

-Sí, mete a humanos ingenuos como tú a su mundo lleno de todo lo que te puedes imaginar, convierte todas sus preocupaciones y dudas en algo mejor para la gente, pero al final todos aquí somos su maldita diversión- Esto no solo tornó un poco tenso el ambiente, sino que también las expectativas de la joven se hicieron más tétricas de lo que pensaba.

- Entonces... ¡Tengo que salir cuanto antes de este lugar! No quiero ser juguete de nadie, además...- Marie pensó entonces que tal vez Abby le pasaría lo mismo que a ella al ser ella la que no encontrara a su hermana, Marie sabía que si su hermana entraba allí seria parte de este espectáculo - ... Tengo que advertirles sobre este lugar y que nunca en su vida se acerquen a nuestro sótano.

El joven soltó una gran risa, como si nunca antes lo hubiera hecho, como si no se hubiera reído en años.

- Ingenua, nada es tan fácil como parece. No eres ni la primera ni mucho menos la última. Nadie durante la historia de estos alrededores ha vuelto a su hogar, es imposible. Así que acostúmbrate aquí como todos los mediocres humanos que pisan este lugar- Casi enojado, él se levantó - Ya se fue, vete, eres libre - Mirándola con una expresión fría, pero al mismo tiempo, como si la verdad estuviera plasmada en sus palabras y rostro.

Marie se sentía indignada, no permitiría que un sujeto así, por más apuesto que fuera, insinuara que se quedaría allí sin hacer nada. Se levantó, mirándolo a los ojos con toda la determinación en su rostro y de alguna forma, retándolo.

- No.

- ¿Ah?

- No pienso quedarme aquí sin hacer nada. Amo todas las cosas que hay en mi hogar, hay muchas cosas por las cuales tengo que luchar. Volveré aunque sea imposible, yo seré la que vuelva posible esa tarea.

Él solo sonrió ante esto.

-Eres decidida niña, me gusta - Suspiró - Escucha, hay una manera de salir de este mundo. Hay una llave en especial que conecta tu mundo y este; Si insertas la llave en cualquier puerta cerrada y la giras se abrirá tu regreso a casa. Pero esa llave se encuentra en el Interior de Avellana.

- ¡¿Q-Qué cosa?!

- Como escuchaste, es la única que puede sacarla para traer humanos cuando siente preocupación en alguno que le interese, en este caso creo que tú le interesaste, y bastante.

- ¿Por qué lo dices?

- Jamás se presenta directamente con un humano, siempre deja que exploren el lugar y después se presenta con ellos de manera "formal", es la primera vez que hace algo así.

- ¿Debería preocuparme?

- No, descuida- Le sonrió un poco como señal que todo estaba bien - Además ahora estás conmigo, eres alguien valiente y leal si de verdad quieres volver, cada vez me agradas más, ¿Sabes?, te ayudare a salir de aquí.

- ¿Qué? ¿Enserio? ¿Pero cómo?

- Mira, hay dos formas de conseguir la llave, por las buenas podríamos hablar con ella y convencerla, lo cual sería casi como tratar que un tonto entienda, y por las buenas, pues...

- ¿Qué cosa?

- Tendríamos que matarla.

Aquello dejó el ambiente tenso, callado, como si el momento se quebrara en el universo.

- Sé que suena algo cruel pero es la única manera además de convencerla. Al matarla tendríamos que diseccionarla y sacar la llave de su interior, aunque esa tarea es más que imposible, no solo por el hecho que aquí ella es la bota y nosotros el insecto, y no solo ella, todo lo que la protege.

Ni siquiera esto último sacaba a Marie de su shock. Ella aún no podría creer que para poder salir de allí, tendría que convertirse en una asesina.

- Oye, me das miedo, despierta. - El muchacho intento darle unas palmaditas en su mejilla pero aun así su mirada estaba congelada en un rostro perplejo.

- Sé que esto es algo inesperado pero es la única manera, aquellos humanos que intentaron asesinarla ahora no son más que almas que quedaron atrapadas aquí. Tenemos que ser inteligentes si lo intentamos, un plan, pero no lo puedo hacer solo, ahora que somos dos en esto el plan que idearíamos sería más sencillo y un poco más complejo y al fin todos los atrapados en este lugar serian libres. - Intentó ofrecerle la mano como señal de confianza - ¿Qué dices? ¿Liberaremos a esa gente incluyéndote de este juego absurdo?

Marie, a pesar que parecía perdida, no lo estaba del todo.



Marie G González

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Editado: 16.02.2018

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