Tú, mi mejor versión

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Oportunidad

Se acercaba el fin de la semana santa, por lo tanto, el descanso debía de cesar y las actividades debían retomarse. Ana Domínguez se levantaba para tomar su desayuno, debía de alistarse para ir a su trabajo, pasó horarios más temprano en el negocio de su tío y todo con el fin de llegar menos tarde a casa y poder seguir con sus trabajos, esos que se habían ido acumulando por el final del curso en el instituto APTO, en donde desempeña un tecnólogo en contabilidad. Sus prácticas empezaban a mitad de año, por fin podría desempeñarse en lo que de verdad le gustaba y aunque su poca seguridad e ignorancia a sus habilidades le hacían sentir miedo al futuro que le esperaba, era algo que llevaba esperando desde el inicio de sus estudios.

-Ana, mira la hora que es, no puedes llegar tarde - le habla su madre, la bella mujer que tenía horario hasta tarde de noche, pero se levantaba temprano para despachar a su familia- sabes cómo es Lorenzo, apúrate.

-Mírame- responde Ana con burla- Ya estoy lista, me tomo esto, me cepillo y me voy.

Dialogaron un poco más de aquellas ocurrencias que les esperaba en el día, y de lo que debían hacer. Adoraba hablar con su madre, aquella alegre mujer que la llenaba de razones para levantarse cada día.

Ana iba a su trabajo en bicicleta, pues este no le quedaba muy lejos de su casa. La joven era mesera en el restaurante de su tío Lorenzo, hermano de su madre, quién accedió en darle trabajo a la pequeña revoltosa, pero eficiente en sus labores. Luego de un día largo en su trabajo pudo dirigirse a casa, no le gustaba quedarse a charlar con sus primas, pues siempre se referían al estudio universitario que ellas tenían, y al que ella no había podido acceder aún al igual que sus hermanas. Una vez vestida y antes de tomar camino en su bicicleta escuchó sonar su celular con un mensaje.

MARKETING COLEN

Cordialmente,

Señorita Ana Domínguez Beltrán:

Nos agrada comunicarle que ha sido citada a entrevista como aprendiz y practicante en nuestra empresa. Usted está citada el día 30 de abril en nuestras oficinas, calle 100 con autopista en el edificio One Hudrad. Su entrevista se llevará a cabo en el piso 10 a las 8:00 am. Presentarse con carnet de su correspondiente entidad.

Por favor confirmar por medio de este correo

Gracias, cordialmente,

Alexandra María Cásares Luz
Recursos humanos
Marketing Colen

-Tu madre se volverá loca, ya no tienes que preocuparte por buscar empresa, solo preséntate y sé la mejor- Decía su conciencia. La emocionada chiquilla se dirigió a su casa, en el camino, para celebrar con ella misma, se dio el gusto de comprar un postre y comérselo apenas llegara. Ya en casa empezó con sus deberes, se dispuso a organizar su casa y poner a hacer algo de comida, su padre llegaría media hora más tarde y sus hermanas casi dos horas después. Luego de que sus dos hermanas mayores y su padre llegaran a casa, cenaron, así que pudo empezar a organizar y realizar sus trabajos.

 

- ¿Hoy también te acuestas tarde? – Preguntó su padre, ese hombre que reclamaba porque sus hijas dejaran de trasnochar por trabajos

- Si pa, pero no como siempre. ¿Ya vas a recoger a mi mamá? debe de estar por llegar.

El hombre asistió, debía recoger a su esposa, su turno terminaba a las nueve de la noche, por lo que llegaba casi a las diez, era peligroso que transitara sola de camino a casa. Cuando su madre llegó pudo darles la noticia a todos. La alegría resplandecía, y es que para los señores Domínguez, que sus hijas vayan creciendo profesionalmente era un logro que los orgullecía, pues ellas mismas habían alcanzado sus metas de distintas formas que ellos no les podrían ofrecer.

-Es el viernes – agregó su madre – Ese día te levanto temprano, debes estar puntual – Y es que las hermanas Domínguez no habían heredado la puntualidad de sus padres, por lo que era importante presionarlas.

- Ya sabes – habló su hermana Eva, aquella mujer con quien compartían ideales, metas y propósitos – Ir súper informada, todo lo que debas saber de la empresa, te vas presentable y relajada. Confía en ti, sé que te irá bien.

-Si Ana, confía en ti – siguió su hermana Sara – vas a ver que te va a ir muy bien.

-Gracias – Respondió Ana – Voy a seguir con las tareas, descansen.

 Su hermana Eva, la hermana con quien establecía una mejor relación, era consciente de las inseguridades que tenía la joven y de las muchas oportunidades que había perdido por negarse y hacerse creer que no era apta para cada proyecto que le llegaba.



Gabriela

Editado: 08.05.2019

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