Tú mi nube de azúcar

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Cuando termino de asearme, me pongo una ropa interior negra, un vestido del mismo color con cuello en un u, manga corta y corte recto que llega hasta por arriba de la rodilla y tenis blancos. Tengo ganas de llorar nuevamente pero las reprimo, me siento en mi cama, con mis manos me aferro a la orilla del colchón, me siento cansada, vacía, sé que tenemos que morir algún día, duele perder a la única persona que vio por ti.
Me tranquilizo como puedo y peino mi cabello, me coloco unos aretes pequeños y salgo de mi habitación con mi cara lavada, no tengo ganas de ponerme maquillaje. Mi abuela no quería un velorio por que no puedo pagarlo pero puedo hacerlo de otra manera, salgo de mi habitación, de vuelta a la sala, tomo mi cuaderno de dibujo y mis lápices y mientras mi mano derecha hace varios trazos en las hojas mi mente esta como en aquel episodio de Bob esponja cuando no sabía cómo se llamaba.

 


¿Algún día me repondré de haberla perdido?

 

Ella siempre me dijo que siguiera mi corazón, que todo puede verse mal pero que el corazón nunca se equivoca. Yo puedo diseñar vestidos, hablar varios idiomas, ahora estoy vestida de negro, con mi corazón roto pasando por algo que todo ser humano vive en algún momento de su vida, entonces ¿Por qué no puedo seguir combatiendo la vida? Mi ángel ha escondido sus alas, anclándome a la tierra bajo mis pies, los muros de un castillo se quieren levantar alrededor de mi corazón y yo siento como la piel se me pone de ganilla al sentirme vacía, indefensa, sin nada en lo que resguárdame.

 

Sin darme cuenta he diseñado varios vestidos sobrios en color negros a juego con un lindo sombrero, mis dedos manchados de lápiz negros y se cómo se llamará esta línea de vestidos, al igual que mi pequeña tienda que pienso abrir, porque mis mayores logros serán en su honor.
Al llegar la noche, me encuentro sola en mi casa, sola con mis lágrimas, las dos personas que me estaban acompañando no parecían seguras de hacerlo pero al fin he ganado. La ropa de mi abuela me acobija, su cama es el refugio que ahora necesito, parece una idea errónea pero en sus cosas la siento conmigo, a mi lado.

 

 

Me encuentro en un una habitación vacía, todo es gris, el frio suelo me estremece, no sé qué lugar es este, poco a poco me levanto y giro sobre mi eje para ver el lugar pero todo es igual.

 

 

—Mi pequeña princesa, mi niña, déjame ir — escucho la voz de mi abuela y eso me asusta pues aquí no hay nadie — estoy orgullosa en la que mujer te has convertido, cumpliendo cada una de las metas que te propones.

 

 

—Daría cualquier cosa por tenerte conmigo de nuevo, por abrazarte una vez más — digo con lágrimas en mi rostro, observo el techo sobre mí.

 

 

Una luz intensa hace que me cubra mis ojos con mi mano derecha, siento unos abrazos alrededor de mi cuerpo, yo no puedo verla pero sé que ella esta abrazándome, que mi abuela está conmigo ahora mismo.

 

 

—Te mantendré viva en mis recuerdos.

 

 

 

Abro los ojos y me siento en la cama rápidamente, observo a mí alrededor, la ropa de mi abuela siegue aquí, el álbum de fotos abierto a un lado de mí. Los latidos de mi corazón son rápidos, paso una mano por mi frente.

 

 

Ha sido un sueño, ha sido solo un sueño pero lo sentí tan real. Me levanto de la cama y guardo la ropa de nuevo en el closet, salgo de la habitación hacia la cocina, mi boca esta seca y mis manos tiemblan, tomo tan deprisa el líquido que se escapa un poco por las comisuras de mi boca.


Me quito los zapatos al entrar en mi cuarto tomo la toalla, salgo de nuevo y entro en el baño, mientras me desvisto pienso en las cosas que voy hacer, quiero comenzar en grande, aportar por lo arriesgado.
Cuando termino de asear mi cuerpo, lo seco y envuelta en la toalla vuelvo a mi habitación, saco ropa interior de uno de los cajones, una blusa maga tres cuarto de cuadros chicos en negro y blanco y un pantalón negro hasta la cintura, cuando termino de planchar visto, peino mi cabello y maquillo un poco mi rostro y por ultimo me calzo mis tenis blancos

 


Dejo la toalla en el cuarto de lavado tendida, me preparo el desayuno que consiste en café y un pan, all terminar busco en mi computadora lo que necesito para registrar una marca., veo la rueda de madera y se entonces como la quiero.
Alguien toca la puerta dejo mi computadora a un lado y me levanto, al abrir, Henry, está muy guapo con esa playera azul marino, tiene las manos dentro de los bolsillos de su pantalón de mezclilla.



Cecilia Ovando

Editado: 18.06.2019

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