Tú mi nube de azúcar

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Lo observo con los ojos entre cerrados, esperando que sea una broma, que estemos en un programa con cámaras ocultas.

 

—Henry ese tipo de bromas no me gustan, yo sé que eres un príncipe, eres el príncipe de mi vida — trato de sonar lo más tranquila posible, esto tiene que ser un programa de cámaras escondidas.

 

 

—No estoy jugando — no deja de mirarme a los ojos — es verdad lo que digo, mi padre es el rey de España y mi madre es la ex reina, yo soy el siguiente en la línea para tomar el trono — dice eso tan rápido que me ha dado un dolor de cabeza terrible.

 

 

Me levanto de la silla, esto es una bomba para mí. Paso mis manos por mi rostro hasta dejarlas sobre mi cabeza, mi corazón late tan deprisa y siento, si no me ha dado un infarto es porque de seguro Dios aun no me quiere en su reino.

 

 

—Esto es una locura — necesito agua — esto debe ser un show de televisión y estoy siendo la burla del país.

 

 

—No, no — Henry se apresura a responder y pone sus manos en mis hombros para que gire y pueda mirarme a los ojos — no eres la burla de nadie, yo te amo, amo a la mujer que me quiere sin importarle mi título — me besa pero lo aparto rápido solo para poder hablar.

 

 

—¿Por qué no me lo dijiste antes? — esto un poco molesta por habérmelo ocultado, necesito respuestas, entre cierro mis ojos esperando a que diga algo — Contesta Henry.

 

 

—Porque no tenía que correr contra el tiempo, yo no he estado ayudando a mi mamá en nada, he estado viajando a España para tratar de ganar más tiempo pero mi padre solo pudo darme seis meses — quito sus manos de mis hombros y me aparto de él. Mis lágrimas quieres aparecer al escuchar que solo puede quedarse seis meses conmigo, desde que estoy enamora de este hombre me he vuelvo más sentimental. No quiero quedarme sola solín solita, no quiero quedarme sin él — ahora solo tengo tres meses.

 

 

—Tres meses — eso intensifica mi llanto — no quiero sonar egoísta pero no quiero que te vallas, no quiero que esto se termine.

 

 

—Shhh, shhh — susurra y besa mi frente — no pensemos en eso ahora — por más que él quiera pensar positivo en mi mente solo esta que nuestra historia tiene poco tiempo, no quiero que el sol se oculte y no vuelva a salir más.

 

 

No quiero cerrar este capítulo de mi vida, no quiero dejar de verlo, de abrazarlo, estoy convencida que solo con Henry podrá cerrarse el libro de mi vida.

Después de que mi llanto me dio tregua, hablamos de lo que ha hecho en su viaje a España, deseo con todo el corazón que todo marche bien entre nosotros, me aterra la idea de que no podamos estar juntos, de que no podamos cumplir nuestros sueños tomados de las manos.

Me gustaría volver el tiempo atrás para conocerlo y no tener el tiempo tocado nuestra puerta, al salir de la tienda el me acompaño hasta mi casa, el taxi esperaba por él, con las manos temblorosas y con un poco de nervio deje salir lo que quiero.

 

 

—Quédate conmigo esta noche — Henry me mira intentado ver más allá de mis palabras — no quiero dormir sola, no sabiendo que nuestro tiempo se agota.

 

 

—Aurora, no quiero que los vecinos piensen mal de ti, yo te quiero bien y no hace nada que tu no quieras — toma mis manos y besa mis nudillos.

 

 

—Lo que la gente diga y piense de mí no me importa — lo miro a los ojos al decir esas palabras — quiero que seas lo primero que vea al despertar — yo sé que puedo dar más de mi para que funcione lo que tenemos, ahora se a donde él tiene que caminar.

 

 

Le paga al taxista y entra conmigo a mi casa, preparo algo de cenar para los dos y vemos una película sentados en el sofá.

 

 

***

 

 

Mientras vemos aquaman acaricio su cabeza que está apoyada en mi hombro izquierdo. Para ella debe ser abrumador todo ahora que sabe la verdad, es comprensible su reacción pues es algo que uno piensa que solo puede pasarle a las personas famosas.

Cuando la película va por la mitad me doy cuenta de mi Aurora de la mañana está dormida, le quito el plato que tiene entre sus manos y lo dejo sobre el mío aun lado, apago la televisión y la cargo hacia su cuarto, le quieto lo zapatos y la cubro con la mantas, mientras yo me deshago de mis zapatos en su tocador dejo mi teléfono, mi cartera y mi cinturón, me acomodo con cuidado de no despertarla del lado izquierdo de la cama, le doy un beso en la frente y me quedo observando su rostro.



Cecilia Ovando

Editado: 18.06.2019

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