Tú mi nube de azúcar

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Me muevo en mi cama y siento el cuerpo de otra persona a mi lado, con cuidado me giro para mirarlo y es Henry quien esta plácidamente dormido con uno de sus brazos bajo mi cabeza, muerdo mi labio por tenerlo tan cerca de mí, de repente comienza a sonreír y me abraza por completo atrayéndome más hacia él.

 

—Buenos días — dice después de besar mi cabeza — ¿Cómo amaneció mi princesa? — pues vestida que ya es ganancia pienso pero rápidamente alejo ese pensamiento.

 

—Muy bien — contesto hacia un lado para no ahogarlo con mi aliento matutino, trato de levantarme de la cama pero él me detiene con uno de sus brazos.

 

—¿Adónde vas? — entre cierro mis ojos al escuchar su pregunta — quedarte un rato más conmigo — me pone uno ojos de cachorro triste que es imposible que me niegue.

 

—Lo hago con una condición — Henry levanta una de sus cejas — primero debo ir al baño — me apresuro a salir de la cama tomándolo por sorpresa y por tratar de retenerme termina besando el suelo, cayéndose de la cama.

 

 

En vez de ayudarlo, me río de la forma tan chistosa en la que se cayó, me quedo mirando cómo se queja y yo solo puedo reírme.

 

 

—Joder que duele mucho — se queja y yo sigo riéndome — cuando te golpees el dedo chico del pie te vas a reír más — trato de dejar de reírme pero me cuesta un poco de trabajo.

 

—Lo siento amor, es solo que tus gestos y la manera en la que te caíste fueron muy graciosos — trato de justificarme, me doy la vuelta para lavarme los dientes rápido, voy a la cocina y traigo un vaso con agua y se lo doy — te obsequio este vaso con agua de la paz.

 

Me mira entre cerrando los ojos, me agacho en el suelo para quedar a su altura, termina por tomar el agua, le doy un beso en la frente, rápidamente entro en el baño y lavo mis dientes.
Cuando salgo no está en el cuarto, lo encuentro vestido en la sala de pie frente a la foto de mis padres y la de mi abuela. Camino para abrazarlo por detrás, me gusta sentir su calor junto al mío, su aroma, cierro los ojos como si eso pudiera detener el tiempo.

 

—¿Qué sucede? — Pregunto con calma aun con los ojos cerrados — estás tenso — acaricia mis manos que están colocadas sobre su pecho y las besa con ternura.

 

 

—Es solo que me ha gustado mucho dormir contigo — me gusta lo que contesta, por alguna razón creo que no es toda la verdad.

 

 

Después desayunar él se va y yo me arreglo para ir a la tienda, me pongo un vestido verde militar que yo misma hice y unos tenis blancos. Me maquillo un poco y cuando estoy lista tomo mi bicicleta y salgo de mi casa hacia mi nueva aventura.

 

 

***

 

Al llegar a la tienda hay muchos fotógrafos y varias reporteras y no entiendo que hacen aquí, el evento fue ayer.

 

—Señorita, señorita ¿Hace cuánto que esta con el futuro rey de España? — solo observo a la reportera de reojo y no respondo su pregunta

 

—¿El príncipe financio su Boutique? — no comprendo por qué esa pregunta me enoja y hago un enorme esfuerzo de no decirle los miles de adjetivos que estoy pensando ahora.

Ha como puedo entro en la tienda y les cierro la puerta en la cara, acomodo mi bicicleta en la trastienda y rápidamente saco mi teléfono para llamarle a mi novio.

 

—Ya me extrañas — dice con una sonrisa al contestar.

 

—Henry a fuera de mi tienda hay muchos fotógrafos y reporteros haciéndome preguntas como hace cuanto que estoy con el futuro rey, que si el príncipe financio mi negocio.

Pongo una de mis manos en mi frente, es un caos fuera de mi tienda, los fotógrafos hacen fotos una y otra vez, yo quiero publicidad para mi boutique pero no de esta forma.

 

—Voy para allá — solo dice eso y cuelga.

 



Cecilia Ovando

Editado: 18.06.2019

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