Tú mi nube de azúcar

Tamaño de fuente: - +

19

Abrazo a mi novio en cuanto entra en mi tienda, el corazón me late de prisa, nunca había tenido tanta atención sobre mí y no me gusta sentirme vigilada, mis manos comienzan a temblar como si tuviera párkinson.

 

—Amor este es el precio de tener una relación conmigo — en sus ojos veo un poco de angustia cuando me toma del rostro con sus manos.

 

—Pudiste haber sido un príncipe en la octava línea de sucesión — el corazón me late de prisa y las piernas me tiemblan, tengo miedo, por primera vez me siento insegura.

 

—Pero soy el próximo rey de España — con esas palabras hace que me sienta perdida.

 

Henry me abraza con fuerza y yo junto mi frente en su pecho sintiendo los latidos de su corazón que son igual o más rápidos que los míos.

 

—Amor esto nos roba el tiempo que teníamos — no quiero perderlo.

 

No quiero llorar por no tenerlo conmigo, porque parece tonto pero lo quiero conmigo, me hace ilusión hacernos viejitos juntos.

 

—Príncipe, rey o plebeyo, te querría de igual forma — mirándolo a los ojos le estoy diciendo que estaré con el hasta que esto, correré el riesgo.

 

—¿Estás lista para los medios? — Trago saliva porque me había olvidado de ellos, mi valentía regreso por un momento pero se ha ido — todo estará bien.

 

—Como me veo — veo mi atuendo y me gustaría traer algo no tan casual como lo que me puse hoy — no creo que sea mi mejor apariencia.

 

—Estas preciosas — me da un pequeño beso en los labios 

 

Asiento con la cabeza inhalo y retengo el aire por un momento y después exhalo, me toma de la mano y antes de que habrá la puerta me mira, buscando una negativa, pero solo asiento con la cabeza, los reporteros y fotógrafos se apresuran hacia nosotros, mi novio levanta una de sus manos y por arte de magia le bajan a sus lluvias de preguntas.

 

—Primero gracias por dejarme hablar — tiene una autoridad al hablar que no le conocía, me siento intimidada con tantas cámaras — la hermosa mujer que está a mi lado es mi novia, estamos juntos hace unos meses, una talentosa diseñadora que estoy seguro que su marca no conocerá fronteras.

 

—¿Esta con el futuro rey por fama? — mi novio iba a hablar pero le apreté la mano y él se calló de inmediato no sin antes mirarme.

 

—Soy Aurora Garcés, no me importan los títulos que mi novio tenga, estoy con el porque lo amo y no busco beneficio alguno por su nombre, todo lo que he logrado ha sido a base de mi esfuerzo — todos permanecen atentos por la rotundidad de mis palabras que salieron como una bomba, no pretendía mostrarme como si fuera una peleonera.

 

—Eso es todo lo que diremos por el momento — con esas simples palabras, mi novio dio por terminada la lluvia de preguntas.

 

Ninguno de los dos dijo algo sobre el tema, yo me puse a trabajar y apenas se fueros los paparazzi él se fue, tome fotos de los vestidos que están en exhibición y las publique en Instagram y facebook, nadie entro en la tienda, eso me bajo la moral un poco pero las cosas no aparecen al tronar los dedos, uno debe trabajar por ellas.

Conforme pasaba el día, me aburría, tome el cuaderno de dibujo y los lápices que deje en un cajón del escritorio y comencé a dibujar. Vestidos con escotes altos, bajos, con espalda descubierta etcétera comenzaron a tomar forma mientras mi mano se movía sobre el papel. Antes de que terminara, algunas personas comenzaron a entrar en la tienda, guarde mis cosas en el cajón y me acomode mi ropa al levantarme de la silla. 

En menos de tres horas ya había vendido mis diez primeros vestidos de coctel, para fiestas, y un vestido de novia, es realmente impresionante lo influyente que puede ser un nombre en una noticia.
Pero no, yo quiero salir adelante por mí misma, dieron las siete y cerré la tienda, me coloque el casco y comencé a pedalear mi bicicleta hasta mi casa.
Antes de abrir el portón, me di cuenta que cruzando la calle de tras de un árbol había un sujeto tomándome fotos, me apresure a entrar en casa y cerrar bien el portón y la puerta principal.
Tú puedes con esto me digo a mi misma, inhalo y exhalo para tranquilizar mis nervios, corro todas las cortinas y me siento en el sofá con las piernas a la altura del pecho.



Cecilia Ovando

Editado: 18.06.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar