Tan simple como decir Te Quiero

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Capítulo 1.2

Beth soltó un largo suspiro de resignación. Había viajado tantas veces con su imaginación a aquel lugar, había sentido el rechinar de la madera vieja al pasar cuidadosamente deslizando sus manos sobre el pasamanos amarillo oxidado, incluso su olfato podía percibir la humedad del lago y la tierra firme bañada en la orilla, pero mientras más edificios eran construidos en aquella universidad, las áreas verdes se volvían más artificiales y cuidadas por el hombre.

 

- Esto no tiene nada de gracia - Se levantó de un tirón sacudiendo su mameluco celeste. Luego de chequear la hora volvió a husmear los alrededores. Quería usar el bote, no importaba que se tratara de un nuevo modelo, el blanco de franja naranja disimulaba bien el descrito en su libro. Recogió su larga cabellera en dos colas, amarró su gorro de panda con largas orejas a su cuello y robó un par de tablas de la orilla. Levantó la cuerda que sujetaba su transporte para luego posar sus converse con cuidado sobre la superficie de este. Estaba sola, pero todos sus movimientos los hacía como si no quisiera despertar a un bebé. Después de persignarse, usó la tabla para alejar el bote del muelle. Estaba lista para remar, aunque parecía no haber necesidad, la corriente del lago la llevaba a favor de la dirección que quería tomar: El extremo izquierdo justo debajo de la carretera. Se aseguró de verificar que la superficie sea estable antes de pisar tierra, con una roca de buen tamaño pudo anclar el bote.  Todo estaba en orden, lista para explorar.

Empezó a patalear las hojas buscando dónde acomodarse, usó una de sus tablas para agruparlas y poder sentarse encima de ellas. Cuando pisó firmemente hacia ellas, alcanzó a ver que algo se sujetaba de su tobillo, segundos después, quedó con su rostro a metro y medio del suelo.

- ¡¡AYUDA!!- Apenas dejó soltar aquel grito de auxilio, se tapó la boca, sólo podía imaginar lo peor. ¿Y si era una carnada? cerró los ojos al oír pisadas hacer crujir unas hojas - ¡No no no no! ¡¡NOMECOMAS!!- Chilló, tirando la tabla con todas sus fuerzas, la punta de la tabla terminó golpeando a un chico en la frente.

- ¡¿Estás loca?!- La rubia abrió lentamente los ojos hacia la voz, de cabeza sólo podía apreciar unos tenis blancos y unos jeans azules, se despejó el cabello de la cara y hizo un esfuerzo por subir la mirada hacia el intruso. Tenía una camisa color verde militar abierta y lo que parecía una camiseta negra por dentro. No podía ver su rostro- ¡Casi me sacas un ojo! – reclamó el chico mirando al lugar que cayó la tabla.

- Lo siento ¿sí?  ¿pero, es normal ver gente colgada? ¿N-No puedes ayudarme?

El chico inspeccionó los alrededores - Depende – hizo una pausa para observar la cuerda - ¿te están bautizando los boy Scouts? –

- ¡Sólo corta la maldita cuerda! – Dejó los modales a un lado. No podía tener sentido del humor con la sangre en la cabeza.

- Oh claro, deja sacar el machete de mi mochila. – Contestó el chico con ironía.

Beth soltó un grito al sentir un tirón hacia abajo.

- ¿Q-Qué fue eso? – tartamudeó, el chico intentó acercarse a descubrirlo. Beth alcanzó a agarrarlo fuertemente de las muñecas, empezó a escalar sobre el muchacho, necesitaba salvarse de alguna forma.

- ¡¿Qué estás haciendo?! – le reclamó, terminó ayudándola a enderezarse. Beth quedó colgada pero su cuerpo estaba en diagonal hacia él, al fin pudo alzar la cabeza, quedando a unos centímetros de los ojos verde oscuro del chico.

- Wow ¿Cuánto mides? ¿Dos metros? – Miró hacia abajo y luego hacia él otra vez. La soga cedió una vez más

- ¿Será hecha en china? –  Opinó el chico. Beth lo miró fastidiada.

- ¡¿Qué rayos significa aah...?! –. El chico había perdido el equilibrio, quedó sentado encima de un bulto de hojas, con una muchacha tirada incómodamente sobre él. La soga había cedido. Beth saltó sobre sí misma para ponerse de pie. Se encorvó un poco al sentir un ardor en su tobillo: Estaba totalmente rasmillado. El chico humedeció un pañuelo en la orilla y se lo pasó a Beth, luego se puso de pie. Quería explorar el bote.

- Me llamo Beth, por cierto. – Alzó la vista hacia él. - No estudio aquí, de hecho, me mudé hace poco a este país, auch – se quejó al pasar el pañuelo por su herida - ¿No vas al menos a decir tu nombre?

- Enrique – respondió, sin dejar de ver el bote. Al terminar de revisarlo, regresó hacia ella. - ¿Ya está bien? – Se sentó a su lado mirando el tobillo. - ¿Por qué estás aquí?



Ronnie JC

Editado: 12.08.2019

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