Tarjeta De Presentación

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Capítulo 3: ¿Que es lo que sientes?

Desperté a las 6 de la mañana, el sol recién salía traspasando mi ventana para así topar con mi rostros y cegarme durante unos minutos.

Los pájaros cantaban pero yo no reía, lágrimas no abundaban pero siempre caían, el tiempo pasaba y mucho se ganaría, pero lo que más se buscaba jamás se encontraría.

Estaba recién abriendo los ojos, como de sorpresa mi esposo ya se había ido, la única que se hallaba cerca de mí era mi hija, Juliet.

Le había perdido mucho el gusto a eso de ser feliz pero ella me hice retomarle el sabor.

Era lo mejor que me había pasado, ella es única, no existe ninguna chica como ella.

Bueno, igual supongo que cualquier madre diría eso.

La vi por unos momentos para después ir s cambiarme, estaba cambiándose tranquilamente hasta que un trabajador empezó a tocar la puerta.

-Señora Rachel apúrese más por favor, tiene una entrevista en 1 hora.

-Estoy cambiándome, dile al chófer que se espere.

-Pero señora no debe tardarse o el señor se enojará -decía preocupada la ayudante.

-No se preocupe señora ahora yo me encargo -dijo Charles.

Charles era mi trabajador favorito, era alguien leal y un muy buen amigo.

Yo escuchaba como convencía a la sirvienta que se fuera mientras el se recortaba sobre la puerta e iniciaba nuestra charla.

-Rachel, hasta cuando saldrás, tienes que ir a la entrevista y no se te olvide ver a tu "amigo especial"

-¿Amigo especial? ¿A que te refieres con eso? -dije desconcertada mientras me limpiaba los dientes.

-Je, ¿no te recuerdas? Ayer le prometiste a si no mal recuerdo -dijo rascándose la barbilla- un tal... ¡ah si! Un tal Tom Jonathan.

Mis ojos se abrieron de golpe y le dije:

-¿Enserio dije eso? ¡¿Estas seguro?!

-Ja, ja, ja te alterarse por lo visto, tranquila no lo prometiste nada raro, solo le propusiste salir a tomar un café.

-¡¿Yo se lo propuse?!

Estabas muy borracha, temía que en algún momento empezarás a llorar y le dijeras que no puedes vivir sin él -dijo riéndose al recordar como estaba esa noche.

-¡Cállate o haré que te despidan! -dije inflando los cachetes como si fuera una niña.

-Ja, ja, ja dudo que lo hagan, por alguna razón le causo confianza a tu esposo y a ti te agrado.

-¿Quién dice que me agradas?

-Tu sonrisa.

-Bueno, ese no es el punto, ¿cómo iré a la "cita" sin que Marcus se de cuenta?

-¿Es mi problema?

-No pero eres mi amigo.

-¿Entonces si soy tu amigo?

-Solo por hoy.

-Si es así, prosigamos; mi idea para que vayas a la cita es muy sencilla...

-¿Cuál es? -dije mientras me colocaba los aretes.

-dio un pequeño suspiro- simplemente ve, intentaremos una excusa cuando regreses.

Una vez arreglada saque la cabeza por la puerta y le dije:

-¿Estás tomándome por tonta?

-Él se levantó de golpe- Es la mejor idea, tomaremos algún recurso de la salida y listo.

-¿Es enserio?

-¿Dudas de mi?

-Si.

-Bueno, entonces piensa tu propio plan -dijo mientras se iba.

-Supongo que te seguiré ¿no?

-Siempre lo haces.

Mientras hablábamos escuché a mi hija despertar.

-Mami ¿qué haces parada frente a la puerta?

-Habla conmigo -sobó la cabeza de mi hija.

-Oh, ¡tío Charles! -abrazó al chico lanzándose a sus brazos.

-No soy tu tío soy tu trabajador Ángela.

-¡Entonces te ordeno que seas mi tío! -seguía agarrado de su cuello casi tirándolo al suelo.

Jugó un rato con ella hasta que ella se aburrió y empezó a charlar conmigo.

-Madre, ¿hoy saldrás madre?

-Si, tengo un asunto que resolver.

-¿Es muy importante mami?

-Tal vez...

Después de cambiarme fui hacia la sesión de prensa.

Mientras iba en el auto vi a un chico vestido con la gorra del partido político de mi esposo.

Por alguna razón me dio mucho interés saber que sería de él .

Posiblemente sería un joven pobre que necesitaría pasar todo el día bajo el sol para así poder darle de comer a su familia, alguien que sufre de un calvario diferente.

Aunque si lo pienso, todos tenemos cargas que llevar, tal vez para unos parezcan más pequeñas pero son la causa por que cada uno lucha, para superar ello y así al fin llegar...

¿A dónde?

Al llegar fui rodeada por todas las cámaras que mis ojos pudieran ver.

Para muchos esto es genial, incluso fantasioso pero les aseguro que no, no es así.

Al principio claro que parecerá genial sin embargo, entre más sigas estando frente a ellas más las odiarás.

-Señora Williams ¿que piensa del mandato de su esposo?

-Señora Williams ¿Su esposo es una buena persona?

-Señora Williams ¿Acaso su esposo es un buen cónyuge?

Las preguntas mayormente buscaban morbo, ellos solo querían ver en que me equivocaba para así obtener más atención.

Ya conocía ese tipo de cosas por lo que decidí ignorar sus intentos contestando de la forma más "políticamente correcta" posible.

Estuve un rato pensando mientras estaba en el auto en como sería de mi vida si no fuera esposa de Marcus.

Yo no lo amaba siendo honesta pero le debía mucho, gracias a él no me encuentro en la pobreza.

Tal vez no sea lo que busqué pero es mucho mejor que ser como lo era antes ¿no?

En fin, salí de la entrevista para terminar de una vez por todas con mi "problema"

Lo aprecie mucho pero ya era muy tarde, no supe valorar su amor cuando éramos jóvenes, no tenía derecho a elegir de nuevo, no tenía...

Llegué al lugar, le dije al chófer que me dejará un par de cuadras antes para evitar escándalos dentro del restaurante.

Empecé a caminar hasta que un loco me paso tirando mientras corría a toda velocidad.

Logré mantenerme a pie ¡pero casi me parto la cabeza!

Solo escuche a lo lejos que ese demente dijo:

-¡Ja, ja, ja el idiota de Zero esta haciendo mi trabajo y me pagarán a mi!

Estaba muy lejos así que no pude alegarle por ello.



Fernando Capriel

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En el texto hay: romance imposible

Editado: 23.07.2019

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