Te agradezco por mentirme

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Capítulo No°13

Silena

Me despierto con una resaca de mil demonios la cabeza esta por estrellarme y es que anoche me excedí con el alcohol y no era para menos, me había casado y no de la manera que uno quiere.

Trato de sentarme pero un fuerte agarre sobre mi cintura no me deja mira hacia mi derecha y me asustó al encontrar a Zed dormido a mi lado aferrando a mi cintura y a mí en ropa interior.

— ¡¡oye imbécil!! ¡¡Despierta!! — el dolor de cabeza regresa con más intensidad con la que me levante y me reprochó mentalmente — oye, Zed que te despiertes.

— ¿que? — Abre los ojos y al verme se sienta sobre la cama rápidamente — buenos días Silena, me imaginó que debes tener mucho dolor de cabeza — después de todo no se ve del todo mal recién levantado hasta un poco sexy pero eso es algo que jamás admitiré frente a él ya que eso dispararía su ego hasta el cielo.

— si, así que largo — él se pone de pie y camina hacia la puerta pero recordando la situación en la que desperté lo detengo — espera — se detiene da media vuelta y me mira a los ojos — ¿que paso anoche? ¿Por qué te encuentras en mi cama? ¿Por qué me encuentro en ropa interior? — me tomó la cabeza entre mis manos porqué al tratar de recordar se intensificó el dolor.

— tu qué crees — me da una mirada pícara y sale de mi cuarto dejándome con un montón de dudas, siento como sube la bilis por mi garganta y corros inmediatamente al baño para vomitar los residuos de las bebidas que consumo ayer al terminar jaló de la palanca, me pongo te pie y me deshago de las pendras que llevó puestas.

Me meto bajo la lluvia artificial y cuando las primeras gotas tocan mi piel los recuerdos de la noche anterior llegan a mí como una bomba en zona de guerra

!!Qué vergüenza¡¡

— no puedo creer que tratara de tener relaciones sexuales con él — escucha la puerta ser abierta y minutos después ser cerrada.

Termino de bañarme salgo al cuarto y del armario tomo un vestido simple de color azul marino, me pongo ropa interior, el vestido las sandalias y me dejo el cabellos suelto.

Cuando busco mi celular en la cama percato de que en la mesita de noche hay una aspirina un vaso de agua y una notita.

 

Leo la nota.

"tómatela te hará sentir mejor,

Cuando estés dispuesta podemos

Hablar de lo que anoche paso,

Claro si tú quieres

Zed"

 

PD: Esta es mi segunda acción de

Un muy bien esposo, el cual

Se preocupa por su mujer

:).

Sonrió y dejo la nota a un lado tomo la pastilla y la pongo en la parte de atrás de mi garganta y la paso con el vaso de agua. Al bajar las escaleras empiezo a escuchar murmullos provenientes de la sala, me acerco, mi madre apenas me ve entrar en la habitación sonríe ampliamente.

— !!Hija¡¡ — ella me toma de la mano y me guía hasta dónde está mi ahora esposo y me hace sentarme a su lado, él apenas tomo asiento a su lado, me besa delante de todos oprimo la necesidad de apartarlo porque una pequeña parte de mí una muy pequeña, le gusta, le gusta sentir sus labios contra los míos.

— buenos días...Amor — él serie ampliamente como si le encantara ser llamado de esa forma me atrae hacia él y me abraza pensé que me soltaría en seguida pero no sucedió.

— ¡¡¿no se ven súper lindos?!! — Todos asienten ante la pregunta de mi ahora suegra — ¡¡a si!! — Emma sale y luego vuelve escondiendo algo tras su espalda — esto es nuestro regalo de bodas — señala a mi madre — se lo queríamos dar anoche pero se fueron al terminar de bailar y ya no pudimos y entendemos que querían pasar tiempo a solas.

Se acerca y de su espalda saca un llavero que de decoración tiene una parejita de recién casados y me las entrega.

— ¿unas llaves? — Pregunto intrigada — ¿para qué son? ¿Que abren? — es acoso un carro, una casa, un cofre, un departamento.

— Pues para abrir una cerradura, cariño — responde burlona mi madre y la miro de mala gana — son las llaves de su nueva casa — la miro sorprendida ¿ya quiere que me vaya de casa? — no pensaste que se quedarían a vivir aquí o en la casa de tus suegros ¿verdad? — no, pero no creí que nos mudaríamos tan pronto.

— claro que no suegra, si los dos estamos impacientes por vivir solos ¿verdad amor? — asiento levemente

— Bueno no se diga más — mi padre que todo el tiempo se a mantenido en silencio hace voz de presencia — Zed no importa si eres hijo de este — señala a Sebastián — si le haces algo a mi sirenita de castro — se escucha la voz de Sebastián de fondo.



la crespa

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En el texto hay: romance, primer amor, odio-amor

Editado: 23.09.2019

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