Te agradezco por mentirme

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Capítulo No° 14

Él me esta besando y de por si no es para nada desagradable ya que besa bien el engendró.

En la parte baja de mi vientre siento un cosquilleo, me asusto y término por empujarlo.

— lo siento, no se que me paso — se excusa rápidamente y sin mirarme retoma el camino.

— fuiste muy imprudente — lo riño — pudiste haber causado un accidente.

— si, lo entiendo —

— y no te golpearé un que lo merezcas por lo que acabas de hacer — desde mi posición puedo ver con claridad como en su cara se dibuja una linda sonrisa — decirte que seré una buena esposa es que fingiré estar bien contigo cuando estemos en algún evento que requiera la presencia de ambos, tratare de no discutir contigo cuando estemos es casa — él asiente ante mis palabras — tú puedes seguir con tu vida como la has llevado hasta ahora con mujeres, fiesta, trago — la sonrisa que antes adornaba su rostro desapareció lentamente — no te diré nada podemos estar unidos por un papel pero eso no es impedimento para seguir con nuestras vidas por separado.

Él detiene el auto frente a un portón grande de color negro, baja la ventanilla y le da alguna información al celador de nuestra nueva casa, el portón se empieza a abrir y cuando hay suficiente espacio entramos.

Lo miro de reojo y puedo ver claramente que se encuentra enfadado pero no se la razón, hace un momento estaba sonriendo y ahora esta enojado ¡¡que bipolar!!

Al pasar por ese portón ante mis ojos se levanta una gran mansión, frente a la casa hay una fuente con unos angelitos que botan agua por sus bocas y al rededor de estas hay un hermoso jardín.

Zed estaciona frente ala mansión y baja azotando la puerta al cerrarla, quedó algo atónita por su comportamiento, me encojo de hombros con desinterés y también bajo del auto.

Al cerrar la puerta del auto y mirar al frente me encuentro con que hay cuatro personas esperándonos.

— buenos días Sr y Sñ Reyes — siento en mi espina dorsal un cosquilleo al ser llamada de esa forma — mi nombre es Guillermo su nuevo chofer — el señor esta entre los 50 a 55 años de edad, ya tienes algunas arrugas es su rostro, tiene canas, su piel se ve arrugada y es algo gordito, claros ejemplos del paso del tiempo — ella son las trillizas Perla, Blue y Maggie, mis hijas — al presentar a cada una de las chicas quedó asombrada por sus rasgos faciales y por sus llamativos colores de cabello.

Sus cabellos teñidos de colores que llaman la atención. Blue tiene el cabello teñido estilo californiano entre negro en la parte de arriba y azul en las puntas, Perla con un rosado algo oscurito y Maggie, la mas llamativa de todas lo tiene los colores del arcoiris pero en tonos pasteles.

Las chicas en si son muy bellas con llamativos ojos verdes, cuerpos esbeltos y no me extrañaría que Zed pasara una noche de diversión con ellas.

— un gusto — ellas sonríen — soy Silena y él es Zed — miro de reojo a Zed el cual tiene una cara de pocos amigos — mi esposo — en la cara de Zed se dibuja una sonrisa instantánea a escucharme y confirmó mas mi punto es un bipolar.

Guillermo abre la puerta e inmediatamente ingresamos al interior de la casa y no me impresionó para nada la casa ya que son las mismas cosas que hay en mi casa o en la de Zed.

Paredes blancas, cuadros abstractos, muebles exportados desde Europa, piso de mármol, candelabros tanto en la sala como en el comedor, electrodomésticos de ultima tecnología en si nada del otro mundo.

Pero hay algo en la sala de estar que llama mi total y completa atención, y es que a pesar de que apenas ayer fue mi boda. Hay un gran cuadro de nosotros en el momento que Zed me toma de la cintura, en sus ojos hay un brillo encantador, es el mismo brillo que tiene cada vez que ve algo que quiere demasia....

No, no puede

Retrocedo anonadada y al hacerlo me choco con un pecho duro, al voltear me en cuatro a Zed mirando el retrato.

— Señores — volteamos y es perla la que nos habla — en el despacho se encuentra unas cajas que deben abrir.

Me aparto de él.

— bien — responde Zed — donde esta el despacho — vuelve a preguntar y ella da media vuelta y nos guía por un pasillo hasta una puerta que se encuentra bajo las escaleras.

— esta habitación no puede ser el despacho de Zed — los dos me voltean a ver intrigados y me apresuro a explicarme — él necesita concentración al trabajar y las constantes pisadas sobre los escalones no lo dejaran concentrarse como es debido.

— no se preocupe — sonríe — este despacho como su habitación es aprueba de sonido, nada entra nada sale — ella habré la puerta y se hace a un lado por que cajas se le vienen encima.

Las cajas estan envueltas es envolturas brillante y de distintos tamaños y colores y caigo en cuenta que son los regalos de matrimonio, ya seme hacia raro no recibir ninguno en la casa de mis padres.

— nos encargaremos, puedes retirarte — asiente y se va — es mi primera preocupacion como buena esposa y ahora — tomo uno de los obsequios de piso y selo aviento — empieza a abrir cajas.

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la crespa

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En el texto hay: romance, primer amor, odio-amor

Editado: 23.09.2019

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