¿te amo?

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Capítulo 4

Me desperté con el aroma de café en el aire y estiré mis brazos sobre mi cabeza antes de levantarme de la cama. La noche anterior había estado ordenando los nuevos materiales que había comprado hace unos días atrás, principalmente eran lienzos nuevos y algunas pinturas que se habían acabado. Debía tener tres cuadros listos para la próxima semana pero seguía estancada en el lienzo del corazón roto. No sabía cómo continuarlo.

Bajé lentamente las escaleras. Dormí con unas de las camisas de Gareth y mis bragas de encaje negro. Llegué a la cocina mientras me quitaba el sueño de los ojos y me detuve de golpe al encontrar a mi novio, mi ex por lo visto, en la cocina haciendo el desayuno para mí, era un lindo gesto después de todo lo sucedido.

 ―Has hecho la compra ―enarcó una ceja.

 ―Por supuesto. Si esperaba que tú lo hicieras hubiera muerto de hambre ―no debía estar a la defensiva pero me sentía herida por su abandono.

 ―Mi hermana me dijo que querías hablar conmigo, así que aquí estoy ―cruzó sus brazos por su musculoso pecho.

 ―De acuerdo ―caminé a su alrededor y agarré una taza para preparar mi té.

 ―Te hice café ―masculló.

 ―No puedo tomar café ya que es malo para mi estado ―me giré para encararlo―, estoy embarazada.

Se quedó en silencio por unos largos minutos, abrió y cerró la boca un par de veces pero ninguna palabra salió de ella. Él estaba asimilando la información y sus brazos se aflojaron dejándolos caer. Me miró de pies a cabeza deteniéndose en mi vientre plano como si quisiera buscar algún indicio de un bebé dentro de mí.

 ―No es mío ―apretó sus manos en puños―. Hace un mes que no te tocó, así que no puede ser mi hijo.

Sus palabras dolieron justo en el centro de mi pecho pero mantuve mi rostro sin ninguna expresión. Resoplé y salí de la cocina, pasando por su lado, para ir a la sala y buscar la ecografía, ya que en la misma se encontraba el tiempo de gestación. Volví a la cocina y planté mi mano, con la foto en ella, sobre su pecho. No se movió pero si agarró la imagen antes de que cayera al suelo.

 ―Es tuyo ―coloqué agua caliente en la taza antes de sumergir una bolsa de té en ella―. En la parte superior está el tiempo de gestación ―lo miré sobre mi hombro―, ocho semanas. Dos meses. Es tuyo.

 ―Por Dios ―murmuró.

 ―Si quieres estar en la vida de tu hijo eres bienvenido a estarlo―seguí con mi labor―, pero si no deseas estarlo no hay problema. Puedo hacerme cargo de mi hijo por mi cuenta.

 ―Cristyn…

 ―Tomate el tiempo que quieras para procesar la información ―lo encaré―. Si quieres estar conmigo que sea por mí, no por el bebé que viene en camino. No necesitamos fingir que somos una familia feliz solo por su bienestar. Podemos ser sus padres sin tener una relación entre tú y yo.

 ―Cristyn…

 ―Tienes mucho que pensar y yo tengo cosas que hacer ―dejé la taza en el mesón para que se enfriara―. Sabes dónde está la salida.

Lo rodeé para subir a mi habitación. Dejé caer mi cuerpo sobre la cama y algunas pequeñas lágrimas salieron, escuché la puerta principal ser cerrada antes de que un motor fuera encendido. Gareth se estaría comunicando conmigo cuando estuviera listo para asumir la responsabilidad de ser padre, solo esperaba que no le tomara tanto tiempo como a mí me estaba tomando en superar el dolor.

💔💔💔💔💔

Estaba sentada en la sala de espera de la doctora Graves. Mis manos sudaban y tenía ganas de salir corriendo del lugar. No estaba muy segura de porque era una buena idea estar ahí, no obstante, tenía que intentarlo por lo menos. Sino funcionaba buscaría otro método para recuperarme. La puerta frente a mí se abrió para revelar a una linda mujer morena que sonrió al verme. Me levanté y sequé mis manos en mis pantalones antes de estrechar su mano.

 ―¿Cristyn?

 ―Esa soy yo ―susurré nerviosa.

 ―Es un gusto conocerte. Entremos para empezar ―dio vuelta en sus talones y la seguí al interior de la habitación.

Tomó asiento en un lindo sillón y miré a mí alrededor esperando encontrarme con un diván, pero no había ninguno sino solo un sillón de cuero negro. Detrás de la mujer se encontraba un escritorio muy ordenado.

 »Tome asiento ―hizo un gesto hacia el sillón―. ¿Qué la trae el día de hoy?



Kath

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En el texto hay: desamor, superacion, amor

Editado: 12.12.2018

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