Te declaro la Guerra

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Capitulo 4: Un corazón medio roto.

Minutos después llego a la casa de la hermandad, subo desganada los escalones del porche uno por uno, el recorrido a casa lo sentí larguísimo cuando fue todo lo contrario. Antes de abrir la puerta limpie las lágrimas que todavía salían de mis ojos, el reencuentro con Axel nunca lo imagine de esta manera, sabía que tarde o temprano iba a suceder, pero no tenía idea y mucho menos estaba preparada, todo fue tan rápido.

Suspire y rendida entre a la casa.

Me doy cuenta que algunas chicas están en la sala haciendo unos ejercicios que miran por la pantalla, se percatan de mi presencia y se voltean para saludarme, sus sonrisas se esfuman al observar el estado en el que me encuentro, sus rostros de alegría son cambiados a uno de preocupación, rápidamente se acercan a mí.

—¿Emma, estas bien? —pregunto Karen poniendo sus manos en mis hombros guiándome a un sofá de la sala.

—¿Te encuentras bien? —volvió a preguntar Geraldy o eso creo las lágrimas en mis ojos me impiden verlas bien con claridad, y digamos que el rímel no ayuda mucho.

No respondo a sus preguntas, miro el piso pensativa, una de ella me tiende un pañuelo supongo que para limpiar mi cara hecha un desastre. Siento mi cabello todavía pegajoso, enmarañado de color verde, esto sucede cuando el azul se mezcla con el rubio de mi cabello.

—Tenemos que llamar a Ingrid. —sugirió una chica. —Ve arriba y dille…

—¡Ingrid tenemos un código rojo! —grito otra chica, no sabía realmente cuantas personas estaban conmigo. —Para evitar caminar.

—Cuando ella venga le platicas que paso Emma. —me mira con ternura Karen, asiento sonriendo.

Escucho el resonar de los tacones bajando con rapidez, aquello me recuerda a mi madre cuando venía a regañarnos a mí y a mi hermana Camila por hacer travesuras. Sonrió ante el recuerdo, llevo solo unos días aquí y ya la extraño.

—¡Emma, cariño! —chillo Ingrid con una voz demasiada aguda. —¿Qué te paso?

—¡Axel está en esta universidad! —exclamo elevando mis brazos

—Oh ya conociste al bombón que es ese hombre. —canturreo una chica coqueta, su amiga que estaba a lado le dio un codazo callándola.

Mis hermanas se miran entre si confundidas sin entender el porqué de mi berrinche, luego me observan tratando de descifrar que es lo que me pasa. Pero mi atención está en Ingrid ella no se muestra confundida si no sorprendida, no me ha dicho nada.

—¡Violeta, Giselle! Vengan de inmediato, es código rojo. —grita Ingrid preocupada.

¿Qué es eso de código rojo?

En cuestión de segundos las dos ya hacen en la sala, al verme parecieran que comprenden todo, se quedan en silencio unos segundos hasta que finalmente deciden hablar.

Ahora yo tampoco comprendo nada.

—Supiste lo de Axel. —murmuro Violeta apenada jugando con sus dedos, no era una pregunta, era una afirmación.

—¡Sí! —grite asustando un poco a algunas chicas. —Él es el alfa de la fraternidad más popular del campus ¿Por qué no me dijeron respecto a eso?

—Es que…

—Pues…

Eleve mis cejas observándolas con molestia. Ingrid al notar que el tema era más delicado de lo que pensó pide a las chicas salir de la sala para poder platicar cómodamente. Mis hermanas no protestan y obedecen de inmediato, pero antes de irse se despiden de mi aun confundidas.

—Dijiste que no querías saber nada de ese tema. —se defendió Giselle poniendo ambas manos en su cadera.

Sentí mis ojos húmedos de nuevo, iba a llorar otra vez y la idea no me agradaba nada que digamos, porque eso significaba que me importa, pero no debería de serlo, Axel es cosa del pasado.

O eso me quiero convencer.

—Sé lo que dije. —suspire. —Pero podrían haber dicho que Axel estaba estudiando aquí.

—Cuando tratamos de hacerlo comenzabas a gritar y hace berrinches. —regaño Violeta frunciendo su ceño. —Ahora no vengas a quejarte, nosotras quisimos decirte pero tú no te dejaste.

—¡¿Y?! —gruñí. —Solo hubieran dicho “oye Emma, Axel estudia en Princeton” y listo, casi resuelto.

—Sí pero…

—Dejen de pelear. —levanto ambas manos Ingrid deteniendo la discusión. —No es el momento, Emma ve a descansar. —la mire, ella negó. —Ahora.

Suspire y sin decir nada más camine directo a las escaleras arriba.

+++

Llevaba horas encerrada en mi habitación, ninguna de mis compañeras habían venido a molestar o a visitarme. No sentía ánimos de salir y mucho menos de platicar con mis amigas, tenía en cuenta que no todo era culpa de ellas, yo decidí no saber del tema y este eran mis consecuencias.

Lo que más me dolia de toda esta situación fue la actitud que tuvo Axel hacia mí, me trato tan diferente, ni siquiera me sonrió de una forma sincera y acogedora como siempre lo hacía, supongo que sigue dolido por mi partida y en parte lo comprendo.

No lo habia pensando con más claridad cómo sería mi encuentro con él, ya que yo tenía información equivocada, mamá me comento que estudiaba su carrera en otro centro educativo, pero ahora veo que me mintió.



SaraLoveMusic

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En el texto hay: universidad, bromas, guerra

Editado: 14.07.2019

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