Te doy mi corazón© (snypp#3)

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Capítulo 5

—Chicos en el libro de la Ilíada, ¿qué fue lo que desencadenó la guerra de Troya? 
Jerry, un chico tímido pero muy inteligente contestó a mi pregunta. 
—Fue cuándo Paris raptó a Helena. 
—Muy bien Jerry, la enemistad entre aqueos y troyanos comenzó con el raptó de la hermosa Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta, por Paris, príncipe de Troya. Menelao, decidido a recuperarla y a vengar  su honor, pidió ayuda a su hermano Agamenón, rey de Micena y Argos y a los demás jefes griegos. Entré todos formaron una gran escuadra que al mando de Agamenón no tardó en llegar ante las murallas de Troya. 
—¿Qué pasó después?— preguntó Candy mirándome soñadoramente. 
Le sonreí. 
—Para saber lo que paso después lean el libro la Ilíada. 
Todos protestaron. 
—Cuando usted lo relata me gusta más— comentó Marzia guiñándome el ojo. 
Me reí. 
—Léanlo y aquí lo comentaremos para que le entiendan mejor. 
Todos asintieron animados. 
—Bien chicos ahora vayan a su siguiente clase. 
—Profe— dijo Marzia balanceando sus caderas hacía a mí con una mirada seductora. 
—¿Si Marzia?— le pregunté alzando la ceja. 
Ella sonrió coquetamente. 
—Me gustaría que me viniera a mi departamento para que me diera... Clases particulares. 
Sonreí. 
Iba a contestarle cuando la puerta se abrió. 
—Oh lo siento— declaró Lazuli mirando entré Marzia y yo. 
Se sonrojó adorablemente. ¡Dios que hermosa es! 
—Toqué la puerta— dijo explicándose. 
Entré más lo hacía, más divertido me ponía yo. 
—No te preocupes— respondí con voz tierna— la señorita Marzia ya se iba— contesté mirando a Marzia, está miraba a Lazuli con ojos furiosos. Cuando volteó a verme hizo un mojin que en vez de estropear su cara la hacía ver más bella. 
—Profe— respondió acercándose a mí y susurrándome— ya sabe dónde encontrarme— expresó poniéndome su número en mi chaqueta. 
Le sonreí. 
—Claro— respondí mirando a Lazuli en vez de a Marzia. 
Está caminó seductoramente hacía la puerta guiñándome el ojo e ignorando completamente a Lazuli. 
Suspiré y miré a Lazuli que me ignoraba. 
—Lazuli. 
—Señorita Santana— me contestó mirándome con reproche. 
—Lazuli— hablé de nuevo mirando como sus mejillas se sonrojaban de la irritación. 
—¿Acaso no sabe que está prohibido confraternizar con los alumnos? 
Me reí. 
—No es lo que parecía— le contesté acercándome a ella. 
—¿Enserio? Porque parecía que su alumna se le abalanzaría y usted se miraba muy contento. 
Negué con la cabeza. 
—Gracias— declaré tiernamente acariciándole la mejilla. 
Ella se puso rígida y se alejo de mi, aún mirándome con reproche. 
—¿Qué? 
—Gracias— dije de nuevo. 
—¿Porqué?— me preguntó sorprendida. 
—Por quitármela de encima y se perfectamente que no debemos confraternizar con los alumnos pero... Yo no tengo la culpa de ser tan guapo— respondí presumidamente. 
Ella hizo un chillido de desesperación. 
—Eres un engreído. 
—¿Ser sincero es ser engreído? 
—Eres desesperante— replicó dándose la vuelta. 
Le agarré el brazo tiernamente. 
—¿Qué es lo que me ibas a decir?— dije sonriéndole. 
Ella se sonrojó y tartamudeo. 
—Oh si bueno era porque tendremos una junta a las 3— respondió zafándose de mi mano. 
Asentí. 
—Gracias por avisarme. 
—De nada. 
Caminó hacía la puerta. 
—Lazuli— hablé con voz sedosa. 
—¿Si?— preguntó sin volverse. 
—Mírame. 
Ella suspiró y se volteó a verme. 
—¿Qué quiere Señor Hassan? 
—Dime Mizraim. 
—Mizraim. ¿Qué quieres decirme? 
—Que no me interesa ninguna de mis alumnas. 
Alzó la ceja. 
—Solo me interesas tú— le respondí apasionadamente. 

Ella se sonrojó y salió rápidamente del salón. 
Dejándome sonriendo alegremente como un hombre enamorado. 



AdyerenLael97

Editado: 27.07.2019

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