Te doy mi corazón© (snypp#3)

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Capítulo 10

Varios meses después.

—¿Ya estás lista?— le pregunté a Lazuli cuando entré a su casa.
—¡Ya voy!— gritó Lazuli gritando desdé su cuarto.

Sonreí.
En estos meses habíamos estrechado nuestra amistad y aunque ella aún no correspondía a mi amor, me alegraba estar cerca de ella, verla sonreír y conocerla mejor.

Tanto era la confianza que sentíamos el uno por el otro, que podíamos entrar sin llamar a la puerta.

—¿Qué tal?— preguntó Lazuli dándose una vuelta modelando su vestido blanco con flores.
—Estas preciosa— le respondí de manera coqueta.
Ella sonrió animada
—Gracias tu también te ves muy guapo.
—Gracias viniendo de ti ese cumplido es muy halagador— contesté guiñándole el ojo.
Lazuli suspiró.
—Estoy nerviosa— comentó Lazuli viéndome a los ojos.

Me acerqué a ella y la abracé tiernamente, suspiré, se sentía tan bien estrecharla entré mis brazos.
Ella me devolvió el abrazo.

—No te preocupes, mi familia es un poco abrumadora pero te adorarán.
Sonrió, alzó su cabeza y me miró a los ojos.
—Gracias Mizraim— respondió dándome un beso en la mejilla.

No era raro que nos abrazáramos y nos diéramos uno que otro beso en la mejilla, pero cada vez que lo hacía el corazón se me aceleraba.
Le sonreí alegremente.

—¿Lista?
—Si— dijo agarrando su bolso y caminamos hacía su puerta.
Entrelace nuestros dedos y caminamos hacía el auto.

***
—Familia— exclamé cuando llegamos a la casa de Karim.
Mis padres, amigos y mi hermano vinieron a saludarnos animadamente.
—Hijo— respondió mi madre abrazándome cariñosamente— ¿quién es está guapa señorita?
Sonreí.
—Madre te presentó a Lazuli Santana, Lazuli te presentó a mi madre Siri.
Lazuli le sonrió alegremente.
—Mucho gusto señora.
—Nada de señora dime Siri querida.
Lazuli sonrió.
—Lazuli te presentó a mi padre Haitel, mi hermano Karim y su esposa Jade. ¿Dónde está Jafte?— le pregunté a mi cuñada mientras mi familia saludaban a Lazuli.
—Jugando con los hijos de Ángel— contestó sonriéndome mi Jade.
—¡Mizraim!— gritaron mis amigos.
—Ángel, Jonatán, Salim y Natanael.
—¿Qué tal amigo?— preguntó Ángel animado.
—Muy bien Ángel— contesté saludándolos.
—¿Es la chica a la que le llevaste serenata?
—Si— respondí sonriendo alegremente.

Caminé hacía Lazuli que hablaba con las demás chicas de la fiesta.
Ángel había traído a su esposa Mariana y los demás chicos a su novias.
Les sonreí.

—Disculpen chicas pero ya han monopolizado mucho a mi chica— declaré guiñándole un ojo a Lazuli.
Está se sonrojó y me pegó un codazo en las costillas que hizo que las demás mujeres se rieran.
—Malvada— le contesté susurrándole al oído coquetamente.
Ella se rio.
—Vamos, que te quiero presentar a mis amigos— le dije entrelazando nuestros dedos.
Caminamos hacía donde estában los chicos.
Karim y mi padre estaban haciendo las hamburguesas.
—Ángel, Salim, Jonatán y Natanael les presentó a la chica de mi sueño Lazuli Santana.
Todos empezaron a saludarla y hacer unas cuantas bromas hacía mí.
—¡A comer!— gritó mi madre sonriendo.
Todos avanzamos hacía la mesa que prepararon en el jardín de la casa de Karim.
—Está muy rica las hamburguesas.
—Gracias Lazuli ¡Por fin alguien reconoce mi comida!— respondió bromeando mi madre.
Todos nos reímos.
—Tu comida es la más rica que he conocido mi vida— declaró mi padre besándole la mano de manera cariñosa.

Lazuli suspiró.
Yo me le quedé mirando. Ella también quería ese amor que se profesaban mis padres.

¿Por qué no me daba una oportunidad a mi? ¿No le gustaba? ¿Tal vez en verdad me mirá como un amigo y nada más?
Suspiré y sentí un dolor en el pecho.

—¿Estás bien?— me preguntó Lazuli preocupada.
Asentí, ¿Cómo iba a decirle que estaba triste porque ella no me amaba y yo sí?
Sonreí.
—Sí, no te preocupes.

Ella alzó la ceja y yo supe que no me creía.
Ambos teníamos esa conexión, yo sabía cuando estaba triste o mentía y Lazuli sabía si yo también lo hacía.

—Te digo un secreto— dijo acercándose a mí.
Asentí.
—Esta es la segunda vez que he comido hamburguesas en mi vida.
Abrí los ojos sorprendido.
—¿Enserio? ¿Por qué?
—Era muy enfermiza de pequeña y mis padres me cuidaban mucho con las cosas que comía.
—Tus padres no están aquí para vigilarte así que aprovecha— respondí sonriéndole.
Ella sonrió y me guiño el ojo dándole otro mordisco a su hamburguesa.
Cuando terminamos de comer mi hermano le gritó a Ángel.
—¡Pon ambiente a esta fiesta!— dijo sonriendo.
—Ya voy— exclamó conectando su iPhone a la bocina.
—¡Que alguien rompa la pista!— gritó Salim.
—¡Que bailen primero los invitados!— declaró Jonatán guiñándome el ojo.
Lazuli se me quedó mirando.
—¿Quieres bailar?
—Claro— contestó sonriendo.



AdyerenLael97

Editado: 27.07.2019

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