Te doy mi corazón© (snypp#3)

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Capítulo 18

Lazuli

—Este lugar es increíble— me comentó mi madre sonriendo alegremente.
Estaba feliz, tenía a mi familia cerca y había conocido al hombre más maravilloso, que me amaba y yo a él.


Nada podía estropear mi felicidad en estos momentos excepto...
No pienses en eso, disfruta esta fiesta con tu familia, amigos, suegros y del hombre a que amas.
Jade caminó hacía nosotros sonriendo alegremente.

—Estoy sorprendida por la decoración, Mizraim tiene muy buen gusto además que quería impresionarte— declaró guiñándome el ojo.
Me reí.
—Pues lo estoy, todo esto debió de costarle mucho dinero. ¡Por dios! ¡Estas copas son de oro!— contesté mostrándole la copa que cargaba en mi mano.
Jade sonrío.
—Es árabe y los árabes les gusta proporcionales todos los lujos y el amor a sus mujeres, para que estás se sientan queridas y amadas, así que si Mizraim te regala joyas preciosas acéptalas, si no lo haces herirías sus sentimientos, además de decírtelo también desean demostrártelo con regalos.

Ahora lo comprendía todo. La cara de tristeza de Mizraim cuando yo había tratado de rechazar el Perfume N°1 Passant Guardant de Clive Christian de 197000 dólares, se trata de uno de los perfumes más famosos y exclusivos del mundo y el más caro que se puede comprar, esté frasco se le ha añadido un enrejado fino de oro de 24 quilates hecho a mano y una incrustación compuesta por 2000 diamantes. El león que protege la corona incluye dos diamantes amarillos en los ojos y una rosa que hace de lengua. Al final lo había aceptado por qué no me gusta herir a Mizraim.

Pero lo harás dijo una vocecita en mi cabeza. Apartándo ese pensamiento busqué con la mirada a Mizraim que estaba hablando con mi padre y uno de sus amigos.

Volteó a verme con sus hermosos ojos almendrados, era muy guapo, si quisiera podría trabajar de modelo.
Vestía un traje negro que se pegaba a su cuerpo músculoso.
Me sonrío y les dijo algo a los hombres lo cual asintieron animados.
Mizraim caminó hacía a mí y me besó en los labios suavemente.

—Te amo— me dijo viéndome a los ojos con amor.
—Yo también— respondí suspirando.
—Tengo algo para ti.
Alce la ceja sorprendida.
—¿Qué?
—Es una sorpresa— contestó guiñándome el ojo coquetamente.
—Malo— declaré haciendo un puchero.
El sonrío.
—Te ves adorable cuando haces eso— dijo besándome la nariz— ahora vuelvo.
—¿A dónde vas?
—Ya verás— respondió guiñándome el ojo.

Sonreí, como amaba a esté hombre.
Mizraim caminó hacía el escenario, agarró el micrófono y agradeció a todo por haber venido a nuestra fiesta.
Sus ojos almendrados me vieron directamente a los ojos, me sonrío con chulería y me guiño el ojo el muy ingrato.

Le hizo una señal a Ángel y comenzó a sonar la música de una canción, donde pude escuchar la voz de Mizraim cantándome.

"Escucha atenta,
Lo que tengo que decirte es importante,
Si permites,
Tu futuro pronto cogerá otro rumbo,
Está noche,
Estoy nervioso lo confieso me conoces,
Ya me aprieta la corbata y mi corazón se ataca,
Pocas veces estoy tenso,
Tengo un nudo en la garganta,
Dame un trago de algo fuerte para relajar mi alma,
Te he comprado un regalo y se que no es tu cumpleaños,
Es un anillo,
Para prometerme y pedir tu mano,
En ese anillo,
Esta grabada mi declaración de amor,
Mi destino está en tus manos,
Solo escucha corazón,
No sabía, que pedir tu mano,
Era una osadía,
Quiero darte mi apellido, dime que si cariño mío".

"Me quiero casar contigo,
Quiero dormir contigo,
Quiero que lleves mi apellido,
Nuestros hijos tu sonrisa,
¿Te quieres casar conmigo?,
¿Quieres vivir conmigo?,
Quiero pasar, el resto de mis días con tu compañía".
(Me Quiero Casar Contigo- Carlos Baute).

Cuando terminó la canción yo me quedé en shock. Mizraim se bajó del escenario y caminó hacía a mí con una sonrisa.
Se sacó una caja de terciopelo rosa.
Rosa, mi color favorito.

—¿Qué dices? ¿Te quieres casar conmigo y tener a nuestros hijos?— preguntó con amor.
Yo le sonreí y tarde unos minutos para contestar sólo para torturarlo.
El se dio cuenta, sonrío, se acercó a mi oído y me susurró.
—Sabes cómo torturar a un hombre— expresó sonriéndome.
Me reí.
—Si quiero casarme contigo.
El sonrío alegremente y me puso un anillo del mismo color que mis ojos.
—Lazuli— exclamé mirándolo a los ojo.
—Así es, una hermosa piedra para una hermosa mujer.
Sonreí y lo abracé con fuerza.
—Te amo.
—Yo más— declaró besándome los labios con amor.



AdyerenLael97

Editado: 27.07.2019

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