Te doy mi corazón© (snypp#3)

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Capítulo 37

—¿Yo?— preguntó Lazuli impresionada. 
—Si eres tu cariño, siempre te esperado a ti, siempre te he amado a ti. 
—Pero como no entiendo nada. 
—Te conocí cuando cumplí los 12 años, mi hermano era tu vecino de enfrente. 
Lazuli abrió los ojos sorprendida. 
—Tu... Eras el niño que habló conmigo... 
—Si— contesté sonriendo alegremente por saber que ella me recordaba. 
—¿Cómo es que ya no...? 
—Mi hermano compró una casa más grande cuando se casó con Jade. 
—¿En verdad Jade es una princesa? 
Yo asentí sonriendo. 
—Sí. 
—Por tu forma de tirarme el jarrón con las flores no miraste estos papeles— respondí levantando el folder. 
—No, estaba tan furiosa contigo como para acordarme del folder. 

Asentí comprensivo, yo también estaría furioso si leyera el diario donde Lazuli confesaba amar a otro hombre. 
Lazuli abrió el folder y observó los papeles abriendo los ojos sorprendida. 

—Mizraim... 
—Lo sé por eso no quería decirte nada, pensé que saldrías corriendo y me dejarías— contesté preocupado y algo avergonzado. 
—Estoy impresionada, alagada y algo aterrorizada, tu hiciste esto... por mi. 
—Quería estar a tu lado y que me amarás como yo te amo, ya se que tal vez se vea como si fuera un acosador pero estaba tan desesperado por estar a tu lado y ser parte de tu vida que no pude evitarlo. 

Los documentos que Lazuli revisaba con fascinación y algo de horror era la recomendación y su transferencias de su universidad a la nuestra. Así como varios archivos de los lugares, familia y amigos  que frecuentaba. Aún que parece que Lazuli se había guardado muy bien la información de su enfermedad. Mi investigador había dicho que había ido al doctor en varias ocasiones pero no había podido averiguar nada por qué las investigaciones que tratan datos personales sobre historiales médicos tienen que contar con el consentimiento del paciente en materia de protección de datos. Y Lazuli no había puesto en su currículum nada de su insuficiencia cardiaca. Si lo hubiera sabido antes, no hubiera esperado tanto tiempo para estar a su lado.

Había estado jugando a un juego de ajedrez donde no pensaba perder a mi reyna. 

—Tú lo planeaste todo— respondió observándome con asombro. 
Asentí. 
—Manipulaste al director para que me trasladarán para acá y además aquí hay documentos de mi. 
—Yo era el director en ese momento pero le dejé el puesto a James, me gusta enseñar y no estar todo el día encerrado en una oficina. A James le agradó mucho eso y apoyó mi decisión de traerte con nosotros. 

Lazuli puso los brazos en jarras molesta. 

—¿Contrataste a un detective privado para saber más de mí? Y ¿además como sabías que me mudaría, qué tal y hubiera cambiado de opinión, entonces que hubieras hecho? 

—Si y también contraté un guardaespaldas para protegerte. Y bueno supe que te mudarías aquí por qué Jade aún visitaba a tu madre y mi cuñada le a “consejo” que la familia debe estar junta— declare guiñándole el ojo— ella le contaba sobre ti y yo siempre la interrogaba cuando llegaba a la casa de Karim—. Suspiré y la miré con chulería— y si no te hubieras podido mudar aquí entonces yo me hubiera trasladado a la tuya y me hubiera encontrado contigo por “casualidad”— respondí guiñándole el ojo. 

Lazuli se levantó de la cama. 
—¿Por qué hiciste eso? 
—Quería protegerte y además siempre he estado locamente enamorado de tí. Pero también quería que cumplieran tus sueños y vivieras tu vida. 
—Mintiéndome. 
—Te lo iba a decir pero tienes razón, no debí de hacer eso perdóname cariño— declaré caminando hacia ella. 
Lazuli suspiró. 
—¿Y si hubiera estado saliendo con otro hombre? 
—Si hubiera sabido que salías con otro hombre o te estabas enamorando de alguien que no fuera yo, te aseguró mi hermosa esposa que hubiera hecho lo que fuera necesario, cualquier cosa para conquistarte y que dejarás a ese pobre infeliz. 

Lazuli alzó la ceja y suspiró. 

—Te aseguró que en otro momento te hubiera echado a patadas de mi casa por obsesivo y acosador pero...— dijo mirándome con sus hermosos ojos índigos. 
—¿Pero? 
—Eres mi esposo y me pondría furiosa si fuera otra mujer y no yo, con la que estabas obsesionado— comentó mirándome posesivamente y con cariño. 
Le sonreí. 
—¿Puedo abrazarte?— pregunté con cariño. 
—Claro mi acosador personal— contestó sonriendo. 
—Te amo mi princesa y también a este pequeñín— respondí acariciando su abultado vientre. 
—También te amo Mizraim y a nuestro hijo— declaró sonriéndome con amor y ternura. 



AdyerenLael97

Editado: 27.07.2019

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