Te elijo a ti ©

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|Capítulo ocho|

 

LOCHAN

 

—Lochan, ven aquí—gritó Hannah desde la piscina.

La fiesta era pequeña, de unas cincuenta personas tal vez. Entre ellos, estaban algunos del equipo de fútbol que no dudaron en saludarme al verme. Todos iban en traje de baños y luego estaba yo: simples jeans desgastados, sudadera y converse.

Y aunque no era mucho de fiestas, no podía desaprovechar la invitación que Hannah me hizo; aunque eso significara dejar a Ryan plantado. Oh, y a Aledis.

Había insistido en preguntarle si iba a ir, porque me había tomado en serio eso de ‘’salir con otras’’, siguiendo el consejo del pelinegro. Pero una invitación de Hannah, aunque sonara feo, era más importante para mi.

Me acerqué hasta la orilla de la piscina donde se encontraba Hannah, ésta al verme, me sonrió abiertamente y salió de la piscina. Su cuerpo era, simplemente, precioso. Ese traje de baño amarillo le quedaba sensacional.

—¿Por qué tan tímido?—me preguntó—¿Quieres una cerveza?

Las personas que se encontraban en la piscina, nos observaban; algunas chicas sonreían y luego susurraban cosas entre ellas; otros, solo tomaban de su cerveza sin despegar sus miradas furtivas de nosotros.

—Una estaría bien—respondí.

Ella sonrío, tomo mi mano y me encaminó hasta la casa. Fuimos directo a la cocina, sirvió dos vasos hasta el tope, me brindó la mía y choco la suya en un brindis.

—Hasta el fondo—ordenó.

Ambos comenzamos a beber, pero yo no dejé ni a la mitad cuando sentí que la iba a regresar en cualquier momento. No era primera vez que tomaba alcohol, pero tampoco lo hacía tan seguido y de este modo.

Alejé el vaso y eruté. Hannah siguió tragando como una experta; al acabar, limpió con el dorso de su mano su boca, y sonrió triunfante. Aplaudí ante ella y solo hizo una reverencia como las princesas. Volvió a tomar mi mano, me llevó por un pasillo y comencé a sentirme nervioso porque sabía exactamente lo que trataba de hacer.

Abrió una de las tantas puertas de las habitaciones, yo me quedé en el umbral de la puerta mientras ella se adentró a la habitación y segundos después, la tenue luz de la lámpara de noche alumbró el lugar.

—Cierra la puerta—ordenó. Tragué e hice lo que me pidió—. Ahora ven aquí.

Caminé con pasos torpes hasta quedar frente a ella, metió sus manos por debajo de mi sudadera y comenzó a acariciar mi abdomen. Mi corazón latía sin frenesí y trague con fervor por los miles de nervios que esto me provocaba.

«Bien, contrólate, Lochan. Sólo tendrás sexo con Hannah, nada más.» me dije.

Hannah comenzó a besar mi cuello, cerré los ojos por inercia y suspiré al sentir un escalofrío recorrer mi cuerpo. Subió lentamente hasta el lóbulo y lo mordió suavemente. Solté un pequeño gemido y escuché su risita.

—Eres tan guapo—susurró.

Posé mis manos en su cintura cuando ella estampó sus labios que sabían a cerveza, en los míos.

Comenzamos a besarnos con fervor y la excitación apareció en mi amigo de abajo. La pegué a mi cuerpo y ella soltó un jadeo al sentir mi erección. La acosté en la cama, me coloqué encima de ella sin despegar nuestros labios; ella llevó su mano hasta mi miembro y yo empecé a acariciar su cuerpo con delicadeza.

 

 

~~~**~~~

 

 

ALEDIS

 

Cómo cuatro completos idiotas, corríamos por todo el lugar de manera eufórica.

Mi mano estaba entrelazada con la del chico que había desaparecido toda tristeza de mí. Mis carcajadas eran incesantes y si seguía riéndome de esa manera, me haría pis enfrente de toda esta gente.

—¡Lucas, espera!—dije jadeando—. Me has arrastrado por todo el maldito lugar.

Los rulos dorados de Lucas, se movían al compás del viento; y la sonrisa de oreja a oreja que tenía, me causaba una felicidad inmensa.

—¡Vamos al fútbolito!—pidió.

—¡Sí, sí!—se unió Ryan—¡Yo quiero!



Akromentu_

Editado: 07.12.2019

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