Te Lo Prometo

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4. PRIMERA CITA

CUATRO

PRIMERA CITA

 

 

La clase de Matemáticas del profesor Finner se volvió entretenida cuando terminó. Admito que soy terrible en matemáticas pero mi mamá no lo acepta, ella siempre me exige buenas notas pero nunca ve el esfuerzo que yo hago, y lo peor, es que no pone atención a mi vida y se decepciona cuando saco malas notas. En la hora del receso mi amigas fueron las primeras en acosarme.

—Quiero saber por qué Damon McKenzie estaba aquí — me preguntó Karla

—No sé de qué hablas... —Me levanté de la banca y me senté en otra, ella me siguió.

—Te cargó como un costal de papás, todos lo vimos.

—Creo que el tipo está loco.

Me levanté de la banca y me fui a los jardines a respirar aire puro. Desmembré algunas flores pequeñas y mientras lo hacía, se me vino el recuerdo de su sonrisa y de esos ojos cafés mirándome de una manera muy bonita. Está loco. Tal vez si le intereso en serio, tal vez no está jugando. Tal vez exista la posibilidad de que nazca algo entre nosotros, no se ve tan imposible. Aquí no hay prejuicios ni orgullo que lo impidan, no hay tormentas en primavera, no hay polvo en invierno, sólo depende de mí, de lo rápido que pueda a llegar a gustarme ese chico.

—¿Que sucede? —Escuché la voz de mi primo atrás de mí.

—¿De qué hablas Bryan? No me pasa nada.

—Acabas de matar una familia de flores y te estás mordiendo el labio estúpidamente. Es obvio que te pasa algo.

Me senté junto a él en la grama y lo miré raro.

—¿Qué te pasa a ti? Eres el chico malo del colegio. ¿Ya se acabaron las chicas de reserva? ¿No tienes a nadie a quien molestar? ¿Te presento amigas?

—Gracias prima, pero las mujeres me las busco yo, bueno no, ellas vienen a mí. Al igual que a ti te vienen los chicos. —dijo en tono cantadito.

Sonreí. Estaba preocupado. Y créanme ver a Bryan Henderson Pitt preocupado o preguntando por algo es como decir que mañana es el fin del mundo. Jamás lo hace.

—No le digas a mamá.

—¿Qué quieres que no le diga, que un chico te cargó como saco de papas o qué ya tienes novio?

-—¡No es mi novio!

—¡Oh vamos! Es Damon McKenzie, según los rumores… díselo a tu papá y los casa en una semana...de todos modos no me gusta para ti, es muy alto y chicos como él no se enamoran a primera vista. También es muy mayor para ti.

—¿Cómo sabes que no es bueno?

—Conozco a mi raza, los hombres verás... No nos conformamos fácilmente, siempre buscamos algo que no nos convenga y nos volvemos locos por un perfume caro, piernas bonitas y caras hermosas...y eso tú lo tienes. Deja que sea tu amigo, pero no dejes que te bese, no dejes que entre en tu cabeza y se adueñe de tus pensamientos. Los hombres somos unos cabrones y sé lo que le hacemos a chicas dulces como tú. No te ilusiones tan fácil.

Asimilé cada palabra que dijo mi primo y lo miré desconcertada. Que alguien me patee la cara, esto no puede estar sucediendo. Acabo de darme cuenta que al insensible y mujeriego de mi primo le importo. Me grabé cada palabra que salió de sus labios y los guardé en mi caja de recuerdos que valen la pena recordar algún día.

—Guao. Sinceramente te desconozco. ¿Estás drogado? ¿Ya no hay mujeres en el mundo? ¿Se acabó la nicotina?

Bryan rodó sus ojos.

—¿No puedo darle un consejo a mi prima? No quiero que te enamores. Si te enamoras arruinas tu vida.

—Es sólo mi amigo, pero gracias por el consejo.

América Harper pasó cerca de nosotros moviendo caderas demasiado y Bryan no dudó en no disimular como la veía. Soltó un silbido y trono los dedos, luego se acomodó la cabellera rubia.

—Adiós, el deber me llama. —Dijo y corrió hasta alcanzarla.

(…)


Comidilla del colegio he sido desde que entré en la secundaria, no hay duda pero el día de hoy si he dado un excelente chisme. El regalo que me dio Damon lo estrené antes de la cuenta. La pulsera brillaba con la luz del sol, brillaba como si fuera especial. Estaba emocionada y no podía dejar de verla, el chico tenia buen gusto.

Mamá estaba igual de sonriente como siempre, la mesa con comida suficiente y con un buen resumen de cómo le había ido hoy a Karma. Después de la cena nos sentamos a ver tele. Calló un mensaje a mi celular que me hizo sonreír.

—Mamá, pregunta Karla y Kelvin si me dejas ir a su casa mañana después de clases. —pregunté esperando que su respuesta fuera que si.

Ella se quitó los lentes, subió su cejas e hizo algo con los labios que asombró. Me miró mal y luego vio a mi hermana. Al parecer no estab de buen humor.

—¿Karma irá contigo? Preguntó. Miré a mi hermana que estaba muy atenta y muy emocionada por dentro. Sabe a lo que me refiero «ir a la casa de Kelvin» muy bien. Su mirada era interrogativa y de mucha ansiedad.



LittleHopexx

Editado: 01.06.2019

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