Te Lo Prometo

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8. MALEDUCADA Y GORDA

OCHO

MALEDUCADA Y GORDA

 

 

Era agotador despertar temprano para ir a la escuela, era agotador el sueño rezagado, era agotador el exceso de tarea, era agotador el seguir respirando, era agotador seguir viviendo en una mentira, era agotador seguir creyendo que todo estaría bien cuando no era así, era agotador tener fe en algo muy imposible, era agotador ser yo.

Mi papá a mi derecha, mi mamá a mi izquierda y yo en medio y el doctor atrás del escritorio leyendo los resultados del examen de sangre, orina y de heces. El doctor Richards tenía el rostro más sereno, y eso me relajaba ya que era buena señal de que no había de qué preocuparse, hasta que él habló.

—Últimamente has estado comiendo mucho pan y dulces, si no me equivoco...Los resultados de sangres son positivos a una grave anemia, no es letal pero si requiere mucho cuidado. Los medicamentos que te voy a recomendar tendrás que tomarlos al día. Tendrás que cambiar tu alimentación, ya sabes, comida sana, más frutos rojos, más fibra, menos harina y azúcar. Tienes que comprometerte a hacer un cambio, de lo contrario empeorarás, el ejercicio es elemental.

Y esas fueron las palabras del doctor que yo a regañadientes prometí cumplir. Y la gota que derramó el vaso fue que mis papás estaban discutiendo con mucho drama en el auto…

—Tú pasas más tiempo con ella, es tu culpa. No puedo estar trabajando y cuidarlas al mismo tiempo ¿puedes ayudarme con eso? Ah lo olvidaba, tienes que ir de urgencias al spa porque tienes tantos nudos en la espalda del estrés que te dan tus dos hijas que no puedes controlar, sería perfecto que las cuidaras y dejaras la estética, si vieja ya estás.

—¡Te encanta ofenderme! Yo paso pendiente de ellas, a ti te ven ocho días al mes. Yo dedico mi tiempo a ella, porque soy su madre, tú fuiste el idiota que las abandonó.

—¡No las abandoné nunca! Me la paso trabajando, yo pago tus horribles vestidos y tus no sé qué, para que no luzcas más vieja. Siempre has sido floja y descuidada…

—¡Papá no le hables así! ¿No creen que yo soy la única persona que sufre aquí?

—¡Tonterías! La culpa la tiene tu madre por permitirte comer basura. Pero ya buscaré un buen nutricionista.

—Ahora no vengas a hacerte el héroe, si nunca le has puesto cuidado.—gritó mi mamá.

—Ninguno de los dos—susurré. Ninguno me escuchó y siguieron discutiendo, creo que siguen tardándose en darse el divorcio, a cualquier hija le dolería que sus padres se separaran pero yo me sentiría muy feliz, muy feliz por ellos. Tendrían paz al estar separados, ya no hay pasión y tampoco se regalan sonrisas. No se dicen: "Oye amor... recuerdas cuando nos conocimos..." ya nada, desde hace años he notado que la chispa que hubo en algún momento se apagó y que solo están juntos para no hacerle daño a sus hijas, aunque ambas estemos de acuerdo en que se separen para que ellos puedan ser felices y nosotras no un impedimento.

 

(…)

 

Damon me llamó para ver cómo me sentía. Lo noté preocupado pero me sentía muy bien al recibir su llamada. Es lindo que alguien se preocupe por ti, que este pendiente y sobre todo, que te quiera. Admito que los primeros días no me fiaba de Damon, porque aún muy extraño que parezca, le gusté de sopetón. Y eso no me convencía para nada pero ahora voy a dejar que las cosas fluyan, quiero tener un novio, quiero saber que se siente. Quiero sentirme querida y protegida.

Me levanté a las 04 de la mañana y salí a correr en compañía de Lolo y Lucía, dos guardaespaldas gemelos de papá que me seguían hasta al baño y se aseguraban de que no comiera chatarra. Recorrimos el perímetro de mi casa tres veces completa. Las piernas me terminaron temblando como gelatina y ardiendo como veneno y mi corazón dolía de tanto latir como loco. Todo para bajar de peso, todo para estar saludable.

Faltaba una semana para terminar la escuela y tener vacaciones, eso es lo que más ansiaba; poder dormir hasta el mediodía tres meses seguidos, poder descansar de amigos tóxicos y padres molestos y disfrutar de Damon y Karma lo máximo posible.

—Ni lo pienses, tendrás la misma rutina que empezaremos ahora. Levantarnos a las 04 y hacer cardio, luego tonificación—dijo Lucía cuando le dije mis planes— Dentro de nada quedaras esbelta y la dieta que vas a llevar te hará sentir mejor contigo misma. Hazme caso, valdrá la pena el esfuerzo.

—Yo me amo—le expliqué — estoy gorda pero yo lo acepto y hay gente que me quiere como soy.



LittleHopexx

Editado: 01.06.2019

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