Teenagers Monster

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XI

--Yo no puedo...aceptar Dean- las palabras de Maia Frost congelaron al chico.

>> Yo no quería esto...<< pensó el rubio que empezaba a ponerse de pie pero antes de que pudiera avanzar una mano se cerró en su muñeca -No puedo porque eres mi mejor amigo- decía la ojiazul mientras apretaba el agarre alrededor de la muñeca de su amigo -porque antes que nada es lo que tú eres para mí...¿Y si no funciona?, si no funciona ¿seguiríamos siendo los mejores amigos?- estas preguntas congelaron al chico, porque eso no lo había tomado en cuenta >> ¿Lo seguiríamos siendo? <<

Maia mantenía la vista fija en él, esperando por su respuesta. Eso trajo una visión a Dean >>él a sus 5 años, sentado solo en aquella banca del parque observando a los demás niños jugando o eso hacia hasta que unos ojos azules invadieron su vista junto con una carita risueña enmarcada por un largo cabello blanco<< -Se que si esto no funciona...- >> La niña se sentó a su lado -Dean ¿Eres mi mejor amigo?- entonces el niño solo pudo decir una palabra por respuesta - ¡sí! - la niña sonrió de lado - ¿seremos amigos por siempre?- << -Si no funciona...pase lo que pase seremos los mejores amigos- >> - ¡Por siempre! – << grito aquel niño en sus memorias –

Dean fijo sus ojos en los de Maia y respondió tomando la pequeña mano de la chica entre las suyas - ¡Por siempre! – fue toda su respuesta.

- ¿Sabes?, hace mucho tiempo que quiero ser más que tu mejor amiga-

Los ojos de Dean se abrieron ante tales palabras - ¡P... pero tu dijiste! - el rubio no pudo terminar. Maia se había acercado a él depositando un casto beso en sus labios.

- Nunca me arriesgaría a perder a un amigo- dijo en un susurro Maia antes de ponerse de pie. Dean no terminaba de procesar lo que había pasado cuando de pronto escuchó una voz.

- Así que hasta el mejor bromista puede sentar cabeza- era Beto quién se dirigía a la pareja obligándolos a volver a la realidad.

- Diría felicidades Hermano - la voz de Sam era seria - pero debemos salir de aquí inmediatamente – y antes de que los chicos pudieran hacer cualquier pregunta, un enorme pentagrama apareció a sus pies. Los cinco chicos cayeron hacia aquel abismo negro siendo el atardecer en el cielo lo último que vieron.

- ¡Es hora! – exclamo Yukio.

Adam y Mei entraron en ese momento a la sala.

- ¿También lo sintieron? - cuestiono Adam.

- ¿Dónde están los demás? – exclamo Mei.

- Los enviamos a casa- respondió Yukio de manera seria – y si Adam, lo sentí.

- Es lo mejor- respondió Adam con un asentimiento.

Un estruendo se escuchó en el bosque que se encontraba cerca de la casa, aquel en el que Maia y Dean habían estado apenas unos momentos antes.

Erika se acercaba al lugar dando pequeños saltitos, Isaac la seguía unos cuantos pasos atrás.

- ¡Ven gatito, gatito, gatito!, ¡Ven! Vamos a jugar un poco.

- ¡Erika!, no venimos a jugar- Señalaba Isaac.

- ¡Calla!, ¡arruinas el momento!, ¡Ven bichito, bichito, bichito, ven! -continuaba gritando entre risas.

- Parece que hemos llegado tarde. Creo que se han ido.

-Acaso te parezco estúpida?, Padre me dio el poder suficiente como para poder detectar al inútil de Yukio y si te digo que está aquí, está aquí- termino la chica golpeando con el pie la tierra.

- ¡Y no te equivocas! - dijo Yukio apareciendo por el camino que llevaba a la mansión de los Tepes. A su lado caminaba Darel y un par de pasos atrás caminaban Mei y Adam.

- ¡Bravo! - exclamo Erika batiendo palmas - por lo visto tendremos público –

- ¡Sera mejor que te vayas niña! – era Mei quien hablaba- no es nuestro deseo hacerte daño, esto no es contra ti. Regresa a tu casa y mejor dedícate a jugar con tus muñecas.

- ¿No querrás decir que temen a los poderes de Erika? - decía con una sonría de medio lado Isaac- ¿acaso han dado ya todo lo que tienen? Y, por cierto, faltan varios de sus amigos. ¿Acaso se acobardaron y los han abandonado?

- Eso no es de tu incumbencia – dijo Darel – No tenemos por qué darte explicaciones.

Erika estudiaba cada uno de los rostros de los cuatro chicos y no dejaba de sonreír, comenzó a murmurar: "de tin, marín, de do, pingue. ¿Con quién de ustedes comenzaré?-, y al llegar al final de la última frase hecho a correr en dirección a Mei a una velocidad asombrosa.

Mei no había dejado de observar a la chiquilla, por lo que el ataque no la tomo por sorpresa. En el momento en que Erika empuñaba aquella espada y soltaba un tajo, Mei se transformó en sombra y se dejó caer reapareciendo en la parte de atrás de la niña y tocando su hombro soltó un fuerte golpe en la cara de esta, haciendo que junto con la caída se deslizara un par de metros sobre el pasto.

- ¡Mei! – grito Adam- ¡No seas tan dura, es solo una niña!



Celin Luna Haruhi

Editado: 06.09.2019

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