Teenagers Monster

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-Este...- Darel no pudo continuar.

Al ver que los dos chicos no dirían nada Mei grito - ¡Yuki y Darel se besaron! –

- ¡¿Qué?!- dijeron las dos mujeres a un tiempo.

- ¡Felicidades! – exclamo Catalina rodeando a ambos con cada brazo.

- ¿Cómo que felicidades? - exclamo Lorelei dirigiéndose a su madre.

- ¿De qué están hablando? - dijo Yaris y girando su rostro enfrento a Yukio – ¿Me puedes explicar que está pasando aquí jovencito?

- ¡Yo...! - Yukio se encontraba con las orejas agachadas y las mejillas encendidas.Sus ojos se posaban en cada uno de sus amigos suplicando ayuda. 

Dean y Maia estaban detrás de Lorelei y Yaris con los pulgares arriba. Sam medio oculta por el librero aplaudía y daba brinquitos emocionada. Adam y Mei discutían ya que el joven no estaba de acuerdo con la forma en que su novia había hecho las cosas, por lo que ignoraban la mirada de Yukio. Beto había desaparecido en cuanto Mei dio la noticia. Conocía de sobra a su tía Lorelei quien seguramente más tarde lo culparía de haberle ocultado las cosas como para exponerse. Kein solo atinaba a girar su cabeza entre una mujer y otra sin saber si quedarse o salir corriendo. Ni todo su entrenamiento como cazador sería suficiente como para enfrentar a esas dos mujeres alteradas por la noticia.

- ¡Yukio y yo...! -Comenzó Darel sin poder terminar la frase. Se interrumpió al ver la mirada amenazadora de Lorelei.

- ¿Y quién se supone que eres tú? - cuestiono Yaris.

- ¡Este! ... ¡yo! –

- ¡Siéntate! – ordenaron Lorelei y Yaris al mismo tiempo y el platinado no dudo en acatar la indicación.

Yukio se burlaba por lo bajo de su ahora novio. De un momento a otro la situación incómoda había cambiado por completo. La reacción de Darel era divertida para los chicos ya que, por primera vez, Darel, que siempre mantenía el control de sus emociones, se mostraba nervioso.

-Entonces ¿joven Tepes?- decía Catalina divertida - ¿Qué intenciones tienes con mi nieto? - terminó la abuela mientras guiñaba un ojo al chico.

- Yo...- el platinado buscaba con la mirada a Yukio en espera de ayuda, pero este se encontraba entre Dean y Maia, tratando aguantar la risa que le causaban las caras que hacía Darel cada que trataba de contestar.

- ¿Por qué estás interesado en tener una relación con mi pequeño? - indicó Yaris. El comentario hubiera molestado a Yukio por haber sido Yaris quien lo dijo; pero en su interior algo se llenaba de felicidad al ver que su madre aún se preocupaba por él, aunque no fuera la mejor circunstancia para Darel.

-Debes saber ...- prosiguió Lorelei, pero fue interrumpida por una aparición en la muñeca de Darel.

De la muñeca al codo del brazo izquierdo del chico, quien traía solo una camiseta sin mangas, se dibujaba una serpiente enroscada en la que se leía "Darel ven a Slonge"

- ¿Qué es eso? – preguntaba Yukio con verdadera curiosidad y acercándose con preocupación a Darel.

-Es un mensaje de mi hermano...- sentenció Darel en tono serio y a la vez preocupado mientras se sumergía en el silencio.

- ¿Estas bien? - decía Yukio preocupado mientras presionaba la mano del platinado causando que este reaccionara.

- ¡Si! – aseguró Darel - ¡Prometo hablar con ustedes cuando vuelva! - exclamó el joven dirigiéndose a las mujeres.

- ¡Está bien querido! – respondió Catalina con una sonrisa.

-Pero te advierto...- continuo Yaris y tras ver a Lorelei y a Catalina corrigió - ¡te advertimos solo una cosa! -

Ahora Lorelei continuo - ¡Lastimas a mi niño, una sola vez y te convertirás en una hermosa escultura de hielo! - Un escalofrío cruzó por la espalda de Darel junto con un sudor frío por lo que solo pudo responder con un asentimiento antes de ponerse de pie.

Yukio avanzó hacia Darel y tomando su mano preguntó - ¿Puedo acompañarte? – a lo que el chico asintió.

Sus amigos inmediatamente formaron un semicírculo – Nosotros también iremos – informó Adam- ¡sé que ese tipo de mensajes sólo se utilizan en tu familia en casos de emergencia!

A las afueras de Quivira,  se encontraba la montaña Racun; las montañas donde se encontraba el poblado de Slonge. El recorrido a la cima era largo y peligroso. A pesar de ser un lugar lleno de diferentes tipos de árboles, una gran variedad de flores y descampados que invitaban a tardes de recreo, en los alrededores se encontraban distintas variedades de serpientes, lugares propensos a derrumbes y trampas, ya que eso evitaba la cercanía de cualquier humano.

- ¡Ya no puedo más! – exclamó Yukio de forma lastimera, luego de caminar una hora por aquella montaña y se dejó caer en el suelo.

- ¡Pero si serás flojo! – reprendió Maia mientras lo tomaba de un brazo y jalaba de él.

-Es que...- el chico no pudo continuar cuando Mei se cruzó de brazos frente a él.

-Yuki no falta mucho- dijo la pelinegra.

- ¡Vamos bigotes! – dijo Beto salvando a si a su primo, el moreno había decidido que acompañaría a sus primos, cosa a la que nadie en aquel extraño grupo quiso negarse debido a que, si habían pedido a Darel regresar a su hogar luego de los problemas que tuvo en su pasado, no sabían que les esperaba.



Celin Luna Haruhi

Editado: 06.09.2019

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