Teenagers Monster

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XIII

En la ciudad de sombras, Itan se dirigió hacia Yukio - ¡Un placer tenerlo en nuestras tierras joven Byakko ¡ -

- ¿Cómo? – pregunto confundido Yukio mientras Itan llevaba una mano a su hombro.

- Aquí sabemos la mayoría de lo que ocurre en los diferentes planos. ¡Yukio Kanazawa Frost! - exclamo Itan

- En este momento – continuó el Gobernador mientras guiaba al joven sin soltar el abrazo- tú te encuentras en la balanza del mundo y eres bienvenido siempre que quieras a nuestro territorio porque este ... es también tu hogar-

Yukio se mostraba confundido ante las palabras de Itan y este decidió continuar su monologo -Ninguno aquí pertenece a un solo mundo. No somos ni luz ni oscuridad. En tu caso Yukio, eres sobrenatural, pero no naciste como uno- Itan se puso de frente al joven extendiendo ambas manos y posándolas en sus hombros. -Naciste como un humano, pero ya no eres uno- el líder de la ciudad de sombra entonces se volvió hacia la ciudad y señalándola continuo.

- Tu no estas a ningún extremo de los mundos...por eso tu deber es mantener la balanza equilibrada-

Un símbolo similar al que Mei hizo para aparecer en la ciudad rodeo a los jóvenes mientras Itan retrocedía y decía: -Tu destino y el de tus amigos acaba de empezar, aquello que inició hace 500 años, pero nunca termino se está repitiendo y será tú deber concluirlo-

- ¡¿A qué te refieres?! – exclamó Yukio cuando una luz los envolvió. Mientras esta los envolvía alcanzó a escuchar

- ¡Conoces la historia, saca conclusiones!! - y en un parpadeo estaban en Quivira con un Yukio lleno de preguntas.... Y se suponía que había ido por respuestas.

El sonido de varios pasos se escuchó cerca de los arbustos en donde se encontraban los chicos y cada vez se escuchaban más cerca. Todos sin dudar tomaron su posición de combate. Tarde se dieron cuenta que la causante de los sonidos era una pequeña chica de alrededor de 1.60 de estatura con cabello lacio castaño hasta la cintura, una camiseta de Shadow Hunters y jeans negros y hermosos ojos color caramelo que dejo salir un sonoro grito de emoción ¡Sobrenaturales de verdad! –

- ¿Y ahora qué hacemos? – susurro Sam mientras observaba a la adolescente de 15 años saltar alrededor de ellos mientras esta hablaba de una forma que parecía inhumana dado lo desconcertante.

- ¡Hola!, mi nombre es Megara, ¿Y el de ustedes?, ¿Nacieron así o los convirtieron?, ¿Si me muerde un Dragón me volveré uno?, ¡Juro que no diré nada!, Podemos hacer lo que quieran y ser mejores amigos!, ¿Qué comida les gusta a ustedes?, ¿Pueden comer comida humana? –

Esa y más preguntas sin sentido estaban aturdieron a los chicos. Miraban a la joven como si esta hubiera perdido la razón. ¿Era en serio que no estaba asustada?, ¿realmente estaba emocionada por estar frente a ellos? Solo atinaba a verse unos a otros hasta que Sam gritó:

- ¡Ya cállate!, ¡Por favor, guarda silencio! –

- ¡Tranquilízate por favor! – ordenó Maia ante la mirada extrañada del grupo que guardaba un sepulcral silencio.

- ¿La matamos? – sugirió Levi mientras Kein negaba -Es ilegal, ¿acaso quieres que nos persigan los cazadores?

- ¡Tú eres uno de ellos y serías nuestro cómplice! -

- ¡Cállate idiota!

- ¡Callense ambos! - grito Sam – no me dejan pensar.

- ¿Le borramos los recuerdos? – propuso Beto mientras Maia suspiraba antes de decir: -Ninguno de nosotros sabemos hacerlo-

- ¡Pueden probar!, no tengo ningún problema- respondió Meg. - Sería como en los hombres de negro-.

Sam dio media vuelta antes de caminar hacia Megara y decir: -O simplemente la noqueamos y que sea un lindo sueño para ella- mientras golpeaba la nuca de la chica con su mano abierta y esta caía fulminada en el suelo

--Samantha ¿Podemos hacer eso? – cuestiono Dean.

- Por si no lo has notado, ¡YA-LO-HI-CE!

- ¡Todo el mundo puede hacer eso! – exclamó Kein con una sonrisa mientras tomaba el pulso en el cuello de la chica.

- ¡Pues yo no te vi hacerlo! - Sam dibujaba un pentagrama en el piso antes de congelarse y voltear con pena hacia los chicos y preguntar -Este... ¿alguien sabe su dirección? –

- ¿Es en serio? – exclamó Dean – ¿Y luego dices que yo no tengo cerebro? –

- ¡YA SE!, ¡Veré en su mente! – en ese momento Beto detuvo la mano de Sam mientras le indicaba: - ¡Si lo haces sin su permiso dañaras sus recuerdos!

- ¡Bueno ya!, ¡Nada les parece!, ¡Propongan entonces ustedes algo! –

Maia suspiro tras la respuesta de su amiga antes de solo indicarle que la teletransportara a las puertas de la estación de policía en Quivira, ellos sabrían qué hacer. Luego de esto, los chicos se encaminaron hacia su hogar mientras eran ignorados por Sam.

Justo en la entrada de la casa de los jóvenes escucharon una voz que gritaba:

- ¡Lo sabía!, ¡No fue un sueño!, ¡Son reales! -

En ese instante Sam volteo hacia atrás y vio a Megara saliendo de la casa que se encontraba cruzando la calle, ¡JUSTO ENFRENTE A DONDE TODOS ELLOS VIVÍAN!



Celin Luna Haruhi

Editado: 06.09.2019

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