Teenagers Monster

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XIX

Las personas, al igual que varios jóvenes sobrenaturales huían atemorizados por los portales. En las calles, se podían ver a más de una persona ser devorada viva por varios demonios. Los cuerpos inertes de aquellos que resultaron muertos, eran descuartizados por más de una mano o aguijón de las bestias.

Una pequeña estaba por ser atravesada por una bestia parecida a una avispa gigante. Tenía un torso más alargado, de color negro con rojo y desprendía un olor putrefacto. La pequeña soltó un grito mientras cerraba los ojos, pero el sonido de una flecha llamó su atención provocando que abriera nuevamente los ojos.

Kein se encontraba frente a la niña con un enorme arco color negro con detalles plateados y rojos. Sus flechas llevaban tallados símbolos que parecían algo cercano a una estrella, un circulo y una cruz.

Una nueva horda de demonios se avecinaba cuando Mei apareció a un lado y con una bola de luz cubrió su mano y comenzó a alejar a las bestias, Adam tomo a la niña y mientras se transformaba en un jaguar, Mei tomo a la niña y la subió en su lomo. Adam salió corriendo para llevar a la niña hacia los portales Wellington para ponerla a salvo.

Cada vez se les complicaba más a los jóvenes ayudar a salir a las personas. Levi se había convertido en Trentren―vilu y se dispuso a convocar una explosión volcánica para acabar con la horda de demonios cerca de él cuando una llamarada recorrió su brazo y destellos negros brillaron en esta, su corazón se sentía comprimido mientras se le dificultaba respirar, en el cielo un vórtice negro con un ojo gigante de color violeta que parecía llorar sangre apareció mientras una pequeña marca desapareciera del hombro de Levi, pero esta se volvía lentamente gris.

Sam aferró el cuerpo de Megara a ella mientras se escuchaba a Akira estallar en carcajadas. La sombra de una bestia comenzaba aparecerse en el altar.

– ¡Dean!... – susurro Sam – ¡aun puedo salvarla! ―

– Sam – contesto en tono serio su hermano mientras apoyaba una mano en su hombro ―― ¡Sabes que pasara si lo haces! ―― la pelirroja asintió mientras posicionaba sus manos sobre Megara antes de que las dos chicas desaparecieran ante los ojos de Dean

– ¡Padre! – grito Yukio mientras intentaba acercarse –¡debes detener esto! –

Una araña enorme surgió y arremeto contra el chico cortando superficialmente su pecho. Mientras Yukio salía volando contra un muro, Maia comenzó a congelar las patas de la bestia, pero no vio cuando un Hecatónquiro, un gigante de 100 manos y 50 caras se posicionaba detrás de ella. Una de sus manos sujeto a la joven mientras una de las tantas bocas se abría de manera desproporcionada con la finalidad de devorar a la chica.

Dean observaba a lo lejos. Apretó los puños con furia al no poder hacer nada. Maia observaba inmóvil como el monstruo la acercaba a su boca para intentar devorarla cuando decidió cerrarlos ojos. De un momento otro se sintió envuelta en un manto cálido y fue cuando intento abrir sus ojos, pero en su oído escucho un susurro: – No abras los ojos, por tu bien no los abras – decía la voz de Dean con cariño.

El rubio había decidido lo mismo que su hermana. Si habían de morir protegerían a sus amigos, seres queridos y al mundo entero. El Hecatónquiro vio a Yukio levantarse del suelo mientras Darel era rodeado por seres deformes parecidos a perros con alas y aguijones. Con gran velocidad se acercó al pelinegro y cuando estuvo por tomarlo, Isaac empujo a Yukio siendo rodeado por las manos del gigante que de un mordisco le arranco la cabeza

― ¡Isaac!, ¡Nooo! – grito Erika que había visto todo desde lejos. Mientras las primeras lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos al ver caer al suelo el resto del cuerpo de su compañero, la chica corrió hacia él y lo abrazo. El gigante volvía a agacharse recogiéndola junto al cuerpo, la acerco lentamente a su boca mientras ella gritaba: ―¡Salven este maldito mundo y maten al monstruo de mi padre! ― decía mientras lágrimas corrían por sus mejillas. Tanto en el cuerpo de Erika como en el de Isaac, aparecían pegados montones de explosivos. Ella abrazaba fuertemente el cuerpo de Isaac – Vénguenme...vénguenos, ¡Yukio rompe el sello! ― fue lo último que dijo la chica cuando el grupo vio con horror como era engullida por el Hecatónquiro antes de que este explotara en pedazos.

La sombra cada vez tomaba una forma clara mientras Akira reía: ―Agrammon, demonio del miedo y las pesadillas, mi nombre es Akira ahora me sirves a mí ―

En ese momento una mujer con cabellera blanca se acercó por sus espaldas con una daga. Cuando su arma se desintegró y varios tentáculos oscuros se extendieron del cuerpo de Akira ― ¡ni siquiera lo intentes! ―dijo con sorna ― ¡Yaris querida! ― un tentáculo tomó la forma de una estalactita y se dirigió al pecho de la mencionada. Para la sorpresa de todos y el dolor de los hermanos Frost, Lorelei Frost madre de los chicos se había interpuesto en el ataque. Yaris aprovechó el momento en que Akira entro en shock para alejarse con Lorelei en brazos mientras todos veían que la mujer había sido atravesada y perdía montones de sangre por segundos.



Celin Luna Haruhi

Editado: 06.09.2019

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