Tekualnesi

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Capítulo 5

El miércoles durmió hasta las 10 de la mañana, acordó ver a Teodoro al cuarto para las dos de la tarde, así que tenía tiempo de asistir a su clase de las 10:30, pero no lo haría. La noche anterior había sido terrible, apenas había dormido, cada vez que cerraba los ojos tenía la sensación de ser atacada por algún ser llamado sombra o criatura. Finalmente logró adormecerse y un segundo después el despertador sonó. Lo ignoró por completo y decidió volarse las clases de ese día.

Sería la primera vez en lo que iba del semestre, no le haría daño un breve descanso, y más si tomaba en cuenta los sucesos recientes. El problema sería su madre, pero había salido a un desayuno y al spa con sus amigas snobs, no la molestaría; probablemente ni cuenta se daría. Su padre estaría ocupado todo el día en la oficina gritándole a gente y pasando corajes, tampoco interferiría.

“He estado aquí un par de veces…” Recordó las palabras de Teodoro, por supuesto que ella estaba en la universidad cuando ambos se reunieron en su casa, eso significaba que su padre regresaba algunas veces a la casa. ¿Sería ese día una de esas veces? Suponiendo que regresara a la casa inventaría una buena excusa o se escondería hasta que saliera de nuevo; siempre había forma de evadir a la gente.

Se fue directamente al cuarto de baño, necesitaba una ducha fresca para aclarar la mente. Desde el viernes por la noche, después de su aventura frente al espejo del restaurante, decidió taparlo con una manta, no quería arriesgarse a sufrir una alucinación, a pesar de saber que no eran reales le daban miedo y eran ocasionadas por las sombras las cuales sí eran reales y aún no sabía que tan capaces eran de lastimarla. Las sombras podían entrar por cualquier abertura, claro estaba, a menos que lograra encerrarse. Lo había intentado una vez con éxito durante la noche, pero le costó trabajo pues el calor la abrumaba demasiado.

De cualquier forma, le daba más seguridad si el espejo estaba cubierto. Se dio una ducha tranquila y caliente, pensó que el fresco del agua la ayudaría, pero lo caliente la relajaba más…hasta que recordó la sensación de ser abrasada por las llamas y se lo pensó mejor. El resto de la ducha fue con agua tibia.

Cuando estuvo lista para irse, checó los mensajes nuevos. Uno era de Tania, tampoco había ido a las primeras clases y le dijo que la vería en la entrada del estacionamiento. El otro era de Teodoro, a regañadientes había aceptado llevarlas hasta quinta la chingada, pero después de eso, Cinthia tendría que cumplir su parte del trato: salir con ese zoquete. “Sé dónde queda el estacionamiento de la Facultad de Ciencias, pero gracias por tus instrucciones” No respondió, no tenía nada más qué decir.

Caminó hasta la universidad y de ahí hasta la facultad, hubo un momento en el que sus pies le reclamaron, pero tomar el autobús era tener que estar dentro de una masa de gente y últimamente le daba muy mal augurio. Siempre le había molestado que tanta gente estuviera con ella en un mismo lugar, pero ahora era peor, si las sombras la interceptaban entre tanta gente, se darían cuenta de que algo pasaba con ella y no quería dar explicaciones porque no tenía ninguna. Por lo menos no una creíble.

Llegó al punto de reunión a eso de la una de la tarde, se le había hecho temprano, prefería eso a llegar tarde. Vio a tantos compañeros biólogos reír con sus grupos de amigos, sufrir por algún examen o una tarea, o incluso planear la salida del viernes el cual ya estaba próximo. Sólo deseó que no fueran a retar a la naturaleza. La criatura seguía ahí y no parecía querer o poder salir. Se preguntó qué habría pasado con aquel hombre con mala suerte, ¿la criatura también habría devorado sus huesos? No habían reportado a ningún hombre como desaparecido; normalmente, ponen letreros los de la Procuraduría, por dios, sería noticia no un suceso irrelevante. A menos que nadie se preocupara por él.

De pronto se sintió muy mal, la gente a veces iba a esos bosques a pasar el tiempo, no era un área restringida. Cualquier pobre alma podría aventurarse y toparse con su peor pesadilla. Tragó saliva. Debía avisar a las autoridades para que restringieran el paso, nadie más tenía que morir por su culpa.

Corrió a un teléfono público, tenía cambio en los bolsillos, podría llamar anónimamente. Encontró uno quince minutos después de salir en su búsqueda. ¿Estaba haciendo lo correcto? Claro que lo estaba, pero seguía dudando. Alrededor no había mucha gente, sólo los que pasaban, ni rastro de las sombras. Sin pensar mucho más las cosas, marcó el número.

– 911, ¿cuál es su emergencia?

¿Cuál era su emergencia? No podía simplemente decir: “Hola, el viernes liberé junto con mis compañeros a una criatura antigua, estaba sedienta de sangre y desgraciadamente un pobre hombre que pasaba por ahí fue devorado mientras nosotros escapábamos. Ah, y olvidé mencionar que una cosa oscura amorfa a la que llamamos sombra nos atacó, no sé qué nos hizo, pero sentí que me quemaban viva, mi compañera cree que esa cosa viene por nosotros, aunque yo no estoy de acuerdo; presiento que la criatura mataría a cualquiera. El punto es que les ruego restrinjan el paso a ese bosque, no queremos que alguien más muera ¿cierto?”



As de Trébol

Editado: 23.03.2019

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