Telekinesis: Todo el poder está en tu mente.

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Observaba el techo de la oscuridad, todos habían salido, antes de eso algunos chicos miraron a 08 queriéndole decir que fuera con ellos, nunca habían hablado entre sí, fue el acto más cercano que habían hecho entre todos, demostraban que no guardaban rencor por lo que ella había hecho, pero 08 se sentía culpable.

Se puso de pie y salió con ellos, debían ir a un salón de enfermería donde les daban una pastilla blanca e inyectaban una dosis del "Dessarrollador" así le llaman los líderes. Una dosis de ese líquido verde es suficiente para fortalecer sus poderes pero al mismo tiempo lastimarlos, sólo que ellos no se percataban de eso ya que los líderes sabían manejar la situación perfectamente.

Después de comenzar a inyectarles aquel líquido algunos murieron, sus cuerpos simplemente no resistían la presión que ésta hacía para expandir su capacidad cerebral, los líderes evitaban que ellos se enteraran, entre este pensamiento estaba el que no debían involucrarse entre sí, aunque lo sospechaban.

El salón es blanco al igual que todo lo que hay en él, a excepción de los metales grises, hay más de setenta sillas, cubiertas de piel blanca, al extremo derecho de estas, está el metal en donde deben poner la mano para hacer los análisis. Del lado derecho de la silla está el atril para sueros.

08 se sentó en la silla, llegó el robot con el suero, cada semana la medicina evolucionaba. Experimentaban diferentes métodos para que sus poderes se mantuvieran fijos, es por eso que el líquido se veía más puro que los anteriores, era color verde luminiscente, lo cual inquietó a 08.

El robot lo colocó en el atril para sueros y luego llegó la enfermera con un par de personas más, se dirigieron a 08.

Lo más curioso es que ella se dio cuenta que el único suero verde luminiscente, era el que estaban por ponerle, se asustó pero decidió no oponerse a nada, ya que les temía a ellos más que otra cosa.

—¿Puedes entenderme? —preguntó la enfermera a 08 mirándole fijamente. Todos pusieron sus ojos sobre ella, ya que era la primera vez que uno de los líderes trataba de llevar una conversación directa con ellos. 08 asintió sintiendo una pesadez en el pecho, temía que le pasara algo, y era un temor que llevaba desde hace mucho tiempo—. Entonces acuéstate en esa cama que está detrás de ti. —Obedeció, la enfermera miró al hombre que estaba frente a ella, estaban impresionados. —¡Entendió lo que dijimos! ¿Ves? Te dije que su cerebro está desarrollado en un 45%, puede entender casi cualquier idioma sin saberlo. —dijo en voz baja, pues según ella recordaba, cuando trajeron a 08 al laboratorio, sólo sabía español y ella le habló en japonés.

La enfermera echó alcohol en el algodón, le indicó a 08 que estrechara su mano. Rozó el algodón en la fosa ante cubital de su mano izquierda e introdujo la inyección, dolorosamente la dosis se deslizaba por sus venas y apretó sus labios por el ardor que sentía, puesto que era demasiado espesa. Con sus ojos biónicos veía como viajaba a través de su cuerpo, al llegar a su corazón, sintió un dolor tan fuerte que no soportó y echó un grito agonizante, los hombres vestidos de doctores que estaban con la enfermera la agarraron al instante. Comenzó a convulsionar. Rápidamente los robots la amarraron contra la cama y pusieron un trapo en su boca, el cual mordió hasta que su mentón no tuviera más fuerzas, podía ver a todos los del salón al mismo tiempo a través de unos destellos verdes en el aire que parecían venas, pero que probablemente ellos no notaban.

Abrió sus ojos, todo estaba borroso, podía notar las miradas de los hombres y la enfermera sobre ella, podía sentir, incluso, su respiración. Escuchaba que le decían —"¿Estará viva?, Te dije que aún no era buena idea"—. Le irritaba escuchar el sonido de sus voces, pero por suerte, sus ojos volvieron a cerrarse.

Despertó y unas cortinas verdes que permanecían alrededor de la cama, fueron abiertas, las luces estaban apagadas pero se veían unos colores cambiantes a través de la cortina. Trató de ponerse en pie pero estaba amarrada, así que con la telekinesis se quitó los cinturones, se puso de pie pero tropezó, cayó tumbando la mesa que tenía las inyecciones provocando eco en todo el lugar. Se paró una vez más e hizo a un lado la cortina, notó que no había nadie, miró a la izquierda y allí estaba la luz cambiante, una pantalla, un televisor con colores que ella no podía reconocer, dentro de ella había un paisaje con animales, que corrían y sus actos eran narrados por una voz masculina que hablaba de adaptación, era un documental. 08 se sentó en el suelo frente a la pantalla y observó por un buen rato las hermosas imágenes de un mundo a color. Algo que no estaba viviendo.

Destellos de recuerdos pasaron por su cabeza mientras veía aquel documental, provocando un dolor de cabeza espeluznante, al mismo tiempo escuchaba una especie de silbido que venía de su oído y se revolcaba en el suelo golpeándose levemente la cabeza para calmar el dolor.



Andry L. Rodríguez

Editado: 03.04.2019

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