Telekinesis: Todo el poder está en tu mente.

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08 estaba frente a William Matthews ambos en sillas de metal acolchonadas, ella estaba consciente de que por alguna razón ella era un punto importante para ellos, lo cual le daba un poco de seguridad. Y todo quedó claro al escuchar días anteriores que a la única que le dieron del R31D fue a ella. Sabía que era una medicina nueva, porque durante años le daban pequeñas dosis del AR21, pocas veces a ella le daban del A25L.

Matthews estaba a punto de esbozar unas palabras, pero la mirada intimidante y agotada de 08 hicieron que lo pensara dos veces. Mientras eso sucedía, miraba un punto fijo entre la pared detrás de ella y su cabeza.

 —Es extraño —habla por primera vez 08 tartamudeando. En aquel cuarto blanco bien iluminado y ocupado sólo por dos sillas.

 —¿Qué es extraño para ti?—preguntó William extrañado, era sorprendente que uno de los experimentos se dirigieran directamente a los científicos.

 —Que usted me esté tratando como si fuera igual a usted. —Él se enderezó sobre su asiento sin quitar la vista de los ojos azules cerúleos de 08.

—¿A qué te refieres?  —Por su nuca subió un molesto escalo frío, indicando que el miedo se acercaba a su cuerpo, e inmediatamente una escena perturbadora pasa por su mente. Era inquietante el hecho de saber que ellos estaban siendo controlados pero no sabían exactamente lo que eran capaces de hacer, por lo cual William podría ser una carnada en este momento sin saberlo.

 —A que jamás nos habían tratado de esta manera. Además puedo sentir su miedo sin siquiera acercarme, por lo cual me pregunto ¿Qué quiere de mí?—El doctor respiró profundo y aclaro su garganta para emitir unas palabras.

 —Solo voy a pedirte una cosa.

 —¿Cuál?—Preguntó 08, intentando no demostrar el dolor que sentía en los músculos de su cuerpo.

—Tenemos que volver a enviarte junto con los demás... —se detuvo buscando una palabra adecuada para mencionarlos—, los demás jóvenes, y necesitamos que de tu boca no salga nada de lo que has visto.

Si las cosas hubieran sido como antes, hubiera bastado con amenazarla para que cerrara su boca y no dijera nada. Pero ahora que era más fuerte, si ella quisiera, podría mostrarles y hacer que creyeran fácilmente. Pereira educó de esta manera a los experimentos, para que fueran como perros adiestrados, que aunque fueran más fuertes que el mismo humano, tuvieran que someterse a sus ordenes porque no saben en realidad, la capacidad que guardan dentro de sí, porque el miedo y el control no se los deja ver.

08 lo pensó un instante, sabía que no podían matarla, ella tenía toda la dosis del R31D en su cuerpo y matarla sería un desperdicio, por lo cual debía aprovecharse de eso.

—¿Y qué gano a cambio?—Se dignó a preguntar. Matthews apretó su mandíbula de rabia, respiró profundo y dijo:

—Te ofreceremos el doble de comida. —dijo y antes de que terminara la oración ella negó con la cabeza.

—Si por mí fuera, no comiera nunca, ustedes me obligan a comer.

—¿Y qué quieres?—Preguntó y se arrepintió al mismo instante de haberlo dicho.

—Quiero que me lleve a un lugar, usted y yo solos. 

—¿Qué lugar? —Preguntó, acercando su cabeza hacia 08.

Momentos más tardes estaban fuera, y el sentir el frío de aquella oscuridad erizó la piel de 08, con su mente buscó señales de aquella cuarentena, y aunque no encontraba rastro, se dejó llevar por sus pies, su mente era como un radar buscando rastros de aquel lugar.

Llegaron justamente al lugar donde ella había chocado con #22 y se acercó unos pasos fuera del suelo cementado hacia el pasto, se hundió entre sus hierbas caminando hacia lo más oscuro.

—No deberías dirigirte hacia allá. —Expresó el doctor con sinceridad al mismo instante que veía cómo esta se disolvía en las sombras. Tragando saliva, el doctor la siguió, y es que él tampoco conocía lo que se encontraba allí, era un punto prohibido para él, de su frente comenzó a correr unas gotas de sudor, el nerviosismo y la inseguridad se apoderó de su cuerpo.

Uno al lado del otro se colocaron, y miraron aquella casa de metal, no había rastro de ventana o puerta. Por la expresión del rostro de Matthews, 08 supo que él no tenía idea de lo que había allí dentro, pero ella quería verlo.



Andry L. Rodríguez

Editado: 03.04.2019

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