Telequinesia Mortal - Libro 1

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Capítulo III

Héroe inconsciente

Después de que todo se calmó, Wyatt ya no se encontraba enamorado de Krista. Aunque su conciencia lo acusaba por lo que había hecho, éste no le hacía caso, pues no quería ir a la cárcel. Comenzó a tener una vida tranquila, su madre y padre no sospechaban nada acerca de su hijo, ya que pensaban que era un muchacho tranquilo y tímido que no se relaciona con los demás. El tiempo transcurría , todos seguían con su vida. Wyatt iba al colegio, le hacían bullying pero ya no tanto puesto a que se asustaron con el accidente que le pasó a José en la pelea pasada; lo miraban como bicho raro. Entre ellos decían: -Míralo, ahí viene- mientras el caminaba hacia su pupitre para prestar atención a las clases. Todo continuó así y pasaron dos años, se acercaba su fiesta de cumpleaños número 18, Holly le tenía una sorpresa a Wyatt, habían reunido un dinero para celebrarlo. Comenzaron a organizarse e idear un plan para sacar al cumpleañero de la casa. Chris, le dice a su hijo que por su cumpleaños quiere pasar el día con él; aunque no tenían una buena relación últimamente, este accedió para tratar de comunicarse. Se dirigen hacia un lago a pescar, solo hasta que sea la hora de la sorpresa.

Chris le pregunta: -¿Cómo te va en los estudio?- Wyatt con una cara de aburrimiento le responde -bien gracias, este es mi último año de colegio y tengo que aprovechar para invitar a una chica al baile de graduación, es que no quiero ser el único sin pareja-. Chris se sonríe y dice - tranquilo hijo, vas a encontrar a la chica ideal para ti, por cierto ¿qué es de la chica que te gustaba?-, Wyatt lo mira sorprendido y dice: - papá eso fue hace dos años, ella ya no vive aquí desde lo que le pasó con ese chico en la casa abandonada-, lo expresa un poco molesto, su padre riéndose le dice que se calme. Pasa la tarde y llega la noche, deciden regresar a casa, pues ya se había cumplido el lapso que Holly planeó para armar la fiesta. En el transcurso del camino comienza un terrible aguacero, con relámpagos y rayos. Wyatt y su padre no se percataron de un rayo que iba a caer, este derrumba un árbol el cual se derrumba encima del auto. Chris y Wyatt quedaron inconscientes con el impacto; fue tan duro que el carro comenzó a incendiarse. Wyatt despertó y llamó a su padre, al ver que este no reaccionaba salió del auto para tratar de apagar el fuego; se comenzó a desesperar porque no le funcionaba, las llamas crecían más y más, el calor era sofocante, el fuego parecía con vida. Wyatt corrió donde su padre para intentar sacarlo, pues se dio cuenta que el vehículo iba a estallar. Con desesperación gritaba:

-Papá despierta, papá- golpeándole la cara para ver si reaccionaba. Su angustia era intensa, comenzó a enfurecerse por la frustración de no poder hacer nada, el viento comenzó a soplar muy fuerte y esto hacía que las llamas se eleven. Los rayos seguían dando un aspecto terrorífico a la noche. El joven se puso a llorar del enfado, el árbol estaba atascando la puerta. No aguantó más y se arrodilló gritando: - ¡no, papá, no!- se enfureció tanto que perdió el control de sí, el tronco comenzó a elevarse poco a poco hasta dejar el auto descubierto, la puerta fue desprendida y arrojada muy lejos entre los árboles. Wyatt caminó hacia su padre y lo sacó del vehículo en llamas. Mientras se alejaba de peligro, el carro estalló y arrojó a Wyatt dejándolo inconsciente. Por otro lado, Holly preocupada al ver que no llegaban decidió llamarlos, pero le contestaba la operadora. Pasó otra hora, ya eran las 00:00 de la noche, su preocupación fue tanta que llamó a la policía. Les contó lo que pasaba y a donde fueron su esposo e hijo. Las autoridades policíacas anteriormente habían recibido una llamada sobre un accidente en ese lugar. Se trasladaron de inmediato y encontraron el carro de Chris todo quemado. Aunque no tenía personas dentro, supusieron que se habían calcinado, ya que el medio de transporte incinerado tenía las mismas características del que Holly les describió. Llamaron a la pobre madre; esta desesperada para saber lo que pasaba coge el teléfono, recibe la trágica noticia, ella no lo puede creer, sus seres queridos estaban muertos; según el parte policial; los invitados de la fiesta, asustados y consternados por la noticia le dan el pésame, ella no quería nada pues no creía la noticia.

La policía siguió inspeccionando el lugar, rodeó todo el sector del accidente, cuando pensaron que habían terminado, uno de los peritos grita que encontró a un joven y un señor heridos de gravedad. Todos se acercaron y llamaron a la ambulancia. Se los llevaron al hospital, de emergencia, le dieron los primeros auxilios. Revisaron los documentos y se percataron de que eran las mismas personas que la señora les había dicho. Sin pensarlo dos veces llamaron a Holly: -Señora, disculpe pero sus esposo e hijo están con vida, pero se encuentran en el hospital general-

-¿Enserio? ¡No lo puedo creer!- respondió Holly con emoción y quitándose ese dolor que se siente como un nudo en el estómago que produce nauseas. Cogió su cartera y fue directo al hospital. Cuando llegó le pregunto a la enfermera por su esposo e hijo; ésta le indicó en que habitación se encontraban: -Se encuentran en la habitación 102, siga largo y ahí los hallará- Holly corrió hasta la habitación, desesperada y con preocupación, entra al cuarto frío, su corazón se hizo mil pedazos al observar a su marido e hijo postrados en una cama. Angustiada abraza a su marido, aún llorando les pregunta:



KevinWriter

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En el texto hay: companeros, romance, gay

Editado: 15.02.2020

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