Temiqui

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VIII. LA VERDAD

Habían pasado siete meses desde el cumple de mi hija. Era temprano cuando llegué a la editorial, estaba a punto de subir las escaleras cuando de pronto escuché un saludo. 
-Buen día Aurora. 
-Hola Joaquín, buen día-. Está vez traía una camisa blanca tajada y un pantalón de vestir, extraño que tuviera sus vans puestos. 
-Por qué no tomas el elevador? 
-Prefiero las escaleras, es mejor para la salud-. Subimos juntos las escaleras en silencio. 
-Yo voy para este lado, que tengas un buen día, por cierto, te ves genial hoy. 
-Gracias y tú te ves-. Ví sus vans, cuando encontré su mirada sonreía. -Te ves bien, adiós. 
-Aurora que gusto verte, llegas temprano. 
-Buen día Minerva, es que vengo de la escuela. 
-Será buena para el estudio como su madre, qué te pasa? 
-Es que es raro, desde que estoy aquí solo he visto dos veces a Joaquín. 
-Es que acababa de llegar a Jalisco el día de la fiesta de Amily y hace dos días volvió a regresar. 
-En Chiapas, oh que hermoso estado. Está disponible por si te interesa-. Se echó a reír. 
-No bromees con eso por favor. 
-Por cierto, Iván sigue acechándote? 
-No me asecha, sólo está al pendiente de mi hija, llama a la casa para saber como está, sólo habla con ella no conmigo. 
-Que inocente palomita, en fin aquí están algunas nuevas reliquias, ayúdame a revisarlas, tú dos y yo dos. 
Me entregó dos nuevos libros para revisarlos y aprobar su publicación. En este tiempo obtuve la suerte de formar parte de la editorial. Había pospuesto mi carrera de escritora. 
Estaba entretenida con los primeros capítulos cuando comencé a escuchar bad reputation de Joan Jettera el aviso de que alguien me llamaba. 
-Hola? 
-A qué hora sales a desayunar?-. Me quedé hipnotizada. 
-A las 10-. Respondí automáticamente. 
-Por qué no bajas y te invito unas tortas ahogadas?-. Voltee a ver el reloj, 10 a las 10.
-Por supuesto. 
-Wuao, en realidad te ves hermosa hoy. 
-Charly, qué... Qué haces aquí? Pensé que te quedarías allá cinco años. 
-Es que todo se resolvió en Alemania antes de lo planeado, sube al carro. 
-Te invito a cenar en mi casa, si quieres si no pues no vayas-. Estaba tan nerviosa que lo dije sin pensar y con prisa. 
-Sí gracias, tengo ganas de ver a la niña, ya quiero ver sus brillantes ojos, igual a los de su madre. 
Durante el desayuno me contó lo que hizo en Alemania. Los estudios y medicamentos le dieron a Charly lo que necesitaba para sus migrañas. 
-Ya te enfadé verdad? 
-No pero lamentablemente ya es tarde y tengo que regresar a la oficina. 
-Está bien, te llevo-. Me miró y suspiró. 
-Qué? 
-Es que estás bien chula-. Me sonrojé un poco, nadie me había dicho así desde hace tanto tiempo. Al llegar a la editorial me dió un abrazo y me besó con desesperación, acariciaba mi espalda con pasión.
-Ya tengo que entrar, te veo en la noche-. Me volvió a besar con la misma fuerza y subió al auto. 
-Pensé que eras soltera. 
-Mierda Joaquín me asustaste-. Estaba recargado en la pared de las escaleras. 
-Lo siento, no fue mi intensión-. Bajo tres escalones. -Por cierto tu novio es todo un caballero, sabe tratar a una dama. 
Era innegable su tono sarcástico aunque no entendía su comentario. No le di importancia. Salió relajadamente de la oficina. 
Cuando llegué a mi lugar de trabajo vi los dos libros que tenía que estudias, suspiré. En seguida me di a la tarea de leerlos y marcar unas observaciones. 
El primer libro que tomé era interesante, estaba hundida en un nuevo mundo cuando sonó la alarma de mi teléfono. El día había acabado si avisarme.
Me apresure a ir por mi hija a casa de mis padres, pasé a la tienda de autoservicio para comprar algunas cosas. 
-Amily, te tengo una sorpresa, así que tienes que ayudarme a cocinar, y mientras cocinamos me cuentas como te fue en la escuela, te parece bien? 
-Sipi! 
Mientras preparábamos una pizza, Amily contaba entusiasmada su divertida aventura en la escuela. 
-Ya está, solo faltan dos cosas, bañarnos y cuando llegue la sorpresa meter la pizza al horno. 
Miré en mi armario, busqué y busqué algo lindo que ponerme, algo lindo y provocador. Estaba a punto de darme por vencida cuando encontré una falda holgada color hueso, y el complemento, una blusa de encaje negra. 
Cuando estaba dándome los detalles en el maquillaje sonó el timbre de la casa. Apresuré mi actividad y me bañé de perfume. 
-Hola Charly pasa-. Me tomó de la cintura y me besó como en la mañana, el beso fue interrumpido por Amily. 
-Charly? 
-Hola princesa!-. Mi hija corrió a sus brazos y él la levantó le dió un beso en sus blancas mejillas. -Cómo has estado? 
-Bien, me da gusto que hayas venido, ya te estañaba.
-Y yo a ustedes, no sabes cuánto. 
-Pasemos a cenar. 
Durante la cena Amily le contaba a Charly lo que había pasado en estos meses, él la miraba con ternura. Se pasó la cena tan rápido. Mi hija cabeceaba. 
-Amy ve a tu cama. 
-No tengo sueño mami, yo quiero estar con Charly. 
-Qué te parece si entre tu mami y yo te acobijamos y te contamos un cuento para que duermas? 
-Sipi-. Su voz estaba dormitada. En cuánto la acostamos se quedó dormida. 
-Ya es tarde, es mejor que me vaya-. Su cara estaba a un centímetro de la mía, sus penetrables ojos marrones me aceleraron el corazón. 
-No te vayas, quédate conmigo-. Susurré. Él sólo asintió. 
Lo tomé de la mano y lo dirigí a mi cuarto, miraba hacia el frente, pero él sólo me miraba a mí, podía sentir su mirada. Abrí la puerta de la habitación, al cerrarla lo senté en la cama, parada frente a él comencé a desnudarme, comenzando con la falda. 
Cuando me encontraba desnuda por fin, comencé a desnudarlo. Él solo concentraba su mirada en mí. Lo besaba, me senté en él, sentía la aceleración de mi sangre, de mi corazón, no podía parar, sólo había sentido eso con un hombre y era bueno que me sintiera amante otra vez.



Liber Lee

Editado: 22.03.2018

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