Tengo Ganas de Amar

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Capítulo 20: Mary

Capítulo 19: Mary

¡Mamá! ¡Le dijo mamá!

Trago saliva instantáneamente mientras siento que una corriente eléctrica me recorre la espalda, me tenso, el nudo en mi pecho aumenta y va subiendo como la bilis hasta mi garganta.

Observo a la hermosa mujer frente a mí, tan sencilla, tan bonita, tiene un dulce aroma, el cabello castaño y la piel tan lisa y perfecta como el de una muñeca, sus mejillas están levemente enrojecidas por el rubor y tiene los ojos completamente rojos entornados hacia mí.

Me pregunto que debe estar pensando de mí, seguro que siente que soy una intrusa y hasta cierto punto, lo soy. Nate se pone de pie y a velocidad sobrenatural se coloca a lado de la bella chica.

— Hola, no te esperaba. — ella parpadea y mira de mí, a Nate y viceversa.

— Decidí adelantarme unos días. No quería que estuvieras solo pero ya veo que no tenías problema. — enarca una ceja hacia mí.

— Eh bueno... Madre, ella es Mary Anne, puedes decirle Mary.

— Mucho gusto. — extiendo mi mano.

— Soy Emma. — saluda estrechando su mano con la mía.

Hay cosquilleo en la palma de mi mano al sentir su temperatura, me recorre el cuerpo y hasta me causa escalofríos, tengo la extraña sensación de haberla visto, y pronto recuerdo la foto de Nate en su red social, había pensado que era su novia cuando en realidad se trataba de su mamá.

— ¿Te conozco de algún lado? — inquiere en voz baja y niego.

— No lo creo. — nos soltamos y el frío se cuela bajo mis huesos.

Es una sensación rara.

— Bueno y cuéntame como estuvo todo. —Nate y ella entablan una conversación en la cual por supuesto que estoy sobrando.

Regreso al salón en donde se encuentran mis cosas, recojo el libro y la taza de chocolate y sonrío cuando el recuerdo de nuestro beso viene a mi memoria.

Los labios de Nate sabían a chocolate, aun delicioso y dulce chocolate.

— Mary. — pego un brinco cuando Nate aparece, sonríe de lado y se acerca. — Pediremos pizza para cenar. ¿Cuál es tu favorita?

— No es necesario. —me encojo de hombros. – Lo mejor es que tú y tu madre estén juntos.

— Que ella esté aquí, no cambia nada. — balbucea a menos de un metro de distancia. Toma mi mano con suavidad, sus dedos rozando mi piel y me estremezco. — Puedes seguir quedándote.

— No quiero molestar Nate...

— Mary. — da un leve apretón. — No seas necia, puedes seguir quedándote mientras buscas un lugar al que mudarte.

— Esta bien. — esbozo una tímida sonrisa. — Pero trataré de acelerar el proceso.

— ¡Mujeres! ¿Por qué son tan tercas? — río y vamos juntos hacia la cocina.

La cosa con los vampiros es tan rara como curiosa, veo a esta chica que aparentemente tiene mi edad y sin embargo es madre de Nate quien luce exactamente de su edad. Es una mujer joven, linda y al parecer muy entusiasta pues ha puesto música a todo volumen y se mueve por la cocina bailando.

— He pedido tres tipos de pizza. Pepperoni, de jamón y queso y una all meets elige la que más me gusta, ah y por si acaso pedí una tradicional quizás te gusté la italiana natural.

— Todas son muy ricas. — asiento. Ella sonríe y saca varios platos de la alacena.

— También pedí postres y mucho helado. En esta casa si no comes helado no eres bien recibido. — me apunta con la cuchara y achica sus ojos.

— Pues qué bueno que si me gusta.

— Muy bien, esa es la actitud. — apremia y Nate la ayuda con los vasos e individuales.

— En pocas palabras en esta casa siempre hay comida.

— Exacto cariño. — termina de acomodar los individuales sobre la mesa y se sienta. — Y dime Mary, ¿vives por aquí?

Trago saliva entrando en pánico. Está claro que no sabe que estuve viviendo en su casa aproximadamente una semana y no se bien como lo tomara.

— Eh bueno yo...

— Mary proviene de Asia, madre. Pero ha decido venirse a vivir aquí pues ha entrado a la universidad.

— ¿Asia? — enarca una ceja sorprendida.

— Si, de Irám, así que mientras está buscando un lugar donde mudarse le ofrecí que se quedara aquí al menos un par de días. — siento la horrible tensión en cuanto Nate pronuncia las últimas palabras.

¿Me va a echar? ¿Me odia?

Justo antes de que responda, oímos el timbre y prácticamente siento que suelto el aire. La pizza y toda la comida llega como salvación para esta terrible conversación que va poniéndose fuerte.

— Entonces pasaras unos días aquí. — anuncia Emma abriendo una de las cajas de pizza, el olor hace gruñir mis tripas, pero su mirada me quita el apetito.

— Solo hasta hallar un nuevo departamento, lo cual espero que sea rápido, es más Nate ya me ha ayudado a buscar, quizás pueda hablar con los dueños y me mude a más tardar mañana por la mañana. — Todo esto, lo digo sin respirar ni darme tiempo a una pausa.

Emma esboza una sonrisa y ríe metiendo un trozo de pizza a su boca.

— Esto de ser la mamá de Nate me gusta. — ríe. — Tranquila linda, no quería espantarte. — suspiro de alivio y ella ríe. — Puedes quedarte el tiempo que desees, no hay apuros. No soy malvada.

—Aunque a veces parezca. — Emma lo pellizca.

— No te creas muy listillo Nathaniel. — levanta el pedazo de pizza.

— Eres una pequeña abeja a la que le gusta pincharme. —se soba.

Disfruto de verlos discutir, ambos son graciosos y puedo ver las similitudes entre ellos, supongo que Nate se parece más a ella cuando sus ojos se ponen de ese color café hermoso, ahora son azules, está contento y tan tranquilo, le gusta comer mucho y a ella también. Tomo un bocado de pizza y Nate lanza un pedazo de pan al ajo a mi rostro.

— ¡Nate! — me quejo y él se mofa. Le lanzo una bolita de chocolate y logra atraparlo con la boca.

— Uh, tendrás que mejorar esa puntería Mary. — Emma sacude las manos y le lanzo otra bolita que vuelve a atrapar. Esta vez, ella le lanza un maní que le cae en el ojo.

— Eso es trampa, son dos contra uno. Ya verán.



Danni Ibaez

Editado: 06.02.2020

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