Tercera.

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Sinopsis

            Soy Abraham, el mejor amigo de Hermes. ¿Les cuento una historia divertida?, justo ahora, en este preciso instante–literalmente hablando–, estoy atado de pies y manos asesinando con la mirada a Hermes. El pillo de mi mejor amigo se creyó muy listo para engañar a Athos Vinil, el brujo más poderoso y siniestro de la dimensión oscura: Alpax. De alguna manera mística, como mis poderes, logré enviar un mensaje a Osiris: la dimensión mágica de magia multifacética y que llegase a manos de Aurora Edivane, la madre de los mellizos: Lucie y Lucian Sallow para pedirles auxilio. Ahora, solo resta esperar que la melliza tenga piedad y misericordia y acceda a venir en nuestro rescate. Sé que estoy pidiéndole a los ancestros de la brujilla más despiadada de su linaje y la más poderosa para completar, demasiado. Pero estoy desesperado, conozco las capacidades de los poderes de Athos y sé que estoy siendo un milagro al seguir vivo luego de caer en sus manos y estar prisionero en su caja celda. En mi defensa, todo este asunto ha sido culpa de Hermes, yo me dirigía directamente a la dimensión pura: Omega, en búsqueda del principito de la dimensión para llevarle a Osiris para que entrase a la academia de brujos, a petición de su madre, la reina Ann Ajax. Pero, a Hermes no pudo ocurrírsele peor idea cuando pasábamos como bandidos sigilosos por la dimensión oscura, el camino corto hacia Omega. Y en estos momentos mi madre llegaba a mi mente advirtiéndome que los caminos cortos siempre resultaban los más problemáticos, como no lo hice caso antes, ¡por Merlín!

Cuando fui conocedora de la trampa tan ridícula y escasa de lógica en la que se habían metido Abraham y Hermes por culpa de este último, me vi acorralada por los ruegos de mi tía Maggie suplicando que rescatase al engendro sin neuronas de Hermes, me vi tentada a negarme en redondo, no lo negaré, pero cuando vi los ojos tristes de Magna; la menor de la familia, preocupada por el bienestar de su hermano mayor, me vi a mí misma ceder e ir en contra de mis verdades deseos, para ir por el tonto de Hermes y el inútil de su mejor amigo Abraham, ¿a quién se le ocurre pasar por la dimensión oscura para llegar a Omega más rápido? Solo a esos descerebrados. Y para peor, ¿Cómo se le ocurre a la reina Ann pedirle a Abraham que vaya por el príncipe para traerle a Osiris a que aprenda a dominar su magia? ¡Por Merlín y las varitas de sauco! ¡¿En que estaban pensando todos?! Definitivamente, el único ser mágico con capacidad de pensar con astucia en esta familia era yo. Accedí muy a regañadientes que conste, por mí que Athos evaporicé a Hermes, hago esto por Magna y por nadie más. ¿Por qué iba a querer rescatar a mi primo y a su tonto amigo de pensamientos absurdos? Era ilógico que yo estuviese por arriesgarme tanto por ellos.



Tina Pérez.

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Editado: 23.03.2018

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