Tercera.

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Beta

Beta era la única dimensión del universo donde sus seres vivientes carecían de magia o cualquier derivado de ella. Era la dimensión más caótica, sus habitantes le llamaban Tierra, y a estos en otras dimensiones les llamaban: humanos o mortales corrientes, pues eran de las pocas especies dimensionales que morían sin llegar a un siglo. Los brujos solían llamarles corrientes. En la dimensión predominaba el poder en el dinero, lo que les volvía seres ambiciosos. A Lucie estos seres le causaban asco y desagrado. A Lucian por al contrario le causaban curiosidad y gracia.

Los mellizos llegaron a la dimensión Beta por un portal mágico dentro de la gran casa de los portales por los que las criaturas mágicas accedían a sus dimensiones y a Beta. Salieron por el portal que por encima tenía una placa que rezaba: Osiris; dimensión de magia multifacética (brujos). Lucie blanqueó los ojos al leer la placa.

  • Vamos, Lucian. –Emprendió su camino fuera de la habitación de los portales, su hermano le seguía por detrás observando todo a su alrededor a detalles, viéndolo todo asombrado. – ¡Lucian! –Clamó Lucie perdiendo la paciencia con velocidad.
  • Voy. –Corrió hacia ella pues le llevaba una gran distancia. Se le adelantó y la hizo montarse a caballito.
  • Tenemos que camuflarnos, Lucian. Los humanos son seres temerosos de lo diferente. –Su hermano asintió.  Pronto Lucie pensó en un color de cabello menos llamativo, tomó un mechón de su cabello y se quejó, amaba su cabello plateado.

Cuando estuvo por soltar el conjuro para cambiar el color de sus cabellos una hechicera de la dimensión pura: Omega, se les acercó.

  • ¿Brujos? –Preguntó. Lucie la escuchó y giró su cabeza para verle, la inspeccionó pues los desconocidos le otorgaban desconfianza. Dio una ligera palmada a su hermano en el hombro y este la soltó, se colocó a su espalda en actitud protectora y Lucie giró a encarar a la hechicera de magia blanca aún sin hablar, cruzada de brazos.
  • El. –Murmuró Lucian a espalda de su hermana.
  • Sí. –Respondió Lucie tras meditar que de ser una amenaza la neutralizaría y luego decidiría si eliminar o escapar.
  • Soy Gen Amery, hechicera. Provengo de Omega. –Se presentó haciendo una reverencia corta, saludo típico de la dimensión pura pues cada día los habitantes de Omega se cruzaban con sus gobernantes, la reina Ann y el rey As, padres del príncipe Acy.

Lucian se posicionó al lado de su hermana y le dirigió una mirada.

  • ¿Qué quieres hacer? –Dijo en su mente.
  • Lucie Sallow. –Se presentó tardándose un tiempo. –Mi mellizo, Lucian. –Señaló al peli plateado.
  • Un placer conocerles. –Asintió educadamente. Lucian sonrió, fue el único de los mellizos en ser cortes físicamente. –Y díganme, si puedo indagar, ¿Qué hacen dos pequeños brujos en Beta? –Ladeó su cabeza con una sonrisa gentil.
  • Insisto, ¿Qué quieres hacer, Lu? –Repitió su hermano en su mente.
  • Hemos venido a cumplir una encomienda  de nuestro padre. –Esquivó a su hermano de nuevo.
  • Oh, por curiosidad, ¿Se dirigen a Wall Street? –Inquirió, Gen no quería moverse sola por las calles de New York, Estados Unidos.

Por algún motivo que en ese instante Lucie no supo explicarse a sí misma, un lazo de confianza se trazaba con aquella extraña, después de todo, la bruja no era creyente de las coincidencias ni casualidades, para ella todo lo que sucedía tenía un propósito en su ejecución y ese encuentro inesperado con una hechicera originaria de Omega no podía escapar a su regla. Sin ser consciente de la respuesta que podía darle a la hechicera, sacó del bolsillo de su chaqueta de cuero el pergamino que su padre le había entregado.

Beta:

1-Dirigirse a Wall Street; Bar North Diagonal. (Dibuja lentes de visión mágica; sé que sabrás que hacer a continuación.)

Asintió, sabiendo que aquel encuentro en efecto no fue casualidad. La primera tarea de la lista de Beta se borró del pergamino, pero recordó lo que su padre le había indicado: cuando hayas culminado la encomienda, se tachará y desintegrará, y en ese momento solo había desaparecido el mensaje del papel tejido que yacía sobre su mano.

  • En efecto, al parecer además de solo manejar magia blanca también dominan las lecturas del futuro. –Le miró brevemente antes de continuar su camino siendo seguida por ambos, pues bien sabía que Lucian no la perdería de vista ni un segundo y la hechicera había hecho la pregunta con un fin en particular: acompañarles.
  • Solo fue casualidad. –Comentó la hechicera.
  • Lucie no cree en casualidades. –Habló por primera vez Lucian desde el encuentro.
  • Ya lo veo. –Murmuró la hechicera.

Lucie volviendo a recobrar la dirección de sus acciones se detuvo en el vestíbulo de la casa y empezó a mover el dedo haciendo que el cabello de Lucian cambiará de tono. Sacó de su bolsillo un espejo y se lo tendió al chico.

  • Escoge un tono. –Le indicó siguiendo con su acción.
  • Les sienta bien el plateado en mi opinión. –Participó la hechicera, haciendo gruñir a Lucie por su entrometimiento.
  • Eso ya ella lo sabe; no le es grato tintarse el cabello con magia, pero tenemos que camuflarnos. –Intercedió Lucian tras escuchar el gruñido de su hermana.
  • ¿No han visto la moda en Beta? –Frunció el ceño la mujer.
  • No. –Negó tajante Lucie.
  • Pues véanla. –Le tendió su varita que se transformó en un celular de última generación en la dimensión Beta.



Tina Pérez.

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Editado: 23.03.2018

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