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Capitulo 3

La chica con las botas militares se ha ido. Me quede solo, relativamente solo. Adrián se encuentra sentado en un taburete d madera y tiene un aspecto inexpresable. ¿Qué está pensando? No puedo entender. Ahí donde creo que me dejará en paz por mucho tiempo, levanta la mirada y clava su sus ojos a los míos. Una sonrisa maliciosa se pinta en sus labios y eso me pone nervioso. Sé de qué tema va a hablar, sé que la mencionara a ella.

 

 

“¿Qué te pareció?” Pregunta y luego se pone de pie. Se queda quieto, en su lugar, y realmente se lo agradezco porque simplemente no quiero que se acerque. No tengo ganas de lidiar con sus pensamientos malos, ni de responder ninguna de sus preguntas. Son suficientes los problemas que tengo.

 

“¿Quién?” Hago el desentendido porque quiero evitar tanto como puedo ese tema. No quiero hablar sobre la víctima, no estoy listo para recordar a esa hermosa criatura de ojos verdes.

 

“Tu víctima de esta noche, Adonis. ¿Te ha gustado?” Continúo haciendo preguntas que me causan ansiedad y confusión.

 

“Me gustó, quiero decir…no, no como mujer…ya entendiste.” Maldición, ¿Por qué tartamudeo?

 

“Entendí, entendí absolutamente.” Muerde el labio inferior y ahoga una risa.

 

 

Qué pena que mis víctimas no son hombres, y solo son mujeres. Adrián se salvó de convertirse en mi próxima víctima con mi cadena favorita alrededor de su cuello. Si continua así, realmente lo hare explotar. Cuanto quiero lanzarle un puñetazo en su hermoso rostro y luego romper todos los huesos de su cuerpo. Ese deseo cada vez que veo su mirada maliciosa sabiendo que sonríe de manera significativa para ponerme furioso, crece más y más. Todo esto por la chica con las botas militares. Ella es la culpable. Tiene la culpa de ser una mujer tan encantadora, que vino a mí para convertirse en una asesina mientras que yo la quiero muerta esta noche. ¿Por qué la vida siempre tiene que jugar conmigo?

 

Una pregunta rodea en mi mente desde el momento en que me entere de que ella sabe exactamente lo que estamos haciendo, de lo que trabajamos. ¿Cómo demonios descubrió la niña que buscábamos un asesino, dado que no mencionamos algo así en el anuncio? Solo escribimos que queríamos un hombre musculoso en este mismo almacén. ¿Cuál de las dos cosas no ha entendido, que necesitamos un hombre y con fuerza muscular? Ella es exactamente lo contrario. Una jovencita de baja estatura, aunque es lo suficiente fuerte como me ha demostrado. Además, lo que más me molesta, es el hecho de que es capaz de un trabajo de hombre, probablemente más experta que yo...

 

¡No pienses más en esa chica con las botas militares! Deja de tenerla como una parte importante en tu mente. Te destruirás. Ella es tu víctima de esta noche, y todo esto terminara en unas pocas horas. Vas a lastimarla, porque eso es lo que quieres. Su dolor será tu placer.

 

 

“Adonis, ¿dónde viaja tu mente?” La voz de Adrián me devuelve a la realidad y vuelvo mi atención sobre él.

 

“Estaba pensando. Adrián, no habíamos puesto en el anuncio que estamos buscando un asesino, ¿entonces Ayrin como lo sabía?” Pregunto y mi amigo tarda un poco en responder. Piensa, teniendo los brazos cruzados en el pecho.

 

“Yo estaba pensando lo mismo desde que supe que ella sabe. Hay dos respuestas posibles, o ella conoce a Arsen y se lo dijo o, tiene conexiones.” Respondió.

 

“¿Conexiones? ¿Eso qué quiere decir?” No entiendo nada.

 

“Puede estar dentro de la policía. Si esto es cierto, tenemos un gran problema. No te apresures a matarla Adonis, primero averigüe quien es.”

 

“¿Y qué quieres que haga? ¿Dejarla pasear por el pueblo mientras sabe quiénes somos?”

 

“La contrataremos, y con esa forma la tendremos de cerca.” Dice y me echo a reír.

 

 

Ni siquiera lo piense. No aceptare a esa chica entrar a la banda de asesinos simplemente para callarle la boca a favor nuestro. Sería más sencillo si la matara, de ese modo no hablaría ni me desconcentraría de todo lo que quería hacer. Ella nuble mi mente cuando me mira y si no la mato, pronto me arruinara. Esta noche se convertirá en mi víctima. La ahogare con la cadena para que finalmente borrarla de este mundo. Me tranquilizare. No quiero verla todos los días. Lo haré, la mataré, esta noche.

 

 

“¿Qué dices, estás de acuerdo?” Pregunta y yo niego con la cabeza. Adrián suspira mientras yo sigo negándome. Él no me convencerá. No.

 

 

Salgo del almacén dejando a Adrián hablando solo y en ese momento es cuando escucho el motor de un vehículo. No estoy de humor pelear con él por esa chica con las botas militares. Perder la amistad de tantos años por un trabajo. Podemos encontrar fácilmente un hombre asesino. De seguro lo encontraremos, solo hay que esperar un poco.



Maria88

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En el texto hay: asesinos, secretos, muerte

Editado: 12.07.2019

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