The Black Archer

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Capítulo 1- La arquera de Flechas negras

Capítulo 1 - La arquera de Flechas negras

Enero, 2019, 30 km al sur de la ciudad de Monterrey

 

Desde aquella trágica noche, mi tío mi cuido como su propia hija, me llevo a la heladería, a la tienda de ropa e incluso me inscribió a una escuela, nunca había estado en una pues, mis padres contrataban maestros para que estudiara desde casa, unos mas gruñones que otros, por ejemplo, recuerdo especialmente a la profesora Marta, ella tenía dos hijos de los que siempre se quejaba, decía que solían usar capas para correr por sus casas y hacían peleas con seres imaginarios, aun que yo nunca los conocí, parecía normal en niños de su edad, yo nunca tuve amigos, más que Alice claro, pero esta podría ser una gran oportunidad para intentar socializar.

La tarde anterior a mi primer día de clase, mi tío se encontraba entrenando su puntería con el arco en unas dianas dibujadas en un pedazo de cartón recargado en una bola de heno, parecía muy bueno - ¡Quiero intentarlo! – Dije emocionada, mi tío me cedió el arco, y un par de flechas, empecé a apuntar  y acto seguido, la primera dio en un árbol detrás de la diana, la segunda no tuvo suficiente fuerza y cayó unos metros delante de mí, y la última, la última fue demasiado alto y salió del terreno – Espero que no lastime a nadie – Dije devolviendo el arco de forma apresurada y escondiéndome detrás de una pared, esa noche, me prometí mejorar, a lo que mi tío asintió y me dijo – Si mejoras, pronto tendrás tu propio arco y una vestimenta muy especial - ¿Vestimenta especial? No sabía a que se refería, pero si quería descubrirlo, tenía que acertar las tres flechas en aquella diana de cartón.

Esa misma noche, me fui a dormir temprano, pero no fue un sueño placentero, durante toda la noche vi en mi cabeza imágenes de seres raros, me encontraba de pie sobre una muralla, con una capucha negra y un arco, delante de mí, debajo de esa gran muralla, se encontraba un pasaje desolado, solo habitado por algo parecido a un humano, pero caminaban de forma rara, tenían partes faltantes de carne, y un tono mas oscuro, sus dientes amarillos y sus ojos estaban completamente en blanco, por lo visto no eran demasiado inteligentes, pues se chocaban el uno con el otro, después de eso, desperté.

La mañana siguiente, desperté y tome mi desayuno, la escuela no estaba muy lejos de la grana, pero para evitarme el camino, opte por tomar el transporte público, sin antes olvidar a mi fiel compañera de reloj, Alice, la coloque en modo camuflaje y espere el autobús, los minutos pasaban y el autobús no pasaba, lo único que veía eran carretas, y personas en bicicletas antiguas, otras preferían caminar, los mas afortunados tenían autos de principios de siglo, a lo lejos, vi los distinguidos colores del autobús, al fin había llegado, al subir, estaba muy lleno, ni un solo asiento libre, casi todos eran mujeres y estudiantes de nivel superior, me resigne y me sujete bien de la estructura de metal para evitar caídas, al fin y al cabo, no era mucho el camino que tenía que recorrer.

Y aquí estaba, frente a la escuela secundaria, un edificio muy parecido a las cárceles de las películas, con altas bardas de color rojo, edificios de varios pisos de altura, y nadie visible en el patio, verjas de metal, y una persona custodiando la entrada, era un hombre de unos 30 años, con grandes músculos y con anteojos oscuros, cada vez que hablaba, su grave voz hacía temblar a más de uno.

Finalmente, entre, durante las clases no había muchas cosas relevantes, horas después, durante el receso escolar, caminaba hacía el patio jugando con un pequeño lápiz para evitar aburrirme, no había conocido a nadie así que no tenía con quien platicar - ¡Miren, es la huérfana! – Dijo una voz en tono de burla, decidí ignorarlo – ¿Qué harás huérfana? ¿Acusarnos con tu mamá? ¡Ah! Es verdad, no puedes – Aquella molesta voz insistió, sin pensarlo, tome la liga que uso en el cabello y con el lápiz, forme un pequeño arco, disparándole sin pensar, perforando su mano, al ver darme cuenta de lo que había hecho, mi cara cambio a una muy asustada, nunca había atacado a nadie, y menos por una razón tan tonta como esa, aunque viéndolo de otra forma, puede que se lo merecía.

Aquel chico que disfrutaba de ver sufrir a los demás, quien golpeaba e insultaba a los indefensos, ahora estaba del otro lado de la mesa, sufriendo de dolor en el piso, gritando en busca de ayuda, no podría decir que me compadecía de el por qué mentiría, pero toda mala acción merecía castigo, aun si fuera por buenas razones, y así fue, esa misma tarde, después de la escuela, estuve en detención, me hicieron escribir centenares de veces “No disparar lápices a los compañeros”, curioso, el mismo objeto con el que había dañado a aquel compañero, ahora era mi arma de tortura en este castigo.

Me apresure a terminar el castigo, y se lo entregue al profesor encargado, tenía que volver rápido a la granja, o mi tío se preocuparía por mí. Al volver, entre de forma alegre como si nada hubiese pasado, y estaba allí, con el teléfono, escuchando lo que la otra persona le decía – Si, entiendo, hablare con ella – Era mi fin, los directores le habían contado todo, pero antes de que pudiera decir algo, las llantas rechinando y los motores de los autos forzándose se escucharon - ¡Abajo! – Gritó mi tío, presionando un botón – Me tire al suelo, desde abajo vi sobre la mesa 3 maletas – Esperaba que este día nunca llegara – Dijo mientras caminaba hacía las maletas - ¿Qué color te gusta más? ¿Rojo o Verde? – Dijo tomando 2 de las 3 maletas – Decide rápido, tienes que salir de aquí cuanto antes – Preferiría un color negro pero si no h… - Mis palabras fueron interrumpidas por el lanzamiento de la tercera maleta – Ahora largo de aquí, intentare detenerlos – Una compuerta se abrió en la pared, era un largo túnel iluminado, mi tío me empujo hacía el túnel y las puertas se cerraron – Siempre quise hacer esto – Dijo una voz gruesa del otro lado de la puerta, tras ello, tres disparos se escucharon – Estamos a mano – Prosiguió, antes de empezar a reír, continué mi camino, al final del túnel hacía una puerta de metal, de aproximadamente tres metros de altura, al acercarme, mi reloj brillo y la puerta se abrió – Bienvenida, Señorita Lynette – Era la voz de Alice, pero esta vez provenía del gran bunker de metal – Teletransporte de nanopartículas iniciada – La maleta se abrió y pequeños objetos negros empezaron a viajar hacía el centro de la sala, colocándose en una capsula, frente a ella, se encontraba un arco de tonos negros, y distintos tipos de flecha, explosivas, de movimiento, venenosas, toda la variedad de armamento que pudieras imaginar, en ese momento descubrí, que este mundo estaba maldito, y alguien tenía que ayudarlo, forzarlo a cambiar.



KimLyn

#44 in Mystery
#18 in Supernaturals
#30 in Contemporary fiction
#7 in Urban life

Story about: vigilantes, archer, police

Edited: 20.10.2019

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