The Implementers of Justice [t.I.J]

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VI.-

~Fantasma~

Junto a Karina y Hana hemos sido unas de las primeras en llegar a la explanada donde el sargento Rafael junto a otros están esperando detrás de una hilera grande de mochilas ¿Qué es todo esto?

—Como ya están aquí, pónganse esta mochila del suelo y las que ustedes hicieron ayer las suben a las camionetas —Rafael es el que habla y señala las mochilas que están al frente.

Hana es la primera en agarrar una mochila de la correa, pero ni si quiera lo pudo mover al jalarlo con una mano. Confundida lo agarra con ambas manos y hace bastante esfuerzo. Apenas si lo logra mover unos centímetros de donde estaba.

—¿Qué significa esto? —Tira su mochila y abre la otra— ¡Está llena de rocas! ¡Rocas!

—Que buena observación Hana.

—¡¿Pero por qué?!

—Como hemos dicho antes, vamos a hacer su última fase del entrenamiento que va a hacer en una montaña. El camino consta de dos días a pie, un día en auto, pero como es entrenamiento y serán cuatro pelotones, van a caminar para llegar.

—¿Y ustedes? —Hana de verdad no sabe cuándo quedarse callada…

—Nosotros iremos en las camionetas que llevaran las provisiones y su verdadero equipaje. Nuestro tiempo de entrenamiento riguroso ya pasó y no estamos obligados de caminar como ustedes. Ahora quiero que se formen por pelotón detrás de los autos, en unos minutos partiremos antes que salga el sol.

Dicho esto, hacemos caso a lo que Rafael mencionó. Max y los otros dos no demoran tanto en llegar y se colocan a lado nuestro, no importa la estatura en esta vez, solo tenemos que estar juntos.

—La mochila pesa mucho… amor ¿Puedes llevarla por mí?

—No seas idiota Max, Fantasma ni si quiera puede con la suya. El sargento nos está evaluando, recuerda lo que te dijo, otro punto más y serás expulsado.

—Que aguafiestas eres Axel. No tienes que recordar esas cosas y decirlo frente a todos.

Las camionetas suenan el claxon y arrancan a una velocidad moderada, no nos van a dejar hasta atrás pero tampoco quieren que seamos tan lentos. Dos carros van detrás de nosotros. La que va manejando es Eleonora, un subteniente, mayor rango que nuestros sargentos. Supe que va a ayudar y entrenarnos en nuestra última fase.

Hay rumores que ella es muy cruel con los novatos y sus entrenamientos son muy rigurosas. Ni si quiera todos los sargentos pueden seguirle el paso. Creo que nos quiere arrollar con el auto si nos quedamos atrás…  

Por mí no hay problema, últimamente he estado muy ocupada entrenando y fortaleciendo mi cuerpo con el fin de serle de mucha más utilidad a Max que en el pasado. Si no hubiera sido débil… no me hubieran atrapado y Max no hubiera pasado la situación de ser un sospechoso.

Solo es Hana quien tiene problemas en el camino, no puede avanzar sin dar pasos temblorosos. Axel sabe eso y le ayuda un poco pasando algunas rocas a la suya sin que ningún otro instructor los viera. Nosotros ayudamos en cubrirle, Hana se ha vuelto alguien querida por nosotros.

Hana ahora puede caminar sin mucho esfuerzo, pero me sorprende la fuerza y resistencia de Axel, camina como si nada pasara.

—Eres patético Jake —He escuchado lo que Karina dijo y volteo a verles y entrar a su conversación.

—¿Por qué le dices eso?

—Como vio que Axel se pasó rocas a su mochila, quiere hacer lo mismo conmigo. Ni si quiera da pasos firmes y piensa meter más peso a su mochila.

—Sí, eres patético

—¿De verdad piensas eso Karina? Yo siento que me hace ver mucho más caballeroso. He escuchado que varias chicas han hablado con Axel para ser algo más que compañeros y son lindas, solo que Axel los rechaza. Max se aprovecha de la situación para…

—Tssss Tsss Tsss…. —Karina le calla al poner su mano frente a él—. No quiero escuchar lo que hace Max con esas chicas por favor. Además de que Fantasma está aquí

—Lo siento Fantasma…

—Descuida, ya sé que lo odian, pero eso no va a cambiar mi punto de vista sobre él.

Llevamos unas tres horas subiendo la montaña y muchos de los otros pelotones se han quedado hasta atrás. Eleonora ha querido arrollarlos ya varias veces, pero el sargento que le acompaña sabe cómo detenerla. Solo expulsan a la persona que se rinde y lo ayudan al subirlos a la camioneta para que descansaran.

Por obvias razones no me voy a dejar ganar por el cansancio, yo debo seguir, no es que tenga la opción de desertar. Si lo hago, regreso a la cárcel y Max se va a enojar conmigo, no quiero arrastrarlo a la cárcel conmigo, no después que él me salvó la vida de pequeña…



SarahCarrillo

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En el texto hay: tragedia, amor, militar

Editado: 29.10.2019

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