The Infinity

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Allie

03/02/2017 

     Que rápido pasa el tiempo, parece como si ayer fuera la ultima vez que estaba con toda mi familia mi mamá, mi papá y mi querido hermano -los únicos que me quedan-; pero eso fue hace 10 años, que fue el día donde toda mi vida cambio. Bueno, mi vida no. Mi familia. 
     Mi padre es un gran hombre, gracias a el tengo mis ojos azules, mi mamá se fue de la casa cuando apenas tenia 6 años y mi hermano 15, se fue diciendo que venia en una semana, ya que la abuela estaba muy enferma y necesitaba atención las 24 horas del día. Pero paso una semana, luego dos, luego tres sin dar alguna señal de vida. Intentamos llamarla, pero siempre que la llamábamos, decía que volvería el fin de semana. Pasaron 3 meses así. Dejo de responder nuestras llamadas, nos podíamos comunicarnos con ella simplemente se fue. Sin decir adiós. Sin decir nada. Simplemente desapareció de nuestra vida. Como si nunca le hubiéramos importado. Pasamos momentos duros -enserio muy duros-. Pero gracias al apoyo y esfuerzo de mi papá salimos adelante. Mi hermano cruzo la secundaria en la jornada nocturna para poder trabajar y ayudar con los gastos de la casa. Y así hemos pasado estos 10 años. Mi padre, mi hermano y yo nos acostumbramos a vivir sin ella, nos acostumbramos a que nadie nos apoyara en nuestras obras de teatro, a que nadie fuera por nosotros al colegio ya que mi padre siempre pasaba trabajando para poder conseguir para la comida diaria. 
Hoy es mi cumpleaños numero 16. Pero ah sido el peor cumpleaños de todos. Cuando llegué a mi casa, mi hermano y mi padre estaban adentro sosteniendo un de pastel con una vela en medio, cuando me ven los dos esbozan una sonrisa. 
      -Feliz cumpleaños, Allie- me dicen los dos al mismo tiempo. 
      -Gracias theo, gracias aphy (es como le digo a mi padre de cariño)- les digo y le doy un abrazo a cada uno. -No tenían que haberse molestado-. 
     -No es ni una molestia, eres parte de nuestra familia-. Me dice mi hermano dándome el pastel.- ahora sopla y pide un deseo. 
     -Bueno, déjame pensar- le respondo pensativa. Pasan unos segundos y soplo la vela. 
     -Y, que pediste-. Me pregunta mi padre con una mirada curiosa. 
     -Que nunca nos separemos.- Le digo.- y que siempre seamos la mejor familia del mundo.- Y nos damos un abrazo bien fuerte, hasta quedarnos sin aire. De repente se oye que tocan a puerta y mi hermano me pregunta. -¿Estás esperando a alguien? 
     -No - le respondo- ¿y tu?      
     -tampoco-. Luego se escucha que introduce una llave a la puerta y esta se abre, se oyen unos pasos que vienen hacia nosotros. Mi hermano y yo nos miramos y el se pone adelante de mi dejando el pastel en la mesa y me dice. -Tranquila-. le hago un movimiento con la cabeza asintiendo. Cuando los pasos ya están atrás de la puerta, esta se abre. Pensando que era un ladrón me hago para atrás. Pero es incluso peor que un ladrón. La persona que estaba detrás de la puerta era mi madre. 
-Hola, como están- dijo mirándonos a los y luego al pastel que esta detrás de nosotros.- ¿De quien es el cumpleaños?, porque no traje regalos- nos dice con un tono burlesco.- Y por cierto Allie, mañana voy a tu colegio, para ver como van tus notas, porque yo no quiero una hija vaga -Me dice con un tono de reproche.- Y mírate, andas toda despeinada yo no quiero..- 
-¡BASTA!- le grito interrumpiéndola. 
-No me grites, soy tu madre, así que me debes respeto-. Dijo ella, alzando el tono de voz. 
-Como quieres que te respete como a una madre -le respondo -si te fuiste como si nada cuando tenia seis, sin siquiera decir un porque, ni siquiera un adiós. Una madre no hace eso-. le refuto y salgo corriendo de la habitación, pero me regreso y le digo- Por cierto es mi cumpleaños-. y vuelvo a salir de la habitación  
-Espera Allie -grita mi padre atrás mio pero no le hago caso y sigo mi camino- Porque tuviste que volver Brenda-. le dice mi padre a esa señora. 
Mi hermano salio a buscarme y me encontró el sabe donde es el lugar donde siempre voy cuando estoy triste o cuando tengo problemas. O ambos como en este caso.  
-¿Allie estás ahí arriba?-. Pregunta mi hermano desde abajo. Pero no le respondo. -Se que estás ahí -vuelve a decir mi hermano- ¿puedo subir?- me pregunta desde abajo. 
-Esta bien- le contesté sollozando. Y se comienza a subir al tejado, donde siempre voy a llorar para que nadie me vea. 
-¿Cómo sabías que estaba aquí arriba?- le pregunté secandome las lágrimas con la manga del buzo. 
-Cuando tenía tu edad también me subía aquí a llorar -me dice mirando el tejado- especialmente para que nadie me viera, para que no se dieran cuenta de que en realidad soy débil-. Añade. 
Yo no sabía esa historia de mi hermano, pero la comprendo, ya que me pasa exactamente lo mismo, no quiero que la gente se entere de lo frágil que soy. 
-Bueno -dice mi hermano -¿Por qué estás así? 
-Es que simplemente no soporto la idea de que esa señora... 
-Lamentablemente nuestra madre-. Me interrumpe  
-De que esa señora venga de la nada a decidir sobre nosotros -continuo- después de que se desapareció diez años de nuestra vida sin decir nada, venga como si solo hubiera salido a comprar-. Sin darme cuenta las lágrimas se me vuelven a salir como un río. 
-No llores -me dice dándome un abrazo- todo pasa por algo, la vida te hace creer que estás bien que ya nada va a empeorar, pero justo en el cualquier momento, la vida te puede tocar a la puerta y decirte "ya regresé" y mandarte a la fregada, pero recuerda "no hay mal que duren cien años... 
-Ni cuerpo que lo aguanté -continuo. 
-Seguramente "esa señora" como le dices viene con una escusa.- pero detiene antes que le responda- aunque que sabemos que no hay escusas válidas para que justifique abandonar a tus hijos y no dar señales de vida; y así de una vez acabar con todo este embrollo. 
Me tranquilizo un poco y dejo de llorar, puede que domas halla venido a decirnos porque se marchó. 
-Bueno Allie, te espero adentro, si quieres quedate un rato más para que pienses bien las cosas. 
-Gracias Theo, eres el único en el que puedo encontrar un consuelo. 
-No te quedes hasta muy tarde que después te coje un resfrío. 
Asiento y veo a mi hermano bajar del tejado. 
Ha pasado una hora quizás, ya me calme y estoy decidida a bajar e irle a pedir una respuesta a mi madre. Quiero saber porque se fue, porque no nos llevó con ella, simplemente quiero una respuesta que se llegue a considerar válida. 
Al bajarme del tejado voy rozando un pequeño brote de enredadera, la cual me doy cuenta que está comienza, a crecer y a crecer, hasta convertirse en una grande y larga enredadera. Cuando la dejo de tocar me quedo asombrada por la forma que creció rápidamente, parece como si la planta halla estado semanas ahí. Cuando me termino de bajar vuelvo a tocar la enredadera pero resulta que esta vez pasa todo lo contrario. La planta empieza a encojerce hasta volver a su tamaño original. Me quedo sorprendida por lo que acaba de pasar. No. Por lo que acabo de hacer.  
Sigo caminando por el patio tocando casi todo lo que veo, pero no pasa nada, -abra sido mi imaginación lo que acaba de pasar- pensé; pero no podría ser mi imaginación, la enredadera era tan real como yo. Sigo tocando todas mas cosas que tengo a mi vista, pero sigue sin pasar nada; de repente pasa por mi cabeza, -la enredadera era una planta, verdad, entonces solo debe funcionar con la plantas-, así que voy rápidamente a la parte donde se encuentran unos brotes de rosas y me propongo a tocarlas, acerco mi mano al tallo del brote, cierro los ojos y me digo a mi misma, -nada pierdo intentándolo-, pero antes de tocarla me fijo en mi lunar en forma de infinito que tengo en mi mano izquierda, debajo de mi dedo pulgar, nunca me había inquietado antes, pero porque justo ahora. No le di mayor importancia y toco la planta y al instante empiezan a florecer y a aparecer más brotes que florecen a su vez. Cuando me doy cuenta y dejo de tocar las rosas me fijo que lo que era unos pequeños brotes se han convertido en un hermoso y gran rosal, que ahora ocupa gran parte del suelo. Lo vuelvo a tocar para ver si crece más, pero no, paso lo mismo que pasó con la enredadera, volvió a como era antes. Unos simples y pequeños brotes de rosas. Me voy del patio dirigiéndome a hablar con mi madre; asombrada por el poder que acabo de descubrir. 
Al llegar a la sala de estar me doy cuenta que ya no está mi madre, solo está mi padre sentado en el mueble. 
-Pa' ¿Donde esta Brenda?- me mira con una cara de desconcierto. 
-Se acaba de ir- dice de una manera normal- se fue a quedar en un hotel en el centro de la ciudad-. 
-Mmmm, y ¿no dijo nada más? 
-Solamente dijo que esperaba que algún día la entendieras- me explica mientras saca un sobre de su chaqueta- te dejo esta carta, dijo que ahí está la respuesta a todo-. Me entrega la carta- no la eh leído, era para ti y solo para ti-. 
- Esta bien, cuando tenga tiempo la leeré- le digo despreocupada- pero por ahora solo tengo ganas de irme a mi cuarto a dormir-. 



Jusfa

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En el texto hay: sobrevivir, juventud, equipo

Editado: 05.10.2019

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