The Mystery Of Love

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capitulo 1

CAPITULO 1

❝ LAS MAÑANAS DE DIANA ❞

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Verano caluroso, soda de cereza y faldas cortas, esas eran las únicas preocupaciones de Diana cada día al levantarse, claro, también el verse al espejo y revisar que ninguna imperfección apareciese de colado en su rostro para estropearlo. Su vida era lo que ella llamaba "éxtasis" y es que no es difícil adivinar la razón ya que, Diana lo tenía todo, absolutamente todo.

Hoy era lunes, y como todos los jóvenes normales en el mundo, ella odiaba los lunes.

La alarma en su móvil interrumpió el sueño en el cual Jack era el protagonista, y si, ese chico la tenía babeando, pero aun fuese fuerte la atracción que sentía hacia él, ella no lo demostraba, no estaba tan tonta para hacerlo. Se levanto de mala gana y apago la alarma para después lanzar el celular al sillón del otro lado de la habitación. Se estiró sobre su cama y después de cinco minutos de hacerlo, por fin salió de su zona de confort.

Lo primero en su lista de deberes matutinos, era elegir cuidadosamente el outfit que usaría, el cual para su favor, era de libre elección, y es que no había estándar de uniforme en su tan amado colegio. Así que si querías irte en pijama de unicornio, podías hacerlo sin problema de ser devuelta a tu casa. Por esto, y por más cosas, Diana amaba su colegio.

En su extenso armario, pudo encontrar lo que era un juego de saco y falda color rojo oscuro; ella amaba el color rojo, y no por nada tenía una sección de atuendos y accesorios exclusivos con dicho color. Busco unos zapatos de charol negros y combino el conjunto con una playera y medias igualmente negras.

Se dio una ducha y después de secarse, vestirse y arreglar su rostro y cabello, bajo al desayunador donde sus padres ya estaban desayunando al igual que su hermano mayor, Alex, a quien Diana no soportaba al igual que sus padres. Aunque su padre, el señor Harold, era el que más lo toleraba.

—Buenos días, familia —saludo Diana al llegar al comedor.

Beso la mejilla de su padre quien con una sonrisa la recibió dejando de lado su periódico. De allí siguió con besar a su madre en la mejilla, aunque esta simplemente sonriera de lado fugazmente para volver con su ceño fruncido a la tableta en sus manos. Diana no le tomo importancia a ello, ella siempre había sido así. Rodeo el asiento de su hermano, a quien dejo con la mejilla en el aire, y tomo el lugar junto a él que por ley le pertenecía a ella.

—Yo también te quiero, hermanita —canturreo Alex con un casto deje ofendido para llevar el vaso de jugo de naranja a su boca.

—Y tú necesitas limpiarte los oídos hasta el tímpano, porque jamás dije eso —contestó Diana con una sonrisa de mala gana.

Alex sonrió divertido sin apartar la mirada de su hermana que picaba un poco de ensalada con su tenedor. Tomo un trago más del zumo de naranja antes de decir:

—¿Qué marca será?

Diana detuvo el tenedor con ensalada a unos centímetros de sus labios para mirarlo con ambas cejas fruncidas y preguntar:

—¿De qué estás hablando?

—El desfile de modas —contestó con obviedad señalando el atuendo de la morena.

Diana rodo los ojos y contestó:

—¿Y tú a donde iras? ¿A drogarte bajo un puente?

Alex soltó una risotada y negó varias veces con la cabeza. El morocho reconocía que la menor siempre estaba a la defensiva y tenía buenas respuestas para cada ocasión.

—Aún me pregunto cómo sigues sacando ropa nueva, cuando hasta para dormir usas Calvin Klein.

—Se llama ir de compras —contestó Diana—. Algo que creo no haces desde la secundaria —aumento señalando con la mirada la vestimenta del mayor.

Alex vestía unos pantalones oscuros un poco holgados, camisa a cuadros color azul, tennis igualmente azules y una chaqueta de mezclilla un poco descolorida. Ni un vagabundo vestía peor que él.

—Oh, vamos Diana —resoplo—. Debes admitir que tengo un estilo único.

—Para ir al basurero, digamos que sí —dijo con desinterés llevando más ensalada a su boca.

—Tú te vistes como si fueras a ver a la reina Isabel y ni sabe de tu existencia.

Diana volteo a verlo con mirada fulminante y sus mejillas que, siempre permanecían sin color alguno, ahora se teñían de un rojo vivo.

Desde pequeña, Diana había sido amante a las películas de princesas, en especial "El diario de la princesa". Por ello, había crecido con la idea de que era una princesa perdida y que a la edad de diecisiete años llegaría su abuela perdida diciéndole que era la princesa de Genovia. Este sueño se rompió cuando Alex le dijo que su abuela había muerto por una mala cirugía y que el día de hoy las princesas no son tan relevantes como antes. Alex tomaba el tema de reinas y de princesas para molestar a Diana.

—¡Papá! —chilló Diana con la boca llena.

—Alex, deja a tu hermana —dijo el señor Johnson.



aszcanio

Editado: 26.11.2019

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