The Only Rule

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8.

Juro que odio a este tipo, ¿qué pensaba al querer salir con él?, sé que me arrepentiré de eso toda la vida.

 -Ana, ¿de verdad pensabas que Mateo quedaría contigo?. Ya debe de andar detrás de otra faldita.-Solo con la forma en la que se expresa ya sé la clase de persona que es, ¿cómo es que ignoraba eso? ¿Cómo es que no me daba cuenta de la expresión repulsiva de su rostro.

 -Callate y déjame salir, te recuerdo no estamos solos y no creo que quieras que haga un escandalo.-Solo me mira.-Ni se te ocurra tocarme Fernando.

 Fernando me tenía mas y mas acorralada a cada segundo que pasaba y yo no podía entender como es que nadie se daba cuenta de lo que sucedía si estaba montando todo un griterío.

 -¡Fernando, basta ya!.-Intento clavar mi rodilla en su entrepierna, no acierto.-Mierda, déjame, me estás lastimando-Vuelvo a intentarlo, tampoco lo logro se da cuenta a tiempo y me voltea, pegando su entrepierna a mi trasero, sigue pasando sus asquerosas manos por mi cuerpo. Como puedo logro soltar uno de mis brazos y después de dos intentos logro clavar mi codo en su estomago, lo cual lo hace retroceder. Se recupera rápido y me alcanza, intento gritar pero me tapa la boca.

 -Escucha estúpida, ¿de verdad quieres que tu amiguita se entere de tu amor prohibido?.-¿Qué? ¿De que mierda habla?.-Por como saliste corriendo hoy, ya no me queda duda de que Mateo te anda follando.-Agarra mi rostro con sus dedos tan fuerte que puedo sentir sus dedos a través de mi mejilla con mi lengua, su otra mano agarra mis manos tan fuerte que sé, quedará una marca, lágrimas ya corrían por mis mejillas y la garganta me ardía de tanto forcejear. La voz de Fernando me trae de vuelta de mis pensamientos.-Escucha muy bien, harás exactamente lo que te diga, cuando te llame estarás, maldita sea, cuando quiera besarte me dejarás, cuando quiera tocarte no te vas a quejar y yo no diré nada, guardaré tu sucio secreto. Mira como es de fácil acorralarte.-A medida que hablaba sus manos se relajaban, al igual que su cuerpo, así que al momento que terminó la frase lo empujé y agarrando mis cosas dije.

 -Fernando, no soy tu maldito juguete y creeme no tienes ni la más remota idea de lo que hablas, estás soñando si piensas que yo si callaré, recuerdame, quiero que sepas que soy yo quien te causó el mayor de tus problemas imbécil. Ahora pudrete.-Mientras iba saliendo lo oí.

 -Ni creas que esto queda hasta acá.

 Apure mi pasó y corrí para salir de allí, estaba que explotaba de mi ira y al mismo tiempo tenía un nudo en la garganta, tenía que hablar con los hermanos pero también entendía que eso no era lo que solucionaría el problema con Fernando, tenía que encontrar la manera de mantenerlo alejado de mi, sabía que no se quedaría quieto y comenzaba a tener mucho miedo. Mientras salía noté que la Biblioteca estaba completamente sola, por eso es que nadie acudió a ayudarme, vaya suerte la mía.

 

Ya había pasado una semana de lo de Fernando y estaba tan ocupada entre la universidad y el trabajo que ni me había dado tiempo de contarle a Matilde, casi no nos veíamos por más que nuestras habitaciones quedarán totalmente en frente una de la otra. Tenía que hablar con ella pero cada vez que coincidíamos las dos nos veíamos tan atareadas que simplemente charlabamos un par de minutos para ahorrarnos tiempo y si, suena caótico, pero así es la universidad.

 Lo bueno es que ya hoy tenía tiempo libre, un profesor enfermó y Matilde tenía su día libre, así que habíamos quedado de vernos en un café, Mateo estaba básicamente desaparecido y Fernando ni hablar, sería seguirle el juego.

 

 -¡Hola, Mat!.-Rayos la extrañaba y también estoy algo nerviosa.

 -Al fin nos vemos y eso que vivimos a menos de dos metros de distancia, ni me imagino cómo sería si no fuera así.-Me abraza fuerte, justo lo que necesitaba.

 -Tienes toda la razón, menos mal que no es así.-Digo sonriendo, mientras nos entregan el menú. Doy las gracias y vuelvo a concentrarme en Matilde.

 -Sii, y bien… ¿Qué es lo que querías decirme?.-dice mientras comienza a leer el menú, inhalo hondo.

 -¿Sabes algo de Mateo?.-Me mira, pero lo hace de tal manera que siento que puede leer lo que pienso.

 -¿Qué? ¿A qué viene esa pregunta?.-Deja el menú a un lado y cruza sus brazos sobre la mesa.

 -El día que pasó lo de Fernando, se portó muy bien conmigo y lo sabes, solo quería saber si estaba bien, por los viejos tiempos.-Digo sonriendo intentando aligerar la conversación, sin éxito.

 -¿Por los viejos tiempos?.-Alza la voz.-Aquellos en los que él te usaba y yo era tu segunda opción, muy interesante, Ana.



Mariela

Editado: 18.09.2019

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