The Only Rule

Tamaño de fuente: - +

9.

 Al fin, acababa de terminar mi último parcial, estaba tan cansada, estresada y el asunto con Matilde me tenía bastante deprimida. Llevábamos una semana sin hablar, de hecho no sé nada de ella, a Mateo lo ví presentando sus pruebas pero no hablamos y tampoco lo intenté. Matilde ha estado quedándose con sus padres, así que no he tenido ningún momento para hablar con ella ya que las llamadas y mensajes no los responde, de verdad quiero demostrarle que todo podría ir bien, aunque el hecho de que no haya hablado con Mateo no ayuda en absoluto.

 

 Al llegar a mi habitación se siente tan solo, normalmente a esta hora un viernes por la noche estaría Matilde intentando sacarme de la habitación mientras rebusca algo de ropa en mi armario, siempre estaba intentando quedarse con mis vestidos, lo logró un par de veces.

 

 Traje algo de comida cuando salí del trabajo, así que como mientras veo algo en la tele. Pasados unos minutos alguien toca la puerta, echo una mirada a la habitación desordenada y vuelven a tocar con más urgencia, pienso en Matilde y así en fachas me levanto a abrir la puerta.

 Un escalofrío corre por mi espalda y no es precisamente por el viento que se cuela por la ventana. Tengo a Fernando parado en frente mío y estoy segura de que está borracho por el olor que desprende. Intento cerrar la puerta pero claro, él es más fuerte. Me entra el panico.

 -Gritaré mil veces Fernando-Sonríe.

 -¿Crees que te escuchará alguien? Eres la única que no sale un viernes después de finales.-Me quedo muda.-¿Lo ves? Tengo razón guapura.

 -No me llames así.-Solo oírlo me repugna.-¿Que mierda quieres?.-Quiero que se vaya.

 -Ohhh vamooos.-grita.-Sabes lo que quiero.-me mira ahora serio.

 -Déjame en paz y vete. Eres un borracho de mierda.

 -Que boquita tan sucia, Ana. Deberías usarla para otra cosa.-Sus ojos me recorren con la mirada y yo me asqueo.-Ven acá.

 -Vete.-Intento cerrar la puerta pero es mucho más fuerte que yo y en dos pasos Fernando ya se encuentra en la habitación, me tiene rodeada en sus brazos de tal forma que duele y sus manos comienzan a tocarme. Sin pensarlo comienzo a gritar tan fuerte que mi garganta arde, Fernando gruñe disgustado y me cachetea tan fuerte que mi labio comienza a sangrar, ignorandolo y llena de miedo vuelvo a gritar, él vuelve a golpearme. Mierda.

 -Callate, deja de gritar estúpida. Ya te haré gritar yo. 

 -Fernando no, por favor. No lo hagas, yo me quedaré callada. Déjame y no diré nada a nadie. Te lo pido.

 -Callate. Mientras más te resistas más durará.-Con mis manos intento golpearlo pero me tiene agarrada de tal forma que no logro ni moverme.

 -Por favor.-digo llorando

 -Shhh.

 Por más que intentaba gritar, cada vez que lo hacía de alguna forma me lastimaba, ya sea golpeandome o incluso me mordía. Estaba en el suelo con un loco encima mío y yo me sentía ya tan vencida.

 Hasta que sentía como sus manos se desesperaban mientras soltaba los botones de mi camisa, al final la haló de tal forma que me quemó la miel y los botones salieron disparados en distintas direcciones.

 Grité una vez más, con la fuerza que quedaba en mi.

 -¡¡¡AYUDA!!!¡¡¡POR FAVOR!!!-Entre lágrimas grité un par de veces mientras Fernando intentaba callarme, volvió a golpearme y ahí lo supe, estaba sola y estaba tan exhausta y adolorida.

 Lo único que podría sentir era todo su asqueroso cuerpo sobre el mío, tocándome y besándome, miraba al rededor de la habitación buscando algo que pudiera ayudarme para golpearlo y en medio de la búsqueda alguien abrió la puerta, no logré visualizar quien era, ni mucho menos lo que pasó después.

 -Ayúdame- Fue lo que dije antes de desmayarme.

 

 Me desperté en una sala de hospital, con mis papás y mi hermano hablando en susurros, mamá lloraba y papá la abrazaba, mi hermano al darse cuenta que había despertado se levantó rápido y se acercó a mi cama abordandome con un montón de preguntas.

 -¿Estás bien?¿Cómo te sientes? Lo siento pequeña, voy a matarlo, lo juro.-Me abraza después de pronunciar un popurrí de palabras que me costó comprender por lo rápido que habló, como lo extrañaba.

 -Daniel, calmate.-Habla mamá.-Tu hermana necesita calma.-Mientras me abraza y me acaricia el cabello.-Chiquita, estás a salvo. Un compañero escuchó lo que sucedía cuando llegaba a su habitación, buscó a un guardia de seguridad del campus y fueron a investigar lo que sucedía, te hallaron a tiempo.-Comienza a llorar mientras me abraza y me besa un montón de veces en la cabeza, sus brazos me reconfortan.



Mariela

Editado: 12.09.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar