The Rockers

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Capítulo 4: ¡Estamos a mano!


Hoy era el día. 

Hoy le pediría disculpas a Stuart y como si no fuera demasiado, una cita. 

Todo el día estuve con los nervios de punta, lo veía de ves en cuando por los pasillos y sólo se limitaba a sonreír, pero no amablemente, si no de esas sonrisas burlonas. Me hervía la sangre de sólo recordarlo.

—Tienes que calmarte —dice Grace quien caminaba a lado de mi— sólo llega pídele una cita y luego vete.

La miro sin ninguna expresión en mi rostro, como ella no tiene que humillarse. 

—Lo dices como si fuera tan fácil, con tan sólo verlo me dan ganas de golpearlo. —digo entre dientes. 

Se para frente a mi y me toma por los hombros. 

—Primera: No lo golpes. 
 Segunda: Confía en mi y dentro de unas semanas tendrás tu vida de vuelta.

—¿Y cómo sabes que aceptara?

—Los hombres siempre lo hacen, ya sabes confía en mi.—se da la vuelta y comienza a caminar. 

La última vez que confié en ella, todo salió mal. Espero no arrepentirme después de esto. 

—¡Sólo recuerda que tengo novio! —grito.

Alza la mano y hace un movimiento como si estuviera apuntado. Sólo espero que salga todo bien. 


—Bien Holly, está por allá recuerda, llegas le pides que salga contigo y luego vete. —levanta el dedo pulgar. 

Dejo caer la cabeza, cierro los ojos y  suelto un suspiro. Suena muy fácil de lo que parece ser. 

—Aquí voy.—tomo aire inflando mis cachetes y lo dejo salir. 

Abro la puerta de la cafetería para salir a lo que es el patio trasero de la escuela. Los cuatro voltean en mi dirección cuando ven que me acercó a ellos, volteo a la puerta y Grace levanta de nuevo el dedo pulgar. 

Stuart se cruza de brazos y sonríe cuando estoy lo suficientemente cerca de el. 

—¿Puedo hablar contigo? —rasco mi nuca.

—Lo que tengas que decir, dilo aquí. —mira a sus lados. 

<<No lo golpees>> resuenan las palabras de Grace en mi cabeza.

—Quieres…quieres…—me detengo a media oración. 

No puedo hacerlo. 

<<Hazlo Holly>> me doy ánimos. 

—¿Quiero?—se agacha y pone su mano en la oreja. 

—¿Quieres salir conmigo? —digo rápidamente cerrando los ojos al hacerlo.

—¿Tu me estas pidiendo que salga contigo? —ríe sin poder creerlo. 

Abro de nuevo los ojos y tenso la mandíbula, asintiendo. 

 ¿Por que se ríe? ¡No, es más! ¿¡Por que siempre se tiene que reír!? 

—No lo se, tendré que revisar mi agenda.—vacila. 

Escucho a los demás reírse. 

—Si no quieres me voy…—digo dando media vuelta. 

—¡Espera! —se apresura a decir. 

—No, si no quieres no y ya.—comienzo a caminar.

—¡Espera! —me toma del brazo irritado. 

Volteo y me cruzo de brazos esperando su respuesta. 

—Ya que insistes tanto, te daré el privilegio de salir conmigo.—dice con una sonrisa burlona en los labios. 

Junto las cejas y chasqueo la lengua, es tan irritante. 

—A las seis en la cafetería de la otra vez. —y sin más que decir doy media vuelta. 

—¡Ahí te esperare pechos pequeños!—grita. 

Me detengo en seco, ¿Quien se creía para hablarme así? 

Camino a el y miro a los otros tres quienes hacen como si no hubieran escuchado nada. 

—¿Qué dijiste?—lo miro enojada. 

—Tranquilízate pechos pequeños, aún que debo decirlo desde aquí se te ven grandes pero cuando los toque se…

Juro que lo intente, lo juro pero al escuchar esa risa burlona y ese cabello que parece algodón de azúcar, no me contuve y mi puño fue a parar a su cara. Lo veo caer en seco, no se lo esperaba.

—¡Eso es por todas las malditas bromas de este mes!  ¡Ahora no te ríes, como cuando me quitaste mis cosas después de salir de las duchas y luego me humillaste frente a toda la escuela! —grito al ver que todavía no reacciona al golpe. 

Cuando logra reaccionar se toca la nariz y me mira enojado. Me agacho a su altura lo suficiente para estar cara a cara. 

—Eres sólo un niño inmaduro que cree que gastarle bromas a los demás es divertido, que cree que puede grabar a alguien y después humillarla frente a toda la escuela y como si no fuera eso poco tocar sus pechos en un "intento de separarse" —Hago comillas con los dedos— pero sabes algo…sólo eres alguien estúpido intentando llamar la atención en donde no la hay, así que hazme un favor y déjame en paz.—me alejó de el. 

La sangre hervía en mis venas y puedo apostar que mi cara estaba más que roja. Volteo a ver a los otros tres  quienes miran la escena divertidos e intentan contener una risa. 

—Deberían ponerle una correa.—giro sobre mis talones y camino a paso rápido a la cafetería. 



MonchaGrey.✨

Editado: 06.09.2019

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