The Rockers

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Capítulo 5: Hecho


El olor a huevo no se iba. 

Ya habían pasado dos días desde la broma de Stuart y el cabello me seguía oliendo a huevo, parecía no querer irse. 

Clark me pregunto por que me olía a huevo el cabello, tuve que mentirle y decirle que era un nuevo shampoo para cabello maltratado. Su respuesta fue: " jamás vuelvas a ponértelo" 

Tenlo por seguro. 

En este momento me encontraba para ir a la academia, de Enid y Doris. Parece ser que después de casi un mes Enid se encontraba perfectamente de salud y puede volver a dar clases. De todas maneras no eh dejado de practicar en mis tiempos libres. 

Estaba tan feliz, después de un mes retomaría el ballet. 

—Me voy, nos vemos al rato.—tomo mi bolso y camino al sillón en donde se encuentra acostado Clark. 

Me agacho y me despido de Clark dándole un beso en la mejilla. Estira la mano y agarra mi cabeza acercándola a sus labios. Sonrió entre el beso y antes de separarme le susurro un "Te amo". 

Salgo del edificio y tomo un taxi dándole la dirección de la academia. Desde hace dos años estoy en una academia de ballet. Antes lo practicaba cuando estaba en casa y todavía vivía con mis padres, pero lo deje por los estudios. Pero cuando me mude con Clark y me entere de que tenía uno cerca del apartamento, no dudé en inscribirme. 

Luego de cinco minutos llego al gran edificio y doy mi tarjeta para que me autoricen entrar. Subo al segundo piso, camino a los vestidores para cambiarme y salgo de ahí dirigiéndome a el salón. 

Desde afuera podía ver a Doris y Enid posicionándo a las demás chicas. 

Se percatan de mi presencia y las saludo a través del gran ventanal de vidrio antes de entrar.

—Que gusto verte de nuevo por aquí.—me abraza Enid. 

—Lo mismo digo Enid, me alegra que ya te encuentres bien.—sobó su espalda en forma de cariño.

—Yo también me alegro de verte Holly.—Dice Doris a mi lado. 

Me separo de Enid y le regaló una gran sonrisa a Doris. 

—Claro que no me he olvidado de ti Doris.—Me abalanzo sobre ella. 

Después de tantos abrazos y palabras de bienvenida, comenzamos la clase. Doris y Enid son dos hermanas Irlandesas, conocidas mayormente por sus dotes en el ballet y haber ganado el premio internacional a mejores bailarinas por dos años consecutivos. Yo las descubrí a las dos semanas de haberme mudado aquí, son como dos ángeles para mi. 

Después de dos horas de estar practicando, salgo del edificio, y camino a la parada de auto—bus. Sacó el teléfono para revisar la hora. 

—¿Holly, cierto? —escucho que preguntan a mi lado. 

Volteo y ruedo los ojos al cielo, el hermano de Stuart se encontraba a mi lado. Scott para ser más exacta. 

—Acaso Stuart te mandó a secuestrarme también.

—No, pero si quieres que lo haga lo haré con mucho gusto.—me enseña una sonrisa picara. 

—Déjala en paz Scott.—una voz fuerte me hace voltear a mi derecha. 

Me encuentro a Spencer con las manos en los bolsillos. 

—Sólo estoy jugando Spencer.—dice pero no quita su cara. 

—Si no quieres quedar como Stuart, alejáte de ella.—ahora habla una voz detrás de mi. 

Doy media vuelta y ahora esta Steven. 
Dios, ¿me están siguiendo acaso? 

—¿Es acaso esto un tipo de redada? —miro a los tres. 

Los tres se acercan dejándome a mi en el medio. Dios, estos chicos si que eran enormes. 

—Sólo queremos ayudarte.—habla Steven. 

—¿Ayudarme en que? —los miro confundida.

—A vengarte de Stuart. —dice Scott casi en un susurro. 

—¿Por que? —digo aún más confundida. 

—Por que es un idiota.—Spencer se ríe.

—Y también por que no queremos terminar con nuestras pelotas adoloridas. —añade Steven.  

—A menos que sea para otra cosa, claro.—dice Scott sonriéndome y acercándose a mi cuerpo. 

Le dedico una mueca de asco y tomo mejor mi bolso. 

—Si no te alejas ahora, lo único que obtendrás será mi puño en tu cara. —enseño mi puño y lo pongo a la altura de su cara.

Levanta las manos y se aleja riendo. 

—¿Aceptas?— pregunta Steven. 

—Que ganarían ustedes de todo esto.—entrecierro los ojos. 

—Dejar de escuchar los estúpidos planes de Stuart.—dice Scott con un tono cansado. 

—Noches planificando su venganza, escucharlo todos los días con nuevas ideas patéticas. —Steven se toma la cabeza como si estuviera recordando. 

—¡Tu no sabes como es convivir con ese ser!—habla Scott con un tono dramático. 

¡Dios! ¡Tan malo es!

—Si no hubiera sido por Scott quien le dio la idea de echarte harina y huevo, todavía lo estaríamos escuchando. —habla Spencer. 

Miro a Scott quien levanta las manos. 



MonchaGrey.✨

Editado: 06.09.2019

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