The Rockers

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Capítulo 8: Búsqueda

 

Como lo veía venir Grace estaba tan enojada conmigo que ni siquiera me espero al terminar las clases. 

Era comprensible y no insistiría hasta más tarde para hablar con ella, dejaría que se le pasara el enojo. 

—Estás lista.—se acerca Stuart. 

Me detengo al no ver a sus hermanos con el ¿que no dijeron que me acompañarían todos? 

—¿Y los demás? 

Comienza a caminar y eso hace que lo siga también. 

—Les surgió algo de improvisto y tuvieron que irse.

—¿A los tres? 

Se detiene cuando llegamos al carro de Steven. 

—Si, pero me dejaron a cargo de ti para ayudarte a conseguir trabajo. —sonríe. 

Entrecierro los ojos y muevo la cabeza asintiendo. Quizás tenga razón. 

—¿Te quedarás ahí parada o entrarás?—abre la puerta del carro y sube. 

Camino a los asientos traseros y abro la puerta. 

—¿Qué haces? —se asoma por la ventana.

—¿Me subo al carro?—Digo obvia.

—¿Crees que es taxi? —junta las cejas —Anda, sube al frente.

Refunfuño y camino al asiento del copiloto, jalo la manija la cual no abre. 

—No abre.—tocó la ventana llamando su atención. 

Se escucha el ruido del seguro haciéndome entender que ya lo ha quitado. Y cuando estoy apunto de abrirla de nuevo vuelve a cerrarla.

Escucho su risa desde afuera y tocó más fuerte el vidrio. 

—¡Deja ya de jugar Stuart!

Vuelve a quitarlo y a ponerlo cuando la intento abrir de nuevo. Escucho su fastidiosa risa desde afuera. 

—¡Listo! ¡Ya me harte! —camino enojada a la parada de autobús. 

Perece un niño pequeño, quisiera patearlo hasta cansarme. 

—¡Holly! ¡Vamos sólo era una broma! —viene detrás de mi. 

—¡Pues tus bromas me molestan! 

—Si regresas al auto te prometo que dejaré de hacerlo.

—Que me asegura que lo harás.—Detengo mi paso y giro.

—Siempre cumplo lo que prometo.

Lo pienso durante unos segundos y camino hacia el. 

—Nada de bromas ¿entendido?

Asiente y camino de nuevo al auto. Cuando ya estamos adentro comienza a conducir. 

—¿Bien, adónde quieres ir primero?

Sacó la lista de mi bolso y miro los lugares anotados. Eran como unos 30 lugares aproximadamente. 

—Pizzas Michael's .—guardo el papel. 

—De acuerdo.—asiente y cambia de dirección. 

Pasamos toda la tarde yendo de local en local. Sólo habíamos visitado 10 y ya estaba agotada y con hambre. 

—Nosotros la llamaremos.—habla el gerente antes de irse.

Salgo del local y camino al carro en donde Stuart me espera.

—¿Y bien?—pregunta cuando me ve entrar. 

Niego y tachó el nombre del local de la hoja. Todos a los que habíamos ido me decían que me llamarían pero ¡Ni siquiera tenían mi número! 

—¿Qué te parece si paramos un rato para comer? —sugiere Stuart sin dejar de mirar al frente. 

—Por favor, muero de hambre.— no podía negarme eran como las seis y no habíamos comido nada. 

—Te llevare al mejor lugar de pollos de la ciudad, tenemos suerte de estar cerca del lugar. 

Después de lo que parecen ser siete minutos visualizo un letrero de un señor vestido de gallina moviendo un pollo en su mano. 

—Saluda al gran Señor Pollo.—Señala el letrero cuando estamos afuera del carro. 

—Parece ser más un lugar de niños.—digo al mirar la fachada. 

—Así es.—abre la puerta permitiéndome pasar primero. 

—Gracias.—musito. 

Y efectivamente, esto era un lugar para niños pequeños que quieren venir a divertirse. Puros niños corriendo despavoridos por todos lados. 

—Ven, por acá hay un área donde estaremos más tranquilos. —Me toma de la muñeca. 

Entramos a un área en donde había sólo personas comiendo tranquilamente. Había un gran ventanal de vidrio que te permitía ver a los niños jugar desde aquí. 

—Bienvenidos al Señor Pollo ¿Que desean ordenar? —nos recibe una chica al otro lado de la barra. 

—El paquete jumbo por favor.—pide Stuart. 

La chica teclea en la pantalla frente a ella y luego nos sonríe amablemente. 

—En un momento estará en su mesa.

Stuart paga, agradecemos y vamos en busca de una mesa vacía. Por suerte encontramos una que esta a lado de las bebidas gratis. 

—Espero que tengas mucha hambre.—coloca sus brazos sobre la mesa. 

—Créeme cuando te digo que la tengo.

Desvío la mirada cuando veo a un señor acercarse a la mesa con una bandeja en manos. 

—El Señor Pollo les agradece por su compra y les desea un excelente apetito, que disfruten su pollo.—su tono es aburrido y habla como si ya se lo supiera de memoria. 



MonchaGrey.✨

Editado: 06.09.2019

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