The strangers

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Capítulo 1

Los tacones resonaban por todo el suelo de la mansión, desde su llegada a Belchite su vida a sido un misterio, no han podido salir de casa ni mucho menos asistir a la ciudad. Hoy sería su primer día como "personas normales" si ser multimillonarios es ser normal para una vida como la de ellos.

Sarah se dirigió a la derecha justo donde se encontraba el comedor donde su hermano y padre se encontraban, iba vestida con una falda de cuero y una botas altas y mayas con formas triangulares. Un top negro y una chaqueta de cuero beige.

Su padre la vio entrar y se le quedo mirando con ojos entrecerrados, Sarah solo esperaba lo que tenia que decir respecto a su atuendo, cosas negativas lo más seguro pensó.

—No iras vestida así Sarah —Hablo con voz firme

Sarah giro los ojos fastidiada y especto lo siguiente —¿Y ahora porque padre?, ¿que, no es del agrado del magnífico y ostentoso rey de la elegancia? —se mofo

—No te burles de mi señorita, te levantas das la vuelta y te vas a cambiar por algo más descente y no por algo que no te haga parecer una...—setencia

—¿Una que?, Solo dilo una prostituta, sabes ojala hubiera muerto con mamá en ese choque automovilístico. Eres un idiota que no sabe comprender…—la cara de Sarah dio vuelta por una bofetada por parte de su padre

—No vuelvas a tocarme, —dice con una mano en la mejilla

—Nunca comprenderas lo que ocasionas cuando hablas sin pensar, ahora ve y cambiate que se les hará tarde, ¡Ahora! —grita con furia

Peter toma de la mano a su hermana y la dirige a su habitación.

—¡Es un hijo de puta, lo odio, lo odio, lo odio!—grita encolerizada

—Sarah relájate, se que lo odias pero recuerda solo un par de años más y podemos ser libres—la abraza

Sarah recibe el abrazo y le besa la mejilla—esta bien, esta bien, es solo que ya no lo soporto.

—Vamos cámbiate, te espero abajo

—Esta bien, ojala que cuando nos vayamos el ya se haya ido.

—Lo dudó

∆×∆×∆
 


 

Sarah bajo con un vestido floreado blanco y zapatillas de tacón pequeño blancas, con una diadema en el cabello. Y el dije de corazón de su madre en el cuello.
 


 

Peter estaba en el auto un Mitsubishi Outlander, cuando bajo estaba su padre junto a Peter hablando de el cuidado que debian tener con la gente del pueblo y la discreción que hay que manejar.
 


 

—¿Contento?—Pregunto Sarah con vacile 
 


 

—Muy contento cielo — le sonrió su padre —Quiero que pasen desapercibidos, nada de escándalos, ¿entendido?
 


 

—Si —ambos contestaron 
 


 

—Entendido, ¿Sarah?—miro fijamente a Sarah 
 


 

—Si, lo entendi —se rinde, cansada de su padre
 


 

—Bien, ten las llaves Peter, los quiero a ambos aqui a las tres en punto 
 


 

—Bien nos vemos padre—declara Peter
 


 

Ambos se despiden y el auto se aleja y en el rumbo ambos platican del todo y del nada.
 


 

Vivir a las afueras de la ciudad tiene sus desventajas. 
 


 

—¿Entraras al equipo de fútbol de la escuela? 
 


 

—No lo se, soy muy delgado para entrar en ese equipo, tal vez entre al club de ajedrez 
 


 

Sarah lo miro con una mueca —No, siempre haces eso, estamos en nuevos aires cambia un poco, yo tal vez me meta a las porristas, estuve ensayando 
 


 

—Lo se pero me da miedo lo grandes que son los jugadores 
 


 

—Si muy grandes y tambien tienen miembros muy grandes 
 


 

—¡Sarah!, Por Dios— grito con el alma en un hilo y sonrojado a más no poder 
 


 

—Hablaba de su piernas y brazos, no de lo que tu crees pervertido—Contesto divertida, mentía pero el no lo sabía
 


 

—Si aja, claro— Manejaron directamente por una ruta que los llevaba hacia la preparatoria.
 


 

—Hemos llegado—susurra con seguridad en su voz
 


 

—Si, ¿y si damos media vuelta y nos vamos? 
 


 

—No, anda bajemos
 


 

Ambos bajaron del auto, no sin antes estacionarse en un lugar apartado.
 


 

Caminaron, con las manos entrelazadas y subieron las escaleras hasta que llegaron a la dirección. 
 


 

—Hemos estado siempre en los mismos salones y ahora nos separan, ¿en serio?
 


 

—Regresemos a casa y que padre lo solucione, anda 
 


 

—No, teníamos que pasar por esto alguna vez, vamos ve a tu salon yo ire al mio 
 


 

—Pero Sarah, no quiero estar solo—dijo a punto de lágrimas
 


 

—Estoy aquí, no me ire solo son unos cuantos pasos, si pasa algo me llamas al celular.
 


 

—¿Lo prometes?—pregunta con ojos llorosos 
 


 

—Lo prometo 
 


 

Ambos se abrazan y se separan lentamente como si el tiempo no existiese.
 


 

El timbre toca y cada quien se va a su salón no sin antes ver hacia atrás despidiéndose.
 


 

Sarah entra al salon y ve a lo lejos a una chica pálida de cabellos rizados y rubia.
 


 

Se acerca y se sienta aun lado de ella. 
 


 

—Hola, soy Sarah, soy nueva en este lugar. —estiro la mano en son de saludarla 
 


 

—Em, hola soy Grace, vivo aquí desde que nací, bienvenida. —le sonríe y le acepta el saludo. 
 



butterfly

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En el texto hay: brujas, hombres lobo, vampiros

Editado: 12.08.2019

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