The Twelve Host

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¿La salida está ahí?

Descendió por ellas que estaban llenas de telarañas e insectos caminando de un lado a otro. Al fondo de ellas se veía una puerta de hierro con rejas. Rogaba que no necesitara una llave para abrirla y una vez más la suerte de su lado, esta no necesitaba una. El sótano era oscuro pero unas antorchas clavadas en las paredes eran suficientes para que sea un lugar observable. Estaba llena de minis habitaciones conectadas por un pasillo que parecía un laberinto. Las paredes de algunas de ellas estaban rotas de a partes, eran pequeñas aberturas por donde Alice podía pasar, pero otro individuo más grande que ella como los asesinos no podrían. Le prestó atención y se lo guardo en su cabeza. Al ser como un laberinto, intentaba buscar información de el en cada lugar que exploraba hasta que encontró un mapa viejo, estaba manchado de sangre y aceite de una vela.

¡Lo logró! Había una salida en el sótano como ella sospechaba, se encontraba en la parte norte del mismo, pasando la zona de tumbas que había en un patio grande lleno de tierra. Estaba bastante lejos, pero el laberinto con el mapa era más fácil de pasar. Con esperanzas y felicidad empezó a trotar hacia su salvación. Dobló en una esquina solo para encontrase nuevamente con un asesino. Era Leus un asesino que vestía ropas largas de color negro con una máscara anti peste antigua y gracias a ella no se podía ver su cara. También llevaba un sombrero del mismo color que la ropa, y unas botas que parecían bastante resistentes. Su arma homicida era una enorme guadaña que llevaba arrastrando. Alice al ir corriendo no pudo oírle, y quizás eso le costaría la vida, porque Leus la había visto

– ¡Ja! ¿Acaso eres idiota? Gracias por un punto fácil, no huyas tanto por favor. Incluso yo puedo perderme en este maldito laberinto–

La habilidad especial de Leus era la que lanzaba gas venenoso que aturdía a sus víctimas, dándoles mareos, perdida de cordura, alucinaciones, perdida de ceguera e incluso podía paralizar sus nervios si estaban en mucho contacto con el gas. Al sacarse su máscara podía liberarlo, pero él era inmune así que no se preocupaba por no llevarla  

Luego de hablarle a Alice procedió a intentar intoxicarla, su gas se dispersaba algo lento. Se sacó su máscara y Alice pasó de estar alegre a temer nuevamente por su vida, corriendo una vez más desesperada. Leus no era como The Bogey, no daba ninguna ventaja. Pero Alice recordó las aberturas en las paredes, y estaba segura de que él no podría pasar por ellas. Empezaron una carrera sprint, ella llevaba la ventaja, pero Leus le recortaba cada vez más terreno, hasta que encontró uno de los huecos en la pared y salto por él. Ya estando del otro lado, Leus, que sabía que existían estos huecos le dijo –No eres tan tonta, pero algo seguro, ¡no escaparas! Rompió la pared con su cuerpo y sus botas duras y volvió a la carrera con Alice

Pero esta vez no tendría la misma suerte, no había ningún otro hueco cerca, y Leus la alcanzo, pero para asegurar le hirió la pierna izquierda a Alice, que inmediatamente cayó al piso gritando adolorida. Era su fin, estaba herida, tirada al suelo, y con un asesino encima de ella.

De repente escucho un grito algo familiar, era Becka. Que se tele transporto atrás de Leus y le corto el brazo el cual llevaba la guadaña

– ¡¿Qué haces?! – grito enojado Leus mirando a Becka que estaba con una sonrisa en su rostro. Con ojo más iluminado que nunca le respondió

–Perdona Leus, ella es mi caramelo, y esos tres puntos son míos. Ganare este juego otra vez. En ninguna regla dice que los asesinos no podemos matarnos entre nosotros, además diré que ella te mato a ti, así que ya cállate por favor– cortándole una pierna, llenando el piso de tierra de sangre formando un barro con un terrible olor.

–Alice, por fin serás mía– dijo Becka pero cuando volteo Alice ya no estaba. –“¡Niña estúpida, no alargues más esto!” – mirando el rastro de sangre que dejaba la herida en su pierna. Becka colocó la llave en su brazo y gritó tele transportándose.

Alice quería escapar a toda costa. Por ello mirando el mapa y viendo que estaba cerca de la salida gasto sus últimas energías para llegar. Cruzando por el amplio lugar, encontró un baño que tenía algunas vendas que usó para cubrirse la herida. Cojeando, vio la pequeña puerta trasera que tenía el sótano, y al mismo tiempo escucho otro grito, Becka estaba a cincuenta metros atrás suyo y ya la había visto. Corrió el que sería su último sprint, abrió la puerta cayendo encima de ella con su cuerpo y pudo tener contacto con la nieve.

Alegre por estar afuera, olvido a Becka por completo y empezó a caminar apoyándose en los enormes árboles que tenía el bosque. Su nuevo objetivo era tratarse rápidamente la herida en el pueblo cercano que tenía la mansión.

Veía las luces, mientras perdía visibilidad, ¿Por qué sería? Daba igual, ya estaba afuera, no podía creerlo todavía. Se llenó de vida gracias a la adrenalina adquirida y cada vez se acercaba más a las luces. El pueblo estaba cerca, ya podía oír a la gente. Eran las 12 pm, de seguro estaban las calles llenas de gente, podía conseguirlo. Otra nube en sus ojos– ¡Ya basta! – gritó. Pero algo pasaba, con un ojo veía el sótano, y con el otro veía el exterior. La visión era cada vez más reducida al sótano, hasta que volvió al lugar.

Nunca había logrado escapar, solo estaba arrastrándose desesperada mente en el piso mientras Becka terminaba de decapitar a Leus. ¿Qué había pasado? El gas usado por Leus causaba alucinaciones y Alice había estado en contacto un buen rato con él. Todo fue una alucinación, Becka miraba con tristeza a Alice, que llorando pedía por favor piedad por su vida.

–Perdón Alice, siempre gano en este juego. Una lástima, pensé que ibas a ser la primera de mis caramelos en escapar. Pero tu muerte será lenta, así que disfrútala–

Comenzó cortándole la pierna herida, separándola de todo el cuerpo mientras Alice pegaba un grito que se pudo escuchar en todo el sótano, Becka se reía con demasiada fuerza. Espero a que ella siguiera arrastrándose sin rumbo alguno para arrancarle la otra pierna. Volvió a gritar del dolor. Ya en el lugar donde antes estaban sus piernas, estaba un enorme lago de sangre fresca. Becka mientras empezaba a comer las extremidades arrancadas. Alice giraba de un lado y el otro del dolor, y seguía intentando arrastrase con sus ambos brazos. Pero Becka le metió la llave por el ojo, haciéndoselo explotar y luego la lamió.



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En el texto hay: un poco de horror

Editado: 03.05.2019

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