The Unicorn and the Dragon.

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Tres.

Después de ver al animal de crin rosada correr en dirección contraria a ellos adentrándose en el bosque en busca de un refugio lejos de sus hirientes palabras y acusaciones, los unicornios no quisieron esperar hasta el amanecer para deshacerse del dragón, esa cosa no merecía ni una noche más de vida. Así que sin esperar mucho más que un par de minutos los unicornios partieron silenciosamente hasta el castillo lleno de flores amarillas y verdes, donde el hermoso dragón descansaba feliz con la idea de que a la mañana siguiente volvería a ver a su unicornio de Crin rosada.

 

El clan, una vez que llego al castillo, sin hacer ruido alguno por miedo a despertar al dragón se reunió alrededor de este listo para hacer aquella atrocidad, la cual acabaría con la vida de uno de los seres más mágicos y hermosos de aquella tierra.

 

Las cabezas de los unicornios se removieron de arriba hacia abajo comenzando a crear fuego con la magia que sus cuernos contenían, el fuego que salía de los cuernos de los animales era de un color rojo bastante brillante, similar al fuego que abunda en el infierno el cual al estar en contacto con las flores que el unicornio de crin rosada había colocado no tardó en extenderse llegando a incendiar todo el castillo en cuestión de minutos dejando así al dragón sin salida alguna.

 

Una vez que el castillo se vio envuelto en esas exóticas llamas los unicornios galoparon de vuelta a su pradera satisfechos con lo que acababan de hacer, para ellos era un logro, uno de los más grandes que habían hecho.

 

Mientras que los equinos se regodeaban por sus atroces actos, salvos y sanos en la pradera el majestuoso dragón el cual había despertado minutos atrás cuando sintió las primeras llamas tocar su cuerpo, intentaba buscar una salida de aquel infierno totalmente confundido con todo lo que estaba pasando, sus ahora casi destrozadas alas se movían fuertemente de arriba hacia abajo en un tonto intento por sacarse el fuego de encima el cual se extendía por su cuerpo haciéndolo aullar de dolor; todo era borroso y el aire apenas y existía en aquel lugar que un día había sido totalmente hermoso gracias a su amado compañero. Juntando la fuerza necesaria el dragón se arrastró hasta una de las ventanas del lugar comenzando a golpear la parte baja de esta con su cabeza intentando así crear un espacio para salir de aquel lugar.

 

Dio uno, dos, tres golpes hasta que sintió como las piedras se rendían ante el dejándolo salir del castillo el cual ya no existía más, ahora solo era fuego, fuego lleno de odio y rencor el cual terminaría en algún momento llevándose consigo el lugar donde el animal había vivido desde que tenía memoria, el lugar en el que se había enamorado.

 

Su gran cuerpo lleno de horribles quemaduras se arrastró fuera del lugar con las pocas fuerzas que aún le quedan, una vez que se dejó caer sobre la fría hierva pudo ver a su amado, quien, galopaba rápidamente hasta el en un intento por ayudarlo.

 

Una vez que el unicornio llegó a su lado trotó alrededor de el mirando las quemaduras que rodeaban su cuerpo, el pecho de este dolía cada vez más haciéndole creer que moriría junto al dragón si no se apresuraba a hacer algo para ayudarlo.
 

Los ojos de gigantesco animal apenas y podían mantenerse abiertos, su cuerpo dolía como nunca antes lo había hecho pero el no quería dejar de mirar a su amado compañero, por lo menos quería recordarle antes de morir.

 

-Te vas a poner bien, nos iremos de aquí lejos de ellos que no pueden comprender que el amor no tiene fronteras. Que uno no decide a quien amar.- Murmuraba el equino plantándose sobre sus cuatro patas deicidio a ayudar a su amado como le fuera posible.

 

Si la vida les quería juntos iba a ayudarlo, iba a a ayudarlo a salvar al gigantesco animal con su magia. Así que decidido a salvar al ser que más quería en la tierra agitó su cabeza colocando su cuerno contra la gran cabeza del dragón quien luchaba por seguir mirándolo, pues, sabía que no iba a resistir mucho más que unos minutos y lo único que quería era recordarlo bien antes de morir.

 

El unicornio pudo sentir como un escalofrío le recorría a la vez que usaba todas sus fuerzas en intentar curar al dragón, su cuerno comenzó a brillar como nunca lo había hecho al mismo tiempo que ese mismo brillo que emanaba de su cuerno recorría el cuerpo del dragón comenzado a remplazar las quemaduras por nuevas escamas. Escamas de un color rosa brillante.
 

Una vez que todas las quemaduras del dragón fueron curadas el equino se dejó caer frente a este totalmente exhausto por su trabajo pero al mismo tiempo feliz de haber podido ayudar a su más grande amor.

 

-Eres mi héroe.- El gigantesco animal susurro mostrándole sus dientes en una de sus muy habituales “sonrisas” logrando así que el corazón del unicornio saltara dentro de su pecho feliz por no haberlo perdido.

 

Después de el incendió del castillo del dragón los dos animales partieron hacia el bosque una vez que los dos se sintieron lo suficientemente fuertes para poder andar, iban en busca de un lugar en el que su amor no fuera visto como algo “malo” ni “enfermo” sino como algo completamente normal, igual, y hasta lindo.

 

Podría mentir diciéndoles que encontraron otro clan de unicornios o dragones quienes les aceptaron tal y como eran, pero, la verdad es que no. Después de caminar por varios días los dos animales encontraron otro castillo, este era aún más grande que el anterior y no había ningún clan de unicornios estupidos quienes no entendían nada sobre el amor. Así que se quedaron a vivir en el, sin miedo alguno a demostrar su amor.

 

Algunos meses después de la llegada de estos al lugar flores verdes, amarillas y rosas adornaban el gigantesco castillo, el cual, era digno de apreciar el amor de dos animales completamente distintos; un dragón de escamas verdes, amarillas y rosadas y un unicornio de crin rosada; una crin igual a algunas de las escamas del dragón las cuales cubrían las quemaduras que el majestuoso animal una vez tuvo sobre el, pero que ahora no eran más que un símbolo de amor del unicornio hacía el.



Ivanna

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En el texto hay: dragon, amor prohibido, unicornio

Editado: 25.02.2019

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