Tiempos Oscuros

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T R E S

Estamos justo en la entrada del bar, por lo visto es popular, ya que a pesar de ser martes, las personas están haciendo fila para conseguir entrar, sin embargo, Anna va directamente a la puerta lateral, la cual se encuentra en un callejón. Ahí mismo se encuentran dos hombres gigantescos que la protegen. Voltean en nuestra dirección y hacen un ademán para saludar a Anna. 

  — Pequeña, aquí no está Cameron— le dice el más alto, con cabello negro y la mirada más amable que la de su compañero. 

— No estoy aquí por él. Tal vez me puedan ayudar, ¿han visto a mi hermana? Su nombre es Natasha, es muy similar a ella— señala a Klara, haciendo que el par de hombres asientan para confirmar que sí saben quien es y Anna vuelve a abrir la boca para continuar— o ¿aquí está Denis? ¿Lo han visto en lo que va de la noche?  Tal vez Natasha está con él.

— Pudieron haber entrado por la puerta principal, porque por esta puerta solamente ha entrado el dueño— dice el hombre más bajito, que por cierto, podría medir más de un metro con noventa centímetros. Ante su respuesta un bufido sale de mi garganta, ocasionando que ambos hombres me dirijan una mirada cargada de dagas; pero no me inmuto. Anna también me mira con odio y desesperación, sé que no estoy ayudando. 

  — ¿Podríamos preguntarle al dueño?— dice Anna con voz aguda. 

— ¿El dueño no es Alexey?— intervengo con algo de fastidio.

— Es el señor Morózov, niña estúpida. Merece respeto— señala el bajito y yo ruedo los ojos, decido alejarme un poco y recargarme en la pared de enfrente para seguir escuchando todo lo que pasa—. En esta noche el señor Morózov está ocupado, no va a atender a nadie.

  — Pero somos conocidos, somo amigos, por favor, por lo menos díganle que estamos aquí, tal vez se pueda hacer el tiempo para recibirnos— comenta Klara como si estuviera rogando, esto es estúpido, podríamos estar en otra parte haciendo algo útil como buscar a Natasha, pero no, estamos rogando por ver al imbécil dueño del club que resulta ser el imbécil de Alexey. Simplemente un sinsentido. El silencio se hace presente y los guardias se ven el uno al otro con indecisión, hasta que unos minutos después, el hombre más alto y menos borde accede asintiendo. 

— Por favor, esperen aquí afuera, iré a hablar con él— mis hermanos asintieron.

— Gracias, aquí estaremos.

Vimos al guardia desaparecer por la puerta, en cuanto se pierde de vista mis tres hermanos voltean a verme con frustración en sus semblantes. 

  — Casi arruinas todo, Aleksandra. Esto no es una película, debes respetar a los demás, compórtate...— empezó Klara y la interrumpió Anna.

  — O mejor aprende a morderte la lengua, a mantener tu bocota imprudente cerrada, sellada, si es posible, por favor. Si Alexey accede a vernos, no se te ocurra abrirla, no quiero escuchar una sola palabra— me regaña Anna como si ella fuera una adulta responsable, yo sólo ruedo los ojos y asiento con fastidio, Filipp se apoya a mi lado y suelta un suspiro pesado mientras las otras dos se mueven por el callejón con ansiedad, provocando que me desespere. 

Al cabo de unos veinte minutos, cuando mi poca paciencia está a punto de expirar y estoy a punto de explotar es cuando se abre la puerta nuevamente, mostrando al hombre de dos metros. Él nos hace la seña de que pasemos, obedecemos y nos dirige hacia la derecha, por un pasillo muy largo y algo angosto, las paredes tiemblan gracias al estridente sonido de la música proveniente del corazón del club, sin embargo, no fuimos capaces de ver la pista de baile o alguna parte del club con vida porque esta sección parece ser privada. El hombre gira a la derecha e inmediatamente se encuentra una puerta ancha color tinto muy oscuro, casi negro; toca tres veces y se escucha la voz de Alexey accediendo a que entremos, el guardia asiente, abre la puerta y nos cede el paso, para después retirarse en silencio. Yo me quedo un poco atrás, casi pegada a la puerta ya cerrada.

Al entrar el olor a madera es muy intenso, hay una mesa con ocho sillas, dos sofás individuales y una lámpara en el centro de la habitación, no más. Alexey se encuentra de pie con unos papeles en las manos, su mirada está fija en nosotros. 

  — Hola, Alexey— saluda Anna, él sólo asiente con la cabeza, no abre la boca para nada, sólo alterna la mirada en Anna, en mí, en Klara, en mí, en Filipp y en mí. Me siento demasiado incómoda—. Nos preguntábamos si Natasha está en el club, o si tienes algún conocimiento del paradero de Denis, ya que probablemente se encuentren juntos. 

El ceño de Alexey se frunce y asiente, baja la mirada unos segundos para después ponerla otra vez en mí.



RJ Cuervo

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En el texto hay: asesinos seriales, psicopata, mafia

Editado: 27.01.2019

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